Viaje a Bali 2

Viaje a  Bali 2

(31 julio al 05 agosto 2015) España

Decimo segunda jornada. Una de monos.

Esta mañana he dejado atrás Candidasa rumbo a la ciudad de Ubud. Después de unos maravillosos días de buceo, toca ver un poco de campo.

Mi intención es conocer la ciudad y realizar algunas excursiones desde allí para ver algunos templos, volcanes y otras cosas que me gustaría ver.

He comprado un billete para un “shuttle bus” por 75 mil rupias (unos 5 euros). Es lo mas barato que he encontrado. Un taxi me habría costado unas 300 mil (20 euros) por lo menos.

Por 15 mil rupias extra (1 euro) me recogen desde el hotel (la oficina desde donde sale el bus queda algo lejos y así me evito una pateada buena con la mochila).

Pasadas las 08:00 llega una furgonetilla que se supone que es el “shuttle bus”. Me recoge y me lleva a la oficina donde esperan mas pasajeros. Como casi no hay maletero y todos llevamos al menos una mochila, hemos tenido que llevar encima los equipajes pequeños , y mi mochila ha acabado por ejemplo ocupando un asiento vacío. Íbamos algo apretados pero bueno, es lo que tiene viajar barato.

Viaje a Ubud

A la hora mas o menos de camino, hemos llegado a otra oficina de la compañía (PERAMA) y aquí nos han pedido que nos bajemos y hemos cogido un bus ya en condiciones.

El viaje ha durado un par de horas mas, y  eso de las 10:30 estaba llegando a Ubud. En el bus he cogido un mapa y me he alegrado de ver que la parada de bus quedaba justo al lado del hotel.

Había reservado dos noches en la pensión “Rumah Taman”. Según google queda muy cerca del centro, y tiene WIFI.

Cuando he bajado del bus he preguntado por la pensión y resulta que la localización que sale en google no es correcta. Esta en la otra punta de la ciudad. Mas cerca del centro, si, pero bastante lejos de la parada de bus.

Como no tenia prisa, me he cargado la mochila a cuestas y me he puesto a andar.

Resulta que la pensión estaba mas lejos de lo que yo pensaba, y además, todo el camino era cuesta arriba. He tenido que preguntar varias veces ya que me extrañaba que estuviera tan lejos. Al final he conseguido llegar, pero sudando como un pollo.

Me han atendido en recepción y rápidamente que han llevado a mi habitación. Me ha sorprendido lo amplia que es. No es solo una habitación con cama, sino que tiene un gran cuarto de baño, con ducha y agua caliente, y un patio con terraza y cocina incluida. Perfecto por el precio que me ha costado.

Tras deshacer la mochila, me he ido a dar una vuelta.

He llegado al centro enseguida y ya he visto o ajetreado y ruidoso que es. Turistas y motos por todos lados. Me he alegrado de estar algo alejado de todo esto.

Ubud

He ido por las calles principales sacando algunas fotos y bicheando algunas tiendas. Me gustaría llevarme alguna cosa de madera para mi casa, como suelo hacen en mis viajes. No obstante, o lo que encontraba era la típica tienda de suvenires para turistas, o eran tiendan de antigüedades con precios prohibitivos.

Me ha llamado la cantidad de tiendas súper mega fashion de todo tipo, situadas junto a puestecillos de lo mas cochambrosos.

Como no, mucha gente ofreciendo servicio de taxi, pero menos pesados que en Candidasa.

Como ya tenia hambre, he ido buscando un sitio con pocos guiris y comida local. Al final he encontrado algo de mi gusto y me he pedido un plato de ternera con salsa de pimienta y un cuenco de arroz. Muy rico, aunque el precio algo mas alto que en Candidasa.

Ubud

Me ha sorprendido ver también la cantidad de restaurantes para guiris que hay, ofreciendo hamburguesas y pizzas. ¿Quien se viene a Bali para comerse una hamburguesa? Por lo visto mucha gente. Una pena.

Tras comer y descansar un poco, he seguido caminando, cuesta abajo, echando mas fotos y viendo escaparates. Hay multitud de tiendas artesanales de todos los tipos.

Estaba siguiendo una calle que se llama “bosque de los monos”, ya que quería ir a ese lugar a verlo, cuando he pasado por delante de una tienda con un escaparate lleno de artesanía en madera de la que me gusta. Ha sido entrar y ponerme a babear: Dioses, Diosas, animales reales y mitológicos, mascaras tradicionales… todo lo que me gusta en una sola tienda. Además, el vendedor era hijo del propio artesano, y se ha entretenido un buen rato en explicarme las diferentes maderas que empleaba, el tiempo empleado en realizar esta o aquella figura, la historia o bondades de aquel Dios o Diosa. He quedado en volver mañana y seguro que me llevare algunas cosas. Ya he visto un par de cosas que me encantan, aunque si no fuera porque no me caben en la mochila, me llevaría muchas mas.

Tras la tienda he llegado al “bosque de los monos”. He sacado la entrada y leído las recomendaciones para evitar problemas con los simios. Nada mas entrar los ves por todas partes, solos o en grupos. En el interior de bosque, aunque mas bien parece una selva y bien bonita, hay un templo dedicado a los monos y algún sitio chulo que ya os contare (es que quiero volver otro día).

Monkey Forest Ubud

Si hay algo en mayor abundancia que monos, son turistas. Todos con prisa, correteando de un sitio para otro con sus cámaras, como queriendo sacar fotos de todos y cada uno de los monos.

Yo he sacado algunas al principio y luego me he dedicado a pasear y disfrutar del paisaje que me rodeaba. Como antes os contaba, se trata de una selva de altos arboles y algún riachuelo que otro.

He tratado de escapar del bullicio y he seguido un camino de madera que me ha llevado a un gacebo (especie de cenador/pérgola) de aquí, en el que me he sentado a descansar y relajarme, ya que las vistas eran una maravilla. Alrededor, selva.

Monkey Forest Ubud

De pronto un mono grande se me ha puesto justo al lado, sentado como yo, y seguramente con la misma cara de sueno que yo. Nos hemos quedado los dos ahí, disfrutando de la tranquilidad, un buen rato, hasta que han empezado a llegar mas monos. Una se ha tumbado en mi regazo como si nada, otro pequeño se ha puesto a curiosear dentro de la funda de la cámara de fotos que tenia al cinturón… He tenido que esconder mis cosas entre las piernas porque temía que me las quitaran.

Ha sido un rato muy especial. Yo ahí relajado, rodeado de monos, y ellos como si nada. Como si yo fuera uno mas.

Todo perfecto hasta que… han empezado a llegar los putos guiris, se han puesto a sacarme fotos, y el momento zen se ha ido a la mierda. En fin, volveré otro día, mas temprano si puedo, para ver si así hay menos guiris y puedo disfrutar mas tiempo.

Tras el bosque de los monos, he continuado callejeando. He comprado comida en un súper para prepararme la cena en mi cocina y he vuelto a la pensión. Me he tumbado en la terraza y he estado un buen rato descansando y disfrutando de la paz y la tranquilidad. Mañana otro día para Ubud, para visitar el mercado, hacer algunas compras y luego… ya veremos.

Décimo tercera jornada. Necesito una mochila mas grande.

Hoy me he levantado sin prisas. Estos días atrás he tenido que madrugar por el buceo, así que hoy he remoloneado en la cama mas de lo normal.

He salido a desayunar y tras un rato he encontrado un sitio donde hacían tortillas, así que me he pedido la española, aunque de española tenia mas bien poco.

Ubud

Luego he ido a la oficina de correos para preguntar cuanto sale enviar un paquete a España, ya que quiero comprar algunos recuerdos y la mochila ya va muy llena. Si sale muy caro, me compro otra maleta y la facturo.

Para mi sorpresa y agrado, hasta 5 kilos, vía marítima, solo sale 275 mil rupias (unos 18 euros). Es mucho mas barato de lo esperado. No se si esta caja llegara a España, espero que si. Ahora mismo es la mejor opción para poder comprar regalos y continuar ligero de equipaje.

Podría esperar al final para hacer las compras, pero se que en otros sitios no voy a encontrar algunas cosas de artesanía que he visto aquí. Así que cruzare los dedos y con suerte, no se perderá por el camino.

Tras visitar un súper (en el que he comprado lo necesario para hacerme esta noche una tortilla española, de verdad), he conseguido un par de cajas con la que he fabricado una en la que quepa todo lo que quiero mandar.

Voy a mostraros una imagen curiosa del súper, que os dará una idea del nivel de seguridad que existe en la isla:Ubud Eso que veis esta fuera del súper, y es lugar designado para dejar las bolsas y mochilas. Pese a estar fuera, nadie toca nada que no es suyo. Igualito que aquí…

Ya de vuelta en la pensión, he hablado con el personal de recepción ya que mañana me gustaría hacer ya una excursión.

Aprovechando esto, voy a aprovechar para hablaros un poco sobre como moverse por la isla de Bali. Hay varias opciones.

  • La mas barata y mejor, sin duda alguna, es en motocicleta. Puedes alquilar una por unos 40 mil rupias (menos de 3 euros) al día. Se supone que necesitas el carnet internacional, ya que si te para la policía y no lo llevas, te crujen a base de bien. Me han dicho que la multa la puedes evitar si al entregar la documentación te aseguras de que dentro vaya un billete de 100 mil rupias.

UbudEn mi caso, ni me he traído carnet internacional, ni he cogido en mi vida una motocicleta, así que he descartado esa opción. Una pena porque te da una gran libertad para ir donde quieras, cuando quieras, sin depender de nadie. Tomo nota para la próxima vez.

  • Otra opción muy barata es coger unas furgos locales que van entre pueblos. En algunos sitios como aquí, en Ubud, salen desde varias paradas y en otros sitios, como Candidasa, simplemente pasan por la carretera y van gritando hacia donde van, por si te quieres subir. Problema, no son muy estrictos con los horarios (si es que tienen alguno) y no suelen hacer viajes muy largos, por lo que tienes que coger varias seguidas con el problema que la impuntualidad o total falta de horarios puede llevarte a que pierdas mucho tiempo, o a que te quedes tirado a medio camino. Además, estas furgonetas suelen ser muy cutres y tener mucha mierda. Es muy barata, eso si.

Ubud

  • Luego están los “shuttle bus”. Es parecido a lo anterior, pero se encargan empresas particulares de ellos, por lo que suelen ser mas estrictos con los horarios y mas limpios (mas caros también). Hay varias empresas que se dedican a esto. Vas a la oficina, sacas un ticket, y listo. Hacen recorridos mas largos y suelen tener para estos autobuses medio en condiciones. No llegan a todos los sitios, por lo que tienes que amoldarte a los trayectos que hay.

Ubud

  • Otra opción es alquilar un coche con conductor. Sale mas caro (con diferencia), pero vas solo, a tu bola, cómodo, te recogen en el hotel y te llevan donde tu quieras. Puedes alquilar un coche sin conductor también, pero dado que el trafico es un poco peculiar, que las carreteras en algunos sitios son increíblemente estrechas y que no es fácil llegar por tu cuenta a ciertos sitios, no la recomiendo.

Ubud

  • En algunas zonas turísticas (Siminyak, Kuta…) también encontraras taxis. Siguen el taxímetro, por lo que no son caros, para trayectos cortos. Si pretendes hacer un viaje largo, tendrás que negociar un precio con el taxista y entonces si se suben de precio.

Después de todo este rollo, continuo con lo de mi viaje de mañana.

Tengo un pequeño mapa de la isla y en el he señalado los lugares que me gustaría visitar. Hay varios templos, un par de volcanes, lagos, cascadas y terrazas de arroz.

Para mañana he alquilado un coche con conductor por 500 mil rupias (unos 33 euros). Esto aquí es una pasta, pero tiene las ventajas que ya os comente antes. Básicamente, voy a poder visitar lo que quiero sin prisas y el ritmo lo marcare yo. Nada de ir corriendo de un sitio a otro. He visto viajes concertados que salen mas baratos, pero vas en grupo, en plan viaje organizado, y eso no me gusta. Quiero ir con tranquilidad y disfrutar del día, y eso significa dinero (o moto, pero no puede ser 😦 ). De todos modos, tampoco es una cifra desorbitada y voy a visitar varios lugares.

Tras dejar cerrado el tema de la excursión de mañana, me he dado una vuelta por el mercado de Ubud. Solo lo he visto de pasada para echar un vistazo y sacar algunas fotos. Ya iré mas adelante con mas tranquilidad.

Con tanto paseo he acabado algo hambriento, así que he parado en un warrung (nombre que reciben los restaurantes locales aquí, con comida buena y barata).

Tras comer, me he ido directo a mi tienda favorita de artesanía y he comprado varias cosas que me encantan. Algunas las llevare conmigo y otras irán en la caja. Espero que no se pierda.

Para finalizar el día me he dado un masaje balines justo al lado de la pensión. Me han dado muchos masajes en mi vida, en países diferentes y he de decir que hoy me han dado el mejor masaje de mi vida. Tengo que volver aquí antes de irme.

Décimo cuarta jornada. Mi amigo Ketut.

Hoy tras desayunar he ido a esperar a mi conductor, el cual ha llegado muy puntual. Se llama Ketut.

Aunque al principio he desconfiado un poco de el, conforme ha ido pasando el tiempo y hemos charlado, esta desconfianza ha desaparecido por completo y ha resultado ser una gran persona.

Os adjunto la foto de su tarjeta por si alguno necesita alguna vez sus servicios. Os lo recomiendo.

ketut

Tal y como había pedido ayer, hoy tenia los siguientes objetivos:

  • La ciudad de Jati Luwih y sus terrazas de arroz.
  • Lago Bratan y su Templo.

Ubud

Tras salir, me cuenta que el viaje hasta las terrazas durara un par de horas. Durante el camino hablamos de muchas cosas (hasta de política Balinesa). Me cuenta que es cocinero y trabaja en una granja al norte de Ubud dando clases de cocina local a turistas. También es profesor de ingles algunos días de la semana y cuando le surge, hace de conductor y guía turístico (de hecho, la furgoneta que llevamos es de la escuela de cocina). En resumidas cuentas, que se busca la vida como puede.

Le cuento cosas de España y el a mi de Bali. Por fin entiendo para que sirven los adornos de bambú que he visto en las calles y algunas cosas sobre Dioses y Diosas que están por todos lados.

Ubud

También me habla sobre cocina, su especialidad, y me dice que hay 125 clases de bambú en la isla. Esta cifra no viene a cuento, pero se me ha quedado grabada, como tantas otras cifras inútiles que suelo recordar. Eso si, no se que comí ayer (sin consultar el blog, claro jajaja).

A todo esto, no os he comentado que venia otra persona con nosotros (cosa que al principio me ha mosqueado y me ha hecho recelar),y que al final ha resultado ser un amigo de Ketut.

Tras una hora y media de camino, hemos llegado a las cercanías de Jati Luwith y aquí ha comenzado el rally. Se ha desviado de la carretera principal por un caminillo de cabras que no se como hemos podido meter la furgo. Me dijo que de pequeño solía venir a esta zona y que la conoce bien y que ese caminillo no era transitado por turistas pero que llevaba a zonas muy bonitas (mi mente retrograda europea me pone a la defensiva, esto no huele bien).

La realizas me da un “zas en toda la boca” rápidamente. El camino en si merece la pena. Parcialmente asfaltado y lleno de boquetes, discurre por medio de la selva. El paisaje es precioso, y como tenemos que ir muy lento, lo he podido disfrutar cada segundo. Grandes desniveles (el centro de la isla es muy escarpado), arboles enormes y mucho bambú (es aquí cuando surge lo de las 125 especies diferentes).

Jati Luwih

Tras unos minutos el campo se va abriendo sitio y hemos comenzado a ver terrazas de arroz. Tras una curva, hemos parado el coche y Ketut me ha pedido que lo siguiera. Nos hemos adentrado por las terrazas para enseñarme como trabajaban el campo. Primero lo “aran” con bueyes, y luego plantan los plantones.

Nos hemos sentado con una señora que estaba recogiendo plantones de arroz de una zona que usan de semillero para trasplantarlos luego en los campos. Un criadero de plantones de arroz, vaya.

Jati Luwih

La señora (Ketut traduce) se ha mostrado muy amable y nos ha contado que plantan tres tipos de arroz: uno similar al basmati, arroz marrón y arroz negro. También nos ha contado que tienen dos cosechas al año, que el arroz necesita unos tres meses para poder ser cosechado y que el resto de meses del año emplean las terrazas para plantar otros vegetales como tomates, cebollas, soja…

Jati Luwih

A todo esto: guiris en la zona, cero. Bueno, solo yo XD.

Tras sacar unas fotos y agradecerle la información a la señora, hemos continuado camino hacia las terrazas de arroz de Jati Luwith. Las genuinas y originales.

Digo esto porque Ketut me ha contado que cerca de Ubud, al norte, a unos 20 minutos aproximadamente, hay terrazas de arroz, que son mas pequeñas. Aunque son bonitas también, no son las de Jati Luwith. Me ha comentado que algunos guías sin escrúpulos llevan a los turistas allí para ahorrarse el camino. Así que ya sabes. Si desde Ubud no tardas en llegar a las terrazas una hora y media o dos horas, te están timando. A no ser que quieras ver las de Ubud, que también tienen su encanto. La verdad es que campos y terrazas de arroz las vas a ver por todo la isla. Lo que pasa es que las de Jai Luwith son las mas grandes y mas bonitas y por eso todo el mundo quiere ir a verlas. Pero yo he visto algunas por ahí perdidas que también eran impresionantes.

Tras un rato en carretera, hemos llegado a un puesto donde había que pagar una entrada para acceder a las terrazas. Creo recordar que han sido 25 mil rupias, no lo recuerdo bien (eso si, seguro que hay 125 especies de bambu en Bali…).

Jati Luwih

Ketut me ha contado que en las zonas rurales el gobierno no tiene poder. Las comunidades se auto gobiernan y tienen sus propias leyes. Debido a esto, el gobierno pasa mucho de ellos y no invierte dinero, por ejemplo en infraestructuras (no hay mas que ver el lamentable estado de las carreteras).

Con este dinero que cobran para ver las terrazas, la Comunidad de Jati Luwith trata de paliar este problema (aunque el gobierno se lleve un pico, como esta claro).

Al poco de pasar por el “peaje” llegamos a las terrazas. Aparcamos el coche y las vistas son impresionantes.

Jati Luwih

Al igual que antes, Ketut me pide que le siga y nos metemos por los campos de arroz (nos llegamos a saltar alguna que otra valla) mientras me ensena los diversos cultivos que vamos viendo (ya que no todo es arroz, ni mucho menos). Aquí si que se ven grupitos de turistas que van siguiendo a su uniformado y acreditado guía, por una senda señalada y preestablecida. Nosotros vamos por libre, lo que me permite llegar a sitios que el resto no puede ver (este guiá me gusta cada vez mas).

