Viaje a Helsinki

Viaje a Helsinki

(14 al 17 de julio de 2010)

Viaje con mi hermano compuesto por dos tramos: primera parada, Helsinki (Finlandia) y la segunda… Tallín (Estonia). Muy diferentes las dos, pero cada una tiene su encanto. La parte de Tallín la contaré otro día ya que en breve voy a pasar otra temporadita en esa república báltica.

Flag_of_Finland.svg

 

Primera jornada: vámonos para Finlandia brother!

Tras unas horas en avión, llegamos a la capital de este país norteño al anochecer por lo que nos fuimos directamente al hotel. Nos alojamos en el Scandic Marski Hotel, que nos gustó nada más entrar, ya que, además de ser muy elegante, tiene en el hall unas cuantas estaciones con videoconsolas para que jueguen los niños (y los no tan niños).Además, en los pasillos había máquinas de cubitos de hielo (muy bien pensado).

La habitación estaba genial, incluyendo una papelera dividida en tres partes para reciclar (están en todo estos finlandeses). Encendimos la tele y… sorpresa! “aquí no hay quien viva”, en versión original subtitulada al finés jajaja. Como en casa.

A dormir que mañana será otro día.

Segunda jornada: de mercadillos y parques.

Nada mejor que comenzar un viaje a una ciudad que darse un buen paseito sin rumbo para conocerla. Y eso hicimos.

Tiramos dirección al puerto, ya que nos quedaba muy cerquita. Grandes avenidas y enormes edificios. Esta ciudad mola. Al llegar al puerto nos sorprende ver que hay montado un mercado muy pintoresco en el que venden sobre todo comida y ropa. También hay puestos en algunas barcas. Nos quedamos con las ganas de probar algo de comida preparada que vendían en varios puestos, pero aun era muy temprano para eso.

Tras bichear un poco por el mercadillo, seguimos nuestro paseo por el parque, y así llegamos a la Catedral Uspenski, fácilmente reconocible por el color rojo.

 

Seguimos paseando por la costa, que estaba llena de barcos muy chulos. Vimos que había varias empresas que se dedicaban a dar paseos y alguna que otra visita a islas cercanas. ¿Habrá que probar, no?

Andando, andando, llegamos a la plaza del Senado, en la que se encuentra la Catedral de Helsinki y el monumento a Alejandro II.

Tras comer un poco, echamos la tarde viendo varios parques, en especial el que rodea al lago/bahía de Töölö (Töölönlahti), y considerado el  parque más bonito de la ciudad, el parque de Hesperia.

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Este parque rodea a dos lagos (en realidad es una bahía), que están atravesados por las líneas del tren y se puede pasar de uno a otro a través de un puente. En la parque más occidental pudimos ver que había un parque de atracciones. Apuntado quedó para otro día.

Aprovechamos la tarde para entrar en una tienda de discos y comprar un cd de metal local para mi hermano. Otro para la colección.

Y así acabó el primer día, en el que nos jartamos de andar y pudimos ver muchas cosas de esta ciudