Ruta por los Balcanes (By Pedro Jr)

Ruta de los Balcanes (By Pedro Jr)

(11 de agosto 2014 al…)

Primera colaboración para la categoría “los viajes de mis amigos”. En esta ocasión, Pedro nos está contando el viaje que está realizando ahora mismo por los Balcanes (lo iré actualizando conforme me vaya mandando más información). A alguno nos está poniendo los dientes muy largos…

ruta balcanes

 

Primera etapa: Salónica:

 El viaje fue bastante sencillo, planeando con antelación los trayectos, aun sin saber el nombre de las calles en griego se llega. Una vez llegamos al hotel estábamos tan cansados que decidimos que Salónica podía esperar y nos fuimos a dormir. Al día siguiente, bajamos al paseo marítimo, y ya nos dimos cuenta de que la ciudad no tenia mucho que ofrecernos, era como ir a la España de hace 10 años, no se, el estilo de las casas, la gente…

En el paseo marítimo esta la torre blanca, símbolo de la ciudad,y una vez ahí subimos a un barco que te daba una vuelta de 30min por la zona (turisteo 100%, pero por 5e subir, y un refresco..). Tras el momento titanic, fuimos al arco de galerios, y a una iglesia ortodoxa, una sorpresa. Tanto por la decoración interior, como por la diferencia de culto, ya que delante de cada icono, se santiguaban tres veces, y lo besaban, y también porque bajo los iconos había unos casilleros donde apuntaban cosas y las dejaban a sus pies.

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Una vez comimos, decidimos refugiarnos en la habitación de los 44 grados que caían hasta la tarde-noche, que visitamos un mercado, y ya fuimos a cenar a un restaurante de comida típica. Después de cenar, bajamos de nuevo al paseo marítimo, y a dormir que al día siguiente había que madrugar.


Cosas curiosas:

  • En todos los bares y restaurantes que vimos, había agua gratis, ya fuese que te ponían una botella en una cubitera, o había en el establecimiento una fuente.
  • La religión parece estar muy arraigada, tanto por la gente joven que había en la iglesia, como por la cantidad de kioscos dedicados a la venta de iconos religiosos y las pequeñas capillas repartidas por la ciudad no más grandes que una cabina de teléfonos.
  • Y ya por último, no os vayáis de Grecia sin probar su gastronomía.

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La cena de Salónica:
Estando ya en el hotel, decidimos que no podíamos irnos de Grecia sin probar su gastronomía, y gracias a www.tripadvisor.es/ encontramos el Restaurante Rouga. Estaba bastante escondido, pero tenia muy buenas opiniones, así que tras el reconocimiento por la mañana, al caer la noche fuimos.
Nada más entrar al callejón, nos dimos cuenta de que no tenía nada que ver con el que vimos por la mañana. Las luces, la gente cenando y la música en vivo hacían que pareciese otro totalmente distinto. Nada más sentarnos, mientras elegíamos menú, nos sirvieron paté de oliva y pan, para abrir el apetito. Al final nos decidimos por compartir una ensalada “Kritiki salad”, compuesta de tomate, olivas queso feta y aceite, y un plato para cada uno: “Kalamari saganaki”, básicamente calamares cocinados con pimiento, cebolla y queso, y “Moussaka”, una lasaña de berenjena, patata y bechamel riquísima. Ya por último, cuando no podíamos comer más, el amable camarero nos dice que la casa nos invita al postre, y como íbamos a decirle que no, al auténtico yogur griego con frambuesa. Al final, esta gozada de cena nos salió por 24€, que no está nada nada mal dada la calidad, tanto del ambiente, del servicio y de la comida.
Segunda etapa: Skopie.
Skopje, la capital macedonica que quiere construir su pasado. Nada mas llegar a Skopje, nos recibieron los típicos edificios de viviendas de la época yugoslava: una masa de hormigón gris y frio. Camino del hotel, una vez en en centro de la cuidad, nos asombramos tanto de la cantidad de obras como de la desmesurado numero de estatuas en todas partes, algunas tan extrañas como dos mujeres de compras saludándose.
Y es que, como nos enteramos preguntándole a la dueña del hotel, Skopje lleva inmerso desde 2010 en un proyecto llamado Skopje 2014, en el cual quieren darle un aire más clásico a la ciudad, a base de construir monumentos y edificios de ese estilo, incluyendo algo muy parecido al arco del triunfo. Muy cerquita del hotel nos encontramos con esta extravagante iglesia, aunque por dentro era como el resto, totalmente llena de representaciones bíblicas e iconos. Mientras caminábamos, vimos este cartel informativo para turistas, en el que la mayoría de los edificios están en construcción, y para que el turista vea en que se va a convertir la ciudad, han puesto unas representaciones a ordenador.
El complejo de estatuas más impresionante es el que comprende la de Alejandro Magno a caballo, y la de su padre Filipo II mirándole desde la otra orilla del río. Por último, queríamos visitar la casa-memorial de Teresa de Calcuta, pero estaba cerrada, así que nos fuimos a dar un paseo hasta que que anocheció, y nos fuimos a dormir, que al día siguiente tendríamos que estar hasta las 16 que salíamos a Ohrid con la mochila encima. Esta mañana, el plan era salir cuanto más tarde mejor del hotel, ver la zona árabe de la ciudad, y estar la mayor parte del tiempo viendo el castillo, pero también estaba cerrado, así que tras ver las mezquitas y el bazar nos tiramos en un parque cercano de la estación hasta la hora.

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Conclusiones :

  •  Las cosas son baratísimas, en especial las cosas de consumo diario y la comida, así que merece más la pena comer a plato puesto que malcomer en la habitación.
  • Y es bastante curioso, y no me explico por qué, cada dos por tres ves hombres paseando, con la camiseta subida, enseñando sus tripas gordas de hombre del este…no se.
Mañana os contaré el pequeño incidente nada más llegar al lago Ohrid, y porque no hay que tener las habitaciones reservadas…
Tercera etapa: Ohrid y su lago.

Antes de contar nuestra estancia en Ohrid, voy a explicar por qué no es bueno tener un viaje de estas características con todo atado, aunque si no lo tuviésemos, seguramente tarde o temprano escribiría de por qué hay que atarlo…

El principal problema vino al suponer que Ohrid era mas de lo que en verdad es. El plan inicial era, nada mas llegar, sacar dinero en cualquier cajero y comprar el billete para el bus nocturno del día siguiente a Kotor, y ahí hacer noche antes de ir a Dubrovnik . Nada mas llegar a la estación, ya vimos que no era la ciudad turística que esperábamos

Al bajarnos, un grupo de 10 o 15 personas nos esperaba, para ofrecernos alojamiento y taxi, pero amablemente los rechazamos para ir a comprar el billete. La sorpresa vino cuando la señora que nos atendió, nos resumió en pocas palabras que el bus salia un día si y otro no, y como no, el viernes era el día que no. Para mas inri, la estación estaba bastante alejada del centro, no aceptaban tarjetas, y no había nada parecido a un cajero alrededor, así que ahí estábamos, sin billete para el día siguiente, sin posibilidad de comprar el billete por no tener efectivo, y con una noche en Kotor que íbamos a perder.

Cual fue la solución: hablar con uno de los que nos ofrecía su casa, decirle que no la queríamos, pero que si nos podía ayudar, y tras contarle nuestra situación, y reírse, nos dijo que no había problema y nos llevo a una gasolinera, en la que nuestro amigo convenció al dueño (tras guiñarle el ojo varias veces, y saber que nos estaban timando) para que nos cambiase 50e en 3000 dinares de aquí.
Sabiendo que perdíamos 2e accedimos, ya pudiendo comprar el billete. Al salir de la estación, nuestro amigo nos había “apalabrado” un taxi, que por 200din (3e) nos llevaría a nuestro hotel, y accedimos. Por ultimo, en el hotel no tuvieron problemas para darnos otra noche, y ya dimos por pérdida la estancia en Kotor, descartando dormir ahí, y decidiendo solo pasar el día, para no perder el resto del planing.

En conclusión:

  • Todo se puede arreglar con buenas palabras y dejándote que te engañen un poquito,y total, no estamos tan mal aquí….

Lago de Orhid

Tras el “ligero” contratiempo, llegamos al hotel a las 22’30, nos cambiamos y fuimos a dar una vuelta, para ver un poco que nos esperaba al día siguiente, y para cenar algo.
Para ser la hora que era, nos sorprendió la cantidad de gente que había por la calle, y de negocios que estaban abiertos, y es que Ohrid es considerada la Jerusalén de los balcanes, ya que en ella confluyen las tres religiones, cristiana, musulmán y judía. En especial, respecto al culto cristiano, se dice que tienes 365 iglesias, una por cada día del año. Aparte de esto, Ohrid y su lago son un punto turístico, para un publico mayoritariamente del propio país. Tras la vuelta de recenocimiento, nos fuimos a planear la ruta para el dia siguiente, y a dormir.

Cuarta etapa: Ohrid y su lago II.
Decidimos levantarnos pronto, ya que había mucho que ver, y preferíamos ver todo en un día (que no es mucho todo sea decirlo) y tener el día siguiente para estar en el lago. Primeramente fuimos a la orilla del lago, en la que hay un gran parque con multitud de puestos de comida y recuerdos. Además, en el lago hay varias barquitas que te llevan a dar una vuelta de media hora por la zona, y unos barcos mas grandes que van al monasterio de St Naun, en la otra punta del lago.

Lo primero fue hacerse con un mapa, y una vez con él en la mano, nos decantamos por una ruta establecida, en la que se veía prácticamente todo lo que hay que ver. Tras un bonito paseo por el borde del lago, y tras ver la iglesia de Santa Sofia, empezaba la parte mala, había que subir… Pero bueno, una vez que llegamos a San Juan Kaneo,la verdad es que merecía la pena, tanto por la belleza de la iglesia, rodeada de cipreses, como por las vistas de la ciudad. Pero aun no habíamos acabado de subir, ya que había que ir a la iglesia de Plaosnik, en la que ya subí como estaban mejorando sus alrededores, y aun mas arriba al castillo de Samuel Czar, del que si que había unas vistas espectaculares de la zona.

Ya en el castillo, y viendo el mapa nos dimos cuenta de que nos habíamos visto prácticamente todo lo interesante que ver en lo que a arquitectónico se refiere, así que mientras bajábamos, vimos el teatro griego, que aun se usa en conciertos, otra de tantas iglesias y ya decidimos que era hora de ir a por el bañador e ir al agua. De camino al hotel, pasamos por el mercado, donde pudimos ver las enormes sandías que venden por todas partes aquí.

Tras pasar la tarde, fuimos a cenar al centro, y cual fue nuestra sorpresa, cuando en una de las plazas de camino al centro, se estaba celebrando un festival del vino y el queso, amenizado por un grupo de música. Así que ahí cenamos mientras veíamos a los chicos tocar. Por cierto, el vino solo podía comprarse con el cosechero malo, pero por 10din el vasito (16cents) no se podía pedir mas.

El ultimo día, teníamos que hacer tiempo hasta las 22’40 que cogíamos el bus a Kotor, así que el plan era, desayunar en una pastelería que vimos algo de ahí (no recomiendo la bollería de la zona, para nada) e ir a una zona en la que había bares con tumbonas, y pasar el día ahí. Y tanto que lo hicimos, ya que por 150din (2.40e) nos tomamos dos coca cola, un agua, y nos tiramos todo el día tomando el sol en la tumbona y bañándonos.

A las 8 fuimos a por las mochilas, y a la estación, a esperar el “magnifico” bus nocturno que nos llevaría a Kotor, del que nos acabamos de bajar a las 8 y media de la mañana, para coger a las 16 el que nos llevará a Dubrovnik.

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Conclusiones:
  • Pocas puedo sacar, solo que cuando vaya a España, y tenga que pagar 2.50 por una cocacola me va a doler mucho mucho, y que Ohrid esta bien, pero con un dia es suficiente

Quinta etapa: Kotor en una mañana.

Mientras esperábamos en la moderna estación el autobús que nos llevaría a Kotor, no podíamos imaginar lo que iba a ser ese viaje: 9 horas metidos en un autobús, que hace años era de una empresa sevillana, cruzando Albania por carreteras que en España no pasarían de secundarias, y escuchando música balcánica.

Entre cabezada y cabezada, llegamos a nuestro destino, y tras desayunar en el bar de la estación, fuimos a ver esta fortaleza. Nada más entrar nos dimos cuenta que, por una parte, nos vino bien el contratiempo de Ohrid, porque básicamente consta de una muralla con su foso y sus tres puertas de entrada (mar, rio y gurdie) y dentro multitud de iglesias, siendo de las mas importantes la de San Trifon. A esta ciudad se la conoce también como la ciudad de los gatos, por la cantidad de ellos que hay. También es una parada de cruceros, había dos atracados en el puerto ese día.

Prácticamente en 2 horas y media se ve todo. Aparte hay otra zona, que lleva al castillo de lo alto de la montaña, pero que no nos daba tiempo a ir, ya que el autobús salía a las 16.00.

Después de comer, nos quedaban aun 2 horas por delante y las empleamos en bañarnos en el fiordo. Cabe señalar que las playas de esta zona son prácticamente de piedra, por lo que es muy recomendable tener unas zapatillas de goma para evitar cortes.

Nada mas meternos en el agua apreciamos a lo lejos que se estaba poniendo bastante feo el clima, y que iba a caer una buena tormenta veraniega. Y efectivamente, a los 15 minutos empezó a llover muchísimo. No se si se apreciara en la foto. Cuando amainó nos fuimos a la estación, ya que tenía pinta de volver a empezar. Hablando con el hombre que nos vendió los billetes, nos dijo que estas lluvias repentinas eran más habituales de lo que parecía.

Una vez en el autobús, la ruta que sigue es bastante bonita, ya que va bordeando toda la costa, hasta salir del fiordo (en el mapa se ve la ruta que hacía, y lo escondido que estaba) y se pueden ver todos los pueblitos costeros. Además, también vimos las islas de Nuestra Señora de la Roca, que son islas en las que sólo hay una capilla, y donde mucha gente acude a casarse.

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Conclusiones.

  • La ruta Kotor-Dubrovnik definitivamente es para hacerla en moto. Montenegro no es Macedonia, se nota que la zona es mas turística, está más explotado, siendo el nivel adquisitivo más alto, cosa que en Dubrovnik confirmaríamos.

Sexta etapa: Dubrovnik, la gran fortaleza.

Dubrovnik es una de esas ciudades que han sabido conservar y explotar su bonito patrimonio. La que fue un asentamiento eslavo, paso de manos de un país a otro, pero siempre conservando su poder comercial.

Desde hace unos años se ha convertido en uno de los destinos turísticos más de moda, llegándose a llamar por su belleza la perla del adriático.

Nada mas bajar de la estación, notamos la gran cantidad de trasiego que tiene, debido al número de autobuses que iban y venían. Tras cambiar el resto de dinares macedonios que nos sobraban, a kunas croatas para comprar el billete para Mostar, fuimos a dejar las mochilas al hotel, y a dar una vuelta para buscar algo para cenar.

A la mañana siguiente, el plan era el de siempre, madrugar un poco, e intentar aprovechar al máximo el día.

Lo que primero nos recibió fue la gran muralla que rodea al casco antiguo, y la Puerta de Pile. Nada mas entrar, era como trasladarse a otra época. Los edificios y las calles siguen como antiguamente, obviando la multitud de turistas, y las tiendas de souvenirs.

Hasta la comida, nos dedicamos a perdernos por la multitud de callejones que unen la calle principal con el borde de las murallas,y ver el puerto interno, la Plaza de la Luza y el resto de edificios, así como tratar de identificar los lugares donde se rueda Juego de Tronos. Después de comer, hicimos la turistada del día, ya que había unos barcos que por 10e te daban una vuelta de 45 min, y mereció la pena ver la ciudad desde el mar como la verían un marinero de antaño. Luego vino mi momento estrella cuando se me antojo entrar al acuario, cosa que NO merece para nada la pena, aunque eran los antiguos depósitos de pólvora de la ciudad. Ya por ultimo, aprovechando la caída del sol, y que hacia menos calor fuimos a pasear por los 2km de murallas hasta que se hizo de noche.

Con la iluminación cambia mucho la ciudad, adquiriendo otros matices, pero no dejando de ser igual de bonita. En especial, si no estas cansado, es recomendable esperar hasta las 11/12, ya que la mayoría de los turistas se han ido, y pasear por esas calles prácticamente solo es enigmático.

A la mañana siguiente nos fuimos a una playa cercana a pasar el día y el agua era tan transparente que, con unas gafas de natación, se podían ver los peces y el fondo, para luego a la noche volver al casco antiguo y disfrutar de nuestra ultima noche en Dubrovnik.

Al levantarnos cogimos el bus a las 11 que nos llevaría a Mostar.