Me cuenta que le encanta venir a esta zona, y que cuando viene es como si estuviera de vacaciones, que no lo ve como un trabajo. Me cuenta cosas de su niñez. Esto le encanta y se nota. Tras un buen paseo y algunas fotos, volvemos al coche.

Jati Luwih

Me ofrece ir a comer a un sitio que conoce que esta de camino a nuestro próximo destino. Me dice que el lugar es muy bonito.Y vaya si lo es!

Las vistas son alucinantes y el precio, para ser buffet libre, no esta mal (no es caro, pero tampoco barato). Da gusto comer teniendo justo delante un paisaje tan alucinante.

Solo hay un pero. Algo que no me ha gustado y que me ha dejado un poco mosqueado. Nada mas pedir mi bebida, tanto Ketut como su amigo, han desaparecido discretamente y no han vuelto hasta que he terminado de comer. Supongo que estos precios son prohibitivos para ellos, y ya tendrán concertado con el restaurante otra zona para comer a mejor precio, no lo se. La situación ha sido muy incomoda para mi. Lo cierto es que no llevaba dinero suficiente para haberlos invitado a comer conmigo, y tampoco se si habrían accedido. No obstante, esto no me ha gustado (esta situación se volvió a repetir en los días siguientes, y he llegado a la conclusión de que comen en otra zona del restaurante, reservada para gente local y a precios locales).

Tras la solitaria comida, hemos continuado camino hacia el lago Bratan. Me ha contado que en esa zona vive una gran comunidad musulmana de la isla, y que en Bali no tienen problema entre las diversas religiones. Que se respetan entre si y que incluso participan y se felicitan los unos a los otros en las grandes festividades y ceremonias. Esperemos que esto no se estropee y dure mucho tiempo.

Íbamos de camino cuando me ha dicho si quería pasar a tomar un café, que conocía un sitio que quería enseñarme. Otra vez a vuelto la desconfianza a mi (y otra vez me la he tenido que tragar). Pensándolo ahora en frio, creo que es normal que estos guías te lleven a sitios que conocen y en los que seguramente se lleven alguna comisión (o no). En mi caso me da igual con tal de ver cosas nuevas e interesantes, y así ha sido.

Hemos llegado a un lugar donde nada mas llegar me ha abierto la puerta un colega y me ha pedido que lo siguiera (a gastar mas dinero…). Hemos entrado en una especie de plantación y se ha puesto a enseñarme los tres tipos diferentes de café que cultivan en la isla (otra cifra inútil) y varias plantas mas con las que hacen te.

Luwak

Luego hemos llegado a un techadito donde me ha preparado varios cafés y varios tés para que los probara. Como iba justo de dinero, le he preguntado a Ketut cuanto valía aquello, y tanto el como el otro señor se han puesto a reír. Era gratis. Tanto la visita, como la “cata” era gratis. Como vi luego al salir, tienen una pequeña tienda en la que venden sus productos, si los quiere comprar, y es ahí donde ganan dinero. Pero si no quieres comprar nada, visitas el lugar, te tomas los cafés y tés, te vas, y no pasa absolutamente nada.

Luwak

Hay una excepción a lo dicho anteriormente. Hay un café, que si lo quiere probar, si lo tienes que pagar. Esto es debido a su alto precio. Este café es originario de esta zona y por lo visto (yo no entiendo de café) es un café excelente (el precio al menos lo es).

Se trata del café de Luwak. ¿Y que es eso del Luwak? Pues el Luwak es un animalito, parecido a… (voy a mirar un momento en google a ver que pone XD ).

Anda! para empezar dice que este café es el mas caro del mundo (doy fe). En español Luwak es “cineta”, sea eso lo que sea, y se parece mucho a una “gineta”.

Luwak

Total, que este animal se alimenta de granos de café. Y no de cualquier grano, se come solo los de mejor calidad. El estomago solo digiere la corteza por lo que en los excrementos expulsa prácticamente el grano de café entero. Tras limpiarlo (espero que muy bien), refinarlo y tostarlo, hacen este café tan caro. Entre que solo le come los granos de mejor calidad y el proceso digestivo posterior, el aroma de este café es único (eso dicen).

En la misma granja me ensenan algunas jaulas donde tienen a estos animales, tal y como nosotros podemos tener a las gallinas o a los cerdos.

Luwak

He probado el café y me ha sorprendido su sabor suave y sobre todo por su gran aroma. Es un café contundente, pero no amargo, y huele de maravilla. De todos modos, no soy muy cafetero ni un experto en el tema, por lo que no puedo deciros si este café se merece el precio que tiene.

Me llevare un poco para conocer la opinión de otros. Pero solo un poco, eh, que vale una pasta.

El lugar al final me ha gustado mucho, he probado un café que se hace únicamente en esta zona, y de paso, he conocido diferentes tipos de te muy ricos, especialmente el de jengibre y uno de una planta que se llama “noseque” de limón (con lo de los 125 tipos de bambú y los 3 tipos de plantas de café, he saturado mis neuronas por hoy).

Hemos continuado camino y hemos visto como a los lados de la carretera había muchos puestecillos vendiendo conejos y fresas! La zona de Bratan, aparte de musulmana, es una gran productora de fresas. Lo que aprende uno.

Le he preguntado a Ketut por los conejos, ya que en ningún restaurante he visto que lo tuvieran de menú, y me ha dicho que en Bali los conejos son mascotas, que no se comen. Esto me ha hecho pensar inmediatamente en las campañas mediáticas que hay de vez en cuando en España pidiendo que en China no se coman a los perros. Que nos parecería a nosotros que los balineses hicieran campañas para que en España dejásemos de comer conejos, con lo buenos que están en salsa o al ajillo? o los hindúes con las vacas? o los musulmanes con el cerdo? Ahí dejo la pregunta… No me vale que es mejor ser vegano y no comer ningún animal, porque soy omnívoro y la carne me encanta.

La tontería de los conejos me ha hecho pensar sobre el respeto a lo que hacen otras culturas, aunque sea diferente a lo que hacemos nosotros…

Tras esta charla filosófica, llegamos al lago Bratan y si, esta lleno de musulmanes. Hemos llegado justo a la hora de oración y la calle esta llena. Me dice Kutut que, aunque sean de diferente religión, todos hablan el mismo idioma en el país. Aunque parezca una tontería, esto ayuda a la cohesión.

Aparte de la multitud de musulmanes que acuden a rezar, hay multitud de turistas y lugareños que acuden al templo de Ulun Danu, en el lago Bratan.

Ulun Danu Bratan Temple

El aparcamiento esta prácticamente lleno. La entrada al templo cuesta 30 mil rupias (no es que lo recuerde, sino que tengo aquí el resguardo). Estaba bastante lleno de gente, aunque la mayoría es gente local. Hay que recordar que es un templo en uso y que hoy es domingo, día libre para la mayoría por lo que muchos lo emplean para visitar templos importantes de la isla.

En este momento tengo que hacer inciso. Acabo de recordar una cosa. Durante el camino, desde que salimos de Ubud, hemos encontrado varias caravanas, compuestas generalmente de muchas motos y un camión o furgoneta, sobre la que iba una cometa gigante. Según me cuenta Ketut, hoy se lleva a cabo un festival de cometas a gran escala en el que participa mucha gente.

Los participantes en las caravanas que vemos pasar van todos vestidos con las mismas camisetas, como si fueran una comparsa. Por lo visto, se reúnen en varias zonas y hacen competiciones. A la vuelta, cuando regresamos a Ubud, el numero de cometas volando es tal que daba igual donde miraras, había decenas de ellas. Y así durante kilómetros y kilómetros. Debe ser una gran tradición aquí.

Bueno, volvamos al lago Bretan…

Tras pagar la entrada me dirijo al interior y lo primero que me sorprende es lo bien montado que lo tienen. Deben visitarlo muchos turistas ya que tienen un gran restaurante, una tienda e incluso una zona para que jueguen los niños con columpios y eso. Las zonas ajardinadas son muy amplias y están perfectamente cuidadas.

Ulun Danu Bratan Temple

Tras pasar los jardines se llega al templo. Se puede entrar a la primera zona, la común, pero no a la interior, la sagrada, ya que en esos momentos hay gente rezando.

En la orilla del lago, hay otro templo, o una extensión del mismo (no lo se) que ya había visto en fotos. Es una pasada. El único pero… la cantidad de peregrinos y turistas que hay. Supongo que esto cambia si no vienes un domingo en plena temporada alta XD.

No obstante, he estado un buen rato paseando, tomando fotos y curioseando. Tanto, que Ketut ha conseguido aparcar la furgo y se ha puesto a visitarlo el también.

Ulun Danu Bratan Temple

Tras quedarme contento con lo visto hoy, hemos comenzado el regreso a Ubud. De camino le he comentado a Ketut lo que me gustaría ver mañana y hemos negociado el precio. Hoy en total han sido mas de seis horas, con coche para mi solo, con conductor y guía (por no hablar de todo lo visto y aprendido, como que en Bali hay 125 especies distintas de bambú…), por el módico precio de 33 euros. Por este precio no merece la pena alquilar un coche ni unirte a un viaje en grupo. Una moto es mas barato, pero te tienes que buscar al vida para encontrar los sitios (cosa que no me disgusta en absoluto, todo lo contrario, pero como os dije antes, yo no tengo esta opción) y no tienes la oportunidad de conversar con alguien como Ketut que te puede enseñar tantas cosas.

Mañana, mas.

Décimo quinta jornada. Un trocito de paraíso.

Tras una noche de lluvia fuerte, el día no ha comenzado muy bien. Al llegar Ketut me ha dicho que no podemos ir a la zona del volcán Anung porque esta lloviendo mucho y es peligroso. Me ofrece cambiar el plan para ver otros templos que están más cerca y alejados de la zona más montañosa.

Curiosamente, esta mañana había estado mirando fotos de esos templos y había pensado ir otro día, por lo que acepto inmediatamente su oferta.

dia 2

Al poco de salir tenemos que desviarnos de la carretera principal ya que un puente se ha colapsado durante la noche por las lluvias. Y esto pasa aquí en Ubud, no me quiero ni imaginar como estarán las cosas en las zonas más altas.

No tardamos mucho en llegar al templo de Batuan. Como aún es temprano, no hay nadie. Este templo tiene la misma estructura que el resto. Como está vacío, Ketut me dice que lo siga y nos metemos literalmente hasta la cocina.

Batuan temple

Si, hay una cocina para preparar alimentos durante las ceremonias. Hoy si podemos pasar a la zona sagrada y allí Ketut me explica para que se emplea cada construcción (una para los músicos, otra para la gente importante, otra para la figura del Dios que se este homenajeando…).

También hay una especie de templos pequeños a los que la gente va a rezar. Uno es para conseguir la felicidad, otro para ser más fuerte…

Tras echar unas fotos, nos vamos y aun no ha llegado nadie. Así da gusto.

Continuamos camino al siguiente templo: Gunung Kawi. Conforme vamos subiendo, la lluvia se hace más fuerte, aunque está dentro de limites. Cuando estamos llegando, Ketut me avisa de que en la entrada hay muchos puestos en los que me dirán que tengo que comprar un sarong (pedazo de tela que se pone a modo de falda liado sobre las piernas, necesario para poder entrar en la mayoría de templos, como muestra de respeto). Me dice que no les haga caso, ya que al comprar la entrada te prestarán uno (si es necesario, ya que si vas con pantalones largos, como era mi caso, solo tendrás que anudarte una cinta de color a la cintura).

Tras pagar las 15 mil rupias de entrada,  varios vendedores me dicen lo del sarong. Menos mal que ya iba avisado, porque si no, es posible que hubiera comprado uno.

Unos metros más adelante de la taquilla te cogen la entrada y te prestan el sarong (o la cinta), depende de como vayas vestido.

Aquí comienza una larga escalera cuesta abajo, por un terreno muy escarpado regodeado de terrazas de arroz. Es un lugar muy bonito. La lluvia sigue cayendo, pero de forma suave.

Gunung Kawi Temple

Casi abajo del todo, veo un camino empedrado que se desvía a la derecha (se supone que el templo esta abajo del todo), pero aun así, decido explorar. Me pongo el traje de Indiana Jones, y me decido a seguirlo. Como estoy solo, nadie me va a decir nada ;).

Gunung Kawi Temple

Al principio este camino va rodeando los campos de arroz. Es un buen sitio para sacar fotos. Más adelante, se interna en la selva. Esto me encanta.

Comienza a llover más fuerte (menos mal que llevaba mi chubasquero y que mi mochila es estanca), seguía mas solo que la una, y conforme avanzaba he comenzado a ver una especie de construcciones en la roca: el templo perdido! Bueno, algo así jajaja.

Al llegar he visto que efectivamente se trataba de casas y templos esculpidos en la roca y rodeados de selva por todas partes. Que gozada!