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Conclusiones:

  • Esta zona si que es turística al 100% pero aun mantiene su esencia.
  • Aquí también les encanta tener y cuidar a los gatos por la calle, ya que había muchos por la ciudad, campando a sus anchas.
  • Importante guardarse algo de dinero, porque a la hora de coger al autobús, suelen cobrarte por dejar la mochila en el maletero, por lo que si te has gastado todas las monedas en el supermercado, puedes estar en un aprieto (ahí se fueron nuestras ultimas 10 kunas, ni queriendo nos sale mejor).

 

Septima etapa: Mostar y su puente.

Mostar es uno de tantos pueblos que sufrió en sus carnes la devastación de la guerra de Bosnia. Entre sus principales monumentos, se encuentra el Stari Most. Este puente fue construido en el siglo XVI durante la época otomana, y se convirtió en el símbolo de la ciudad, hasta que en 1993 fue volado por el consejo croata de defensa. No fue hasta el fin de la guerra, cuando empezaron los trabajos de reconstrucción, reinaugurandolo en el 2004.

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Tras esta pequeña reseña histórica, vamos a ver nuestra visita. Solamente disponíamos de una tarde para ver ciudad, por lo que tras dejar las cosas en el piso, fuimos al casco antiguo. Ya habíamos leído que tampoco tenía mucho para ver, que era mas la historia que tenia detrás que la cantidad de monumentos o edificios, así que tampoco teníamos ninguna prisa.

 

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Lo primero que vimos fue la mezquita de Karajoz Bey, que tiene la particularidad de permitir el acceso al minarete, desde donde hay unas vistas esplendidas de la ciudad. Esta mezquita esta totalmente reconstruida, ya que durante la guerra sufrió gravísimos daños. Fuera de la mezquita se encuentra uno de los varios cementerios que se encuentran por la ciudad.

Seguidamente nos dirigimos hacia el puente, por una serie de calles repletas de puestos de recuerdos y comida por igual. Me llamo mucho la atención, los souvenirs fabricados con restos de municiones de morteros y casquillos viejos, había desde bolígrafos a helicópteros. Una vez llegas al puente, impresiona el tamaño y la altura a la que se encuentra, y más, tras saber que es tradición que los jóvenes salten desde el al rio.

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Cruzando el puente, en la torre Tara se encuentra el War Photo Exibition, donde hay una exposición permanente de fotos de Mostar durante el conflicto. En youtube he encontrado este vídeo, que aunque esta grabado pésimamente, se pueden ver algunas de estas fotografías:
https://www.youtube.com/watch?v=LIWPISIhtuITras tomar una Sarajevsko, que es de las cervezas mas populares de por aquí, fuimos a la Plaza de España. Ahí hay un monumento que pasa casi desapercibido para los turistas, aunque la población local tiene en gran estima la labor que se hizo ahí, ya que entre otras muchas acciones humanitarias, los ingenieros españoles fueron los que construyeron un puente provisional, que volvió a comunicar las dos partes de la ciudad, hasta la re apertura del puente antiguo. Este monumento se erigió en honor a los 22 españoles, y a un interprete que fallecieron en la misión que ahí desempeñaban. Podéis encontrar más información sobre esto (y un vídeo) en el siguiente enlace: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/01/05/espana/1231178165.html
Una vez fuera del casco antiguo, se pueden observar las heridas que la guerra dejo, en forma de fachadas tiroteadas y de cadáveres de edificios.

Seguidamente, antes que anocheciese, nos acercamos a la parte baja del puente, desde la que se tiene una perspectiva totalmente diferente de este.
Por ultimo, camino a casa, no pudimos dejar de echar un último vistazo al puente, iluminado durante la noche para, al día siguiente, coger el autobús que nos llevaría a Sarajevo.
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La única conclusión que saco de esta visita, que no es poca, es que por mucho que un pueblo sufra, y que se trate de destruir su pasado, lo importante es la voluntad que tenga ese pueblo de seguir adelante, y de volver a levantar sus símbolos, porque lo más importante de todo es no olvidar.

 

Octava etapa: Sarajevo, oriente en Europa.
Tras estar toda la mañana en el autobús , a las 5 de la tarde llegamos a Sarajevo. El albergue estaba en el centro de la antigua parte islámica de la ciudad, por lo que tras dejar las mochilas, fuimos a tener una toma de contacto con nuestros alrededores.