La lluvia le daba un toque romántico al lugar. Me ha encantado.

Tras disfrutar de la paz del lugar, he vuelto al camino principal, justo cuando pasaban unas señoras cargando ofrendas. Las he seguido y les he echo algunas fotos.

Al llegar abajo, te encuentras con el templo de Gunung Kawi en sí. Antes de entrar, debes echarte agua sagrada sobre la cabeza para purificarte.

Gunung Kawi Temple

Hay varios caminos que llevan a entes templos excavados en la roca. Son enormes. Es impresionante.

Gunung Kawi Temple

Al otro lado del río, tras cruzar un puente de piedra, llegas al templo principal. Este si que es enorme.

He estado más de una hora paseando y disfrutando de la tranquilidad. Ya cuando me iba, llegaban turistas a tropel. Que suerte haber llegado antes de todos ellos.

Vuelvo con Ketut y salimos dirección al siguiente templo. De camino, me dice que luego le gustaría llevarme a su granja. Creo que ya os comenté que me había dicho que tenia una granja grande donde cultiva vegetales y donde da clases de cocina balinesa a turistas. Le hacía ilusión que la viera, así que he aceptado. Ketut me ha demostrado ya varias veces que puedo confiar en él, as que, ¿por qué no?

El templo de Tirtha Empul queda muy cerca. Parece que ya no llueve y comienza a salir el sol. Antes de entrar, repito procedimiento y me dejan otra cinta para la cintura.

Tirtha Empul Temple

Una vez dentro veo que, aunque hay algún turista que otro, la mayoría es gente local que vestida para la ocasión. Este debe ser un templo muy popular.

Con tranquilidad voy recorriendo las diferentes estancias. Primero las fuentes, donde los devotos se lavan antes de ir a rezar (para purificarse en el agua sagrada).

Tirtha Empul Temple

Luego una gran piscina llena de carpas doradas enormes, que hacen el deleite de familias y niños, los cuales los alimentaban con bolitas de algo.

Por último me he dirigido al templo en sí, también lleno de gente local, y he podido ver el manantial sagrado. es muy interesante ver como el agua emerge del suelo.

Al poco de estar allí dando vueltas, los músicos han comenzado a tocar, lo que indicaba que iba a comenzar una ceremonia.

Los turistas han corrido a grabar con sus cámaras todo lo que podían. Yo me he retirado discretamente por respeto. No me parecía bien quedarme allí a echar fotos mientras la gente estaba rezando.

Me dirijo a la salida y me encuentro con un mercadillo enorme que han montado por donde tienes que pasar si quieres salir. Se las saben todas estos balineses. Tras unos minutos dando vueltas tratando de encontrar la salida,  llego al coche y ponemos rumbo a Ubud.

Antes, he comprado unos plátanos a esta encantadora señora, por si entra el hambre luego.

Tirtha Empul Temple

La granja de Ketut se encuentra al norte de Ubud, y para llegar hay que meterse por caminillos en bastante mal estado por medio de la selva.

Balinese Farm Cooking School

La verdad es que no me había creído mucho la historia esta de la granja, pero otra vez he tenido que reconocer mi error. Nada más llegar veo lo bonito y lo bien cuidado que lo tiene todo.

Balinese Farm Cooking School

Se trata de una gran parcela, rodeada de selva, en una zona elevada. Ketut, orgulloso, me ha mostrado todo lo que plantan allí. Yo he disfrutado mucho viendo la cantidad de frutas y verduras que cultiva.

Ha coincidido que había un grupo de guiris aprendiendo a cocinar algunos platos balineses. Los he saludado y he continuado con mi paseo.

La granja me ha encantado. Es totalmente diferente a lo que uno se pueda imaginar. Esta todo muy ordenado y bonito. Mires donde mires ves cosas interesantes: palmeras, árboles de papaya, fresas, lechugas, pimientos, piñas, café…

Tras el paseo, nos hemos sentado a la sombra e inmediatamente una de las chicas que trabaja allí nos ha traído un café. Así da gusto.

Al poco rato ha llegado el padre de Ketut, luego el abuelo, algunos familiares y amigos.

Me he sentido como parte de la familia, tomando mi café con ellos, y no como un turista. Es una sensación que me ha gustado mucho. No entendía lo que hablaban, pero eso es lo de menos. Me trataban como a uno más, no como a un extraño.

Tras terminarme el café, me he retirado a un rinconcito muy especial que había visto durante el paseo y he dejado a la familia hablando de sus cosas.

Este rinconcito tiene una mesita de madera y unos troncos para sentarse, y se encuentra al fondo del todo, justo donde acaba la parcela en un cortado impresionante, por lo que la vista de la selva desde aquí es increíble.

Me es imposible describir con palabras como me he sentido el largo rato que he pasado ahí solo. Es de ese tipo de sentimientos que es imposible expresar con palabras, a no ser que seas un poeta, y yo no lo soy.

Balinese Farm Cooking School

Solo decir que estaba a gusto conmigo mismo y con todo lo que me rodeaba. Me sentía integrado en el paisaje, formaba parte de él. La paz y la tranquilidad eran absolutas. Ha sido posiblemente la mejor experiencia desde que he llegado.

Esta paz ha sido rota momentáneamente cuando he visto como Ketut se acercaba con unas chicas. Me ha dicho que como me veían tan bien aquí, había decidido traerme el almuerzo a esta zona, por si prefería comer aquí en lugar de en el comedor.

He aceptado sin pensar y les he dado las gracias por la deferencia y por tratarme tan bien.

Se han ido y he comido a solas, en medio de este trozo de paraíso.

Tras disfrutar de la comida (me trajeron como para alimentar a una familia, por lo que sobro mucho), me he dado otro paseo y he encontrado a Ketut y a su amigo, el que se nos unió en la excursión a las terrazas de arroz, que trabaja para el en la granja, quitando malas hiervas y arreglando algunas plantas.

Me ha contado que al igual que en otras zonas, la vida la rige la comunidad. Unos cuidan de otros. Por lo visto, este año ya llevaba cuatro mil clientes en los cursos de cocina y que todo ese dinero ganado lo habían invertido en construir una escuela y en equipar a los niños para que pudieran recibir clases. Mas tarde pasaremos delante del colegio y la verdad es que les ha quedado genial.

Hemos estado charlando un rato hasta que hemos decidido volver a Ubud.

Hoy ha sido otro gran día, sobre todo gracias a Ketut. Si vienes a Bali y quieres disfrutar de algo real y diferente, pásate sin dudarlo por la granja de Ketut. El os recibirá con los brazos abiertos. Os aseguro que la experiencia merece la pena. El lugar es una preciosidad, y de paso, si os apetece, podéis apuntaros a las clases de cocina y aprendéis a cocinar algunos de los ricos platos típicos balineses.

Solo con estar allí un rato, dar un paseo, ver como trabajan la tierra, merece la pena. Os lo aseguro.

Mañana, si no llueve, retomaremos el plan cancelado de hoy. Ya os contare que tal va.

Por último, y aunque solo sea por daros un poco de envidia, tras volver a la habitación y ducharme, he ido a que me den otro maravilloso masaje balines. Otra cosa que no os podéis perder.

Décimo sexta jornada. De volcanes, termas y cataratas.

Otra noche lloviendo a mares y un amanecer cubierto de nubes, sobre todo en la montaña. Pese a todo, hemos salido dirección al volcán Batur.

Si no mejoraba el tiempo durante el día tendríamos que cancelar la visita al volcán Anung. Ketut me ofrece otras posibilidades y yo le digo que decida él, que me lleve adonde quiera. Yo con ver lugares nuevos ya me vale.

dia 3

Mientras vamos de camino del templo Ulun Danu Batur, cerca del volcán Batur, vamos charlando de cosas varias.

Vemos a los niños de una escuela desfilando por la calle, al igual que ya había visto en Candidasa, y me explica que es para el desfile del día de la Independencia, cosa que ya sabía.

Lo que no sabía era que el colegio o clase que mejor lo haga de cada región, participará en el desfile que se lleva a cabo en la capital del país. Hay mucha rivalidad porque los que ganen ese honor, luego tendrán ventajas para encontrar trabajo en el ejército, la policía o el gobierno. ¡Ahora entiendo que se lo tomen tan en serio!

También hemos hablado sobre las ofrendas que la gente deja en la calle delante de sus casas o negocios. Las hacen tres veces al día para dar gracias a los Dioses y pedir protección. Cada familia pone algo de lo que tiene para comer (pasteles, arroz, fruta…) y flores.

Hemos tenido que darnos la vuelta al poco de salir porque Ketut había olvidado llenar el depósito y en el centro de la isla es difícil encontrar combustible.

Me ha extrañado que haya echado gasolina de dos surtidores diferentes y le he preguntado. Lo que ha hecho es echar gasolina de dos calidades diferentes, una mas cara y otra mas barata. Según el es bueno para el motor (supongo que se referirá al hecho de echar gasolina de mejor calidad mezclada, en lugar de echar toda de la mala).

Le ha salido llenar el deposito unas 300 mil rupias.

Quiero aprovechar esto para hablaros del precio de los viajes, conductores y buses.

Como hemos cogido confianza, Ketut me ha estado contando algunas cosas que creo deberíais conocer a la hora de decidir si un coche de alquiler el barato o no.

El viaje de hoy me ha salido por 700 mil rupias, entradas a todos los sitios incluidas (prácticamente en todos los sitios te cobran algo por entrar).

Como os he contado, de esos 700 mil, ha echado unos 300 mil en gasolina, la cual la ha gastado casi toda en las casi 8 horas que hemos estado deambulando.

Luego, me ha contado (y he podido ver con mis propios ojos) que en cada sitio al que vamos hay policías o guardias del gobierno, a los cuales tienen que pagarles un dinero, que puede llegar a las 150 mil rupias en algunos sitios. Esto me lo dijo el primer día, pero no quise creerlo. Tras haberlo visto yo, puedo dar fe de que es verdad.

Si es la policía de verdad, suelen pedir mínimo 100 mil rupias. Los guardas, aparcacoches y demás, suelen conformarse con bastante menos.

¿Qué os quiero transmitir con todo esto? Pues que si a primera vista 700 mil rupias (unos 50 euros) puede parecer una pasta (que aquí lo es), si vas descontando gasolina, extorsiones varias, entradas y comida, te darás cuenta de que por 8 horas de trabajo, a Ketut le ha quedado mas bien poco.

Es por ello por lo que no regateo con el cuando me dice un precio y lo acepto sin más. Para mi 50 euros por 8 horas de coche, que me lleva adonde yo quiero, el tiempo que yo quiera, me paga las entradas y me aconseja para evitar problemas con la policía y con la gente local, es muy buen precio. Por no hablar de las cosas que aprendo de el.

De camino hemos pasado por unos paisajes preciosos. Entre ellos por las terrazas de arroz del norte de Ubud, de las que os hablé el otro día. Están muy bien, pero no se pueden comparar con las de Jati Luwih.

Terrazas arroz Ubud

La carretera estaba jalonada por campos de frutales y verduras, sobre todo naranjos. En los arcenes había multitud de puestecillos en los que la gente del lugar trataba de vender estos productos.

Hemos llegado al templo de Ulundanu Batur y, tras comprar la entrada y ponerme, esta vez si, el sarong, he entrado a verlo. Ketut me ha esperado fuera, como casi siempre. Esto me gusta, porque así voy a mi bola y me puedo tomar mi tiempo.

Ulundanu Batur Temple

El templo, muy parecido al resto, con la misma distribución. Lo que si diferencia a este de los otros es la gran cantidad de figuras de diosas en color que había.

Me ha gustado la visita porque no había nadie, solo yo, y una niña pequeña que me seguía a todos lados tratando de venderme un abanico.

Ulundanu Batur Temple

Tras disfrutar del templo y sacar unas fotos me he reunido con Ketut fuera y nos hemos puesto en marcha.

El templo, como casi todo aquí, se encuentra en la cima de una colina, y desde allí se tiene una vista estupenda del volcán Batur. Sobre todo ahora que se está abriendo el cielo.

El volcán Anung no se ve y sigue cubierto de feas nubes negras, por lo que decidimos no ir.

En esta zona las carreteras son bastante malas y con muchas pendientes, algunas tan empinadas que cuesta creer que la furgo vaya a poder subirlas. Cuando llueve hay desprendimientos y corrimientos de tierras y se hunden algunos puentes, por no hablar de lo que resbalan las cuestas, por lo que no es recomendable usarlas en condiciones climáticas adversas.

Ketut me propone bajar al valle para enseñarme unas piscinas termales donde si quiero me puedo dar un baño y relajarme un rato. ¿Qué si quiero?

Tiramos cuesta abajo por una carreterita llena de baches y camiones que suben cargados de arena negra. ¿De dónde la sacarán?