La zona es básicamente un bazar, repleto, como otros que hemos visto ya, de tiendas y locales para comer. Hay mucha vida por la zona, tanto local como de visitantes, abundando lo primero sobre todo. Dentro de este bazar, hay un edificio que alberga mas tiendas, pero al contrario de lo que pensábamos , que allí estaría lo mas típico, o lo que más frecuentarían los lugareños, en verdad era una galería dedicada a la cacharreria barata de gafas de sol, relojes y abalorios de mercadillo. Una vez vimos un poco la zona, preferimos volver al albergue, trazar la ruta para el día siguiente e ir a descansar.

Uno de los símbolos de la ciudad, que teníamos que ver si o si era el Puente Latino. Así que lo primero que hicimos al día siguiente fue ir a visitarlo. En sus inmediaciones Gavrilo Princip, asesinó al archiduque Francisco Fernando de Austria, y a su mujer, dando comienzo a la Primera Guerra Mundial. Una vez ahí, hicimos el pequeño circuito que habíamos trazado la noche anterior.

 

A camino entre la antigua biblioteca, que fue quemada durante la guerra, y reconvertida en el ayuntamiento de Sarajevo y la iglesia de San Antonio de Padua vimos varios puestos de antigüedades militares, y también pasamos por uno de los muchos edificios, con nombres de personas asesinadas durante la guerra inscritos en la fachada.

 

Otro de los puntos que teníamos gran interés de ver era la Sinagoga de Sarajevo, ya que es la principal y mas grande de la ciudad. Aunque estaba cerrada, la recepcionista estuvo encantada de abrirla para nosotros, y contarnos su historia.

 

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Después de comer, fuimos a ver la catedral del Corazón de Jesús, la cual, aparte de ser la mas grande de Bosnia y Herzegovina, se pueden contemplar en sus alrededores algunas de las “rosas de Sarajevo” viéndose los daños que provocaron en los muros de la catedral. Estas rosas son los cráteres de los 329 proyectiles diarios, caídos durante el asedio que la ciudad sufrió desde 1992 hasta 1996, que fueron rellenados con resina roja, para que perdurasen en la memoria y muy cerca de ahí, la llama eterna, que es un memorial que luce para no olvidar las consecuencia de la guerra.

 

También, caminando por la orilla del rio, vimos los carteles del Sarajevo Film Festival, que es uno de los más importantes de Europa, y nos acercamos a verlo. Además había una feria del libro, y una exposición de fotografías de diversos problemas que afectan al ser humano (guerras, medio ambiente) sin duda Sarajevo es una cuidad que rebosa historia y cultura.

 

 

Por último , volvimos a la zona musulmana donde, en la entrada al terminar la zona más “occidental” de la ciudad, nos indica que Sarajevo es un encuentro entre culturas, ya que ha sido una de las ciudades donde ha habido más coexistencia de credos. Resulta bastante chocante, al menos para mí, observar países mayoritariamente musulmanes dentro de Europa. No nos podíamos ir de Sarajevo sin probar el plato estrella por excelencia, el cevapi, que básicamente son trozos de carne en forma de salchicha o hamburguesa, acompañados de cebolla picada. Todo esta esta envuelto en un pan de pita jugoso, y bañando con yogur liquido. Muy recomendable. Ya, tras cenar fuimos al albergue, que a las 6 de la mañana salíamos para Belgrado.

 

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Conclusiones:

  • Si en las anteriores ciudades el animal callejero era el gato, tanto aquí como en Belgrado puedes llegar a encontrarte manadas de perros callejeros.
  • Sarajevo es una ciudad que ha sufrido la mayoría de las guerras modernas (1GM, 2GM y la guerra de Yugoslavia), y aún así ha sabido seguir adelante, convirtiéndose en una ciudad moderna y con ganas de seguir mejorando.

 

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Novena y décima etapas: Belgrado.

Bueno, antes de nada disculparme por mi retraso al escribir, ya que si durante el viaje escribía un par de días después de lo contado, una vez en casa me es más difícil buscar un hueco para escribir, y mas, a dos días de volver al trabajo.

Camino a Budapest, decidimos parar un par de noches en Belgrado, ya que sabíamos que era una ciudad bastante interesante, y merecía la pena. Nada más llegar, el taxista nos dejo en la dirección que quiso, a 10 minutos del hostal, así que aparte de pagarle, nos tocó andar….

Una vez dejamos las cosas ahí, preferimos organizar bien el día y medio que teníamos, para no perdernos nada de la ciudad. La primera tarde queríamos ver la parte oeste, la más cercana a nosotros. Camino a la plaza de la República, pasamos por el parlamento, con sus dos impresionantes esculturas de la entrada, y por un edificio de estilo soviético, que aglutina varios servicios de la ciudad.