Tras un rato, llegamos a un Resort en el que se encuentran las aguas termales.

No me he traído bañador, pero Ketut me consigue uno por unos 2 euros en una tienda cercana. Fijo que si voy yo me clavan mucho más.

La entrada a las piscinas sale por 150 mil rupias, bebida de bienvenida incluida.

Como podéis ver, la parte de fuera es muy bonita, con una piscina con agua a temperatura ambiente de 20 metros y varias mas pequeñas de agua caliente.

El interior es mucho mejor si cabe. Hay una piscina grande con efecto infinito que da al lago Batur. Hay restaurante en esa piscina, por lo que puedes comer si quieres sin salirte del agua, y una zona para tomar el sol y donde puedes pedir que te den un masaje.

He estado dos horas de piscina en piscina, pero me habría podido pasar todo el día. Estar tumbado, en agua que se supone que es sagrada y curativa, calentita, con vistas al lago por un lado y al volcán Batur (que es de donde proceden estas aguas termales) por el otro, no tiene precio.

Tras el chapuzón, que mejor que reponer fuerzas con una buena comida. Hemos vuelto al pueblo de Batur donde hemos comido con las impresionantes vistas que podéis ver en las fotos. ¡Increíble!

Volcan Batur

Tras reponer fuerzas, hemos puesto rumbo al templo de Goa Gajah.

Este templo esta construido alrededor de una cueva, conocida como “cueva del elefante”. Antes de entrar, Ketut me alerta sobre la presencia de personas que se hacen pasar por guías turísticos, que te cuentan cuatro cosas y luego tratan de sacarte una cantidad ingente de dinero. No se me acercó nadie, pero bueno es saberlo.

Goa Gajah Temple

La cueva no es muy grande, y dentro hay varios templos pequeñitos en los que la gente lleva sus ofrendas y reza.

No me quedo mucho en este templo, ya que realmente no hay mucho que ver, pero si que paso algo más en los alrededores, donde hay una zona selvática muy bonita y un templo de Buda.

Goa Gajah Temple

Continuamos camino, esta vez hacia la catarata de Tegenungan, que no esta lejos. Por el camino, mas tierras con arboles frutales y hortalizas. De lejos,  el volcán Anung comienza a asomarse.

Volcán Anung

También hemos pasado por algunos pueblos y barrios donde se dedican al arte de esculpir la madera y también a hacer muebles. Todas los suvenires que venden en Ubud se fabrican en pueblos así, donde los comerciantes los adquieren por precios irrisorios, para luego venderlos mucho mas caros a los turistas.

Lo mismo pasa con el resto: cuadros, joyas… Hay pueblos y barrios de Ubud enteros que se dedican a la fabricación. Si consigues que alguien te lleve a uno, podrás comprar a precios muy baratos.

Para variar, para ver la catarata hay que pagar a la Comunidad del lugar.

Para acceder a la catarata, hay que bajar un montón de escalones.

Tenungan Waterfall

Desde lejos, ya ves la catarata y eso te anima a seguir.

Tenungan Waterfall

El camino al final no está en muy buenas condiciones y hay que ir con cuidado. Incluso hay que atravesar algún puentecillo hecho con bambú.

Tenungan Waterfall

Tras unos minutos llegas por fin a la base de la catarata, la cual es impresionante. No son las de Iguazú, ni las del Niágara, pero tienen una gran belleza.

Tras disfrutar un rato y sacar unas fotos, he vuelto a Ubud ya que se hacía tarde y llevábamos ya muchas horas dando vueltas.

Mañana, último día en Ubud, que emplearé en preparar el equipaje y despedirme de la ciudad.

Décimo séptima jornada. Adiós, Ubud, adiós…

Hoy es el último día en Ubud. Me levanto temprano y lo primero que hago es llevar el paquete a correos. En él he puesto algunos regalos, ropa y algunas cosas que no voy a necesitar ya.

Ubud

Para que os hagáis una idea, el paquete pesa casi 10 kg y tiene unas dimensiones de 60 x 30 x 30 más o menos.

Se puede enviar por avión (1.200.00 rupias y tarda de 2 a 3 semanas) o por barco (la mitad de precio, pero tarda 2 o 3 meses).

Aunque sea más caro, prefiero enviarlo por avión. No ya solo porque sea más rápido, sino porque lo veo más seguro y la verdad es que me da miedo a que se pierda, ya que dentro van cosas para gente muy importante para mí.

Tras enviar el paquete, he ido a mi warrung favorito a desayunar y luego a despedirme de mis amigos los monos.

Iba de camino cuando he pasado junto a una peluquería local y me he decidido a entrar ya que llevo el pelo demasiado largo para mi gusto.

Ubud

Me han cobrado 40 mil rupias, cuando el precio que he visto en otras calles más turísticas era de 100 mil. Si alguien está interesado en saber donde está, no tiene más que preguntarlo.

Tras cortarme el pelo he pasado un rato en el bosque de los monos, aunque como estaba demasiado lleno de turistas me he quedado menos de lo que me habría gustado.

Antes de irme, me he pasado por la fuente de los deseos, para lanzar algunas monedas y pedir por algunas personas.

El resto del día lo he pasado preparando la mochila y descansando. Mañana me espera un viaje largo, de unas 7 horas en total, y aun no se en qué condiciones. Ketut me va a llevar a Denpasar, a la capital, a la Estación Central de Autobuses, y de allí, cogeré uno que me llevará a Gilimanuk, una ciudad portuaria cerca del Parque Natural de Barat, mi siguiente destino.

Personal del hotel me ha hecho el favor de llamar al único hostal que he encontrado por Internet en Gilimanuk (que raro), ya que no hablaban inglés (mas raro todavía).

Aquí se acaba la segunda parte de mi viaje a Bali. Tras los primero días dedicados casi en exclusiva a bucear, he tenido la oportunidad de conocer el centro de la isla, visitar varios templos y lugares muy hermosos. Ahora me dirijo a la selva con la intención de pasar varios días perdido en ella.

Os seguiré contando mis aventuras en el siguiente post.

2 comentarios sobre “Viaje a Bali 2

  1. Buenos días!
    Tuviste alguna clase de problema con los paquetes que enviaste de vuelta a España o te tocó pagar algún tipo de aduanas al llegar?
    Es que me voy la próxima semana a Bali y para tenerlo como posible opción en caso de sobrepeso!

    Muchas gracias

    Me gusta

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