 

Ya en la plaza, el museo nacional estaba en obras, así que continuamos por la calle Kneza Mihaila, una de las principales calles comerciales del Belgrado antiguo, hasta el parque que alberga la fortaleza Kalemegdan.

 

Este parque es el pulmón de la cuidad. En él, aparte de la fortaleza, se encuentra el museo militar, el zoo y también hacen exposiciones y mercados. Dentro de las murallas, hay una exposición permanente material bélico bastante interesante anexo al museo militar, otra acerca de los grandes bombardeos recibidos por la ciudad (Alemania en 1941, los aliados en 1944 y la OTAN en 1999) y otra temporal de dinosaurios a tamaño real, pero ya era muy tarde para entrar. En el interior de esa fortaleza, se encuentran también las canchas donde entrenaba el KK Partizan desde sus inicios hasta 1968. Ya de noche, empezó a llover torrencialmente, así que nos vimos obligados a huir al hostal.

 

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La mañana siguiente fuimos a la parte este de la ciudad, en especial para ver la iglesia de San Marcos y el templo de San Sava, aunque nos decepcionaron un poco, ya que a la primera no se podía entrar, y la segunda estaba desnuda por dentro, ya que estaba en obras.

 

Ya acercándose la tarde, camino al parque Kalemegdan pasamos por uno de los mercados de la ciudad donde es habitual que vendan bandejas de moras, y por la calle Skadarska la calle bohemia por excelencia de Belgrado. En el parque comimos una pljeskavica, que es un tipo de hamburguesa con carne similar al cevapi, considerado el plato nacional serbio. Mientras comíamos, fuimos testigos de la gran vida que tiene el parque, donde mucha gente va a hacer picnic o a jugar al ajedrez.

 

Tras comer fuimos a ver el zoo, que la verdad es que por tres euros, está bastante bien para estar un par de horas entretenidos. Para acabar la tarde, pasando por el bar ? (que es la primera taberna o “kefana” ,como ellos las llaman, de la ciudad) , fuimos a la zona de Zenum, un pequeño pueblo austro húngaro, desde donde se pueden observan unas excelentes vistas del contraste entre el Belgrado nuevo y el viejo. Ya por último, cenamos en esa zona, y fuimos al hostal, ya que a las 6 de la mañana, partíamos a Budapest.

 

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Conclusiones:

  • El cansancio de tantos días de viaje se va notando cada vez más, pero merece muchísimo la pena.
  • Belgrado es una ciudad para vivir, con muchos espacios verdes y que anima a quedarse, pero Budapest nos espera, y ahí sí que íbamos a tener que hacer maravillas para aprovechar al máximo el tiempo.

8 comentarios sobre “Ruta por los Balcanes (By Pedro Jr)

  1. La verdad es que este viaje me encanta porque me ayuda a eliminar el miedo a viajar a los Balcanes, los cuales me llaman muchísimo la atención.
    Me encantaría que continuara describiéndolo, es una auténtica joya.

    Tengo una pregunta para Pedro, el autor, ¿crees que se podría visitar esa zona con una niña de 2 años? Gracias.

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    1. Hola Zarita!
      Gracias por leerme y por tu comentario.
      Respecto a tu duda, no hemos tenido sensación de inseguridad en ningún momento y la gente en general siempre está dispuesta a ayudarte. No considero que sea una zona para nada peligrosa (cada sitio tendrá su parte peor, pero como en todos los sitios).
      Lo único que si que veo algo peor para ir con la nena, son los transportes, ya que los autobuses son antiguos y los trayectos que hemos rralizado son largos, y no se como llevaria ir tantas horas en el. Te aconsejaría igual mejor hacer los viajes en tren (aunque no hay tantas combinaciones), o sino alquilar un coche. También podéis hacer más paradas, ya que hay muchisimo para ver y así no hacéis tantas horas en el bus.
      Mucha suerte y ya nos contarás al final si os decidisteis, os aseguro que no os arrepentiréis.
      Un saludo

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  2. Pedro:

    Este verano vamos a visitar Eslovenia y Croacia. Pero quiero seguir tus pasos y visitar los Balcanes, porque me abrió mucho la mente ver tu viaje.

    Muchas gracias por tu información y comentarios. Me han servido de gran ayuda.

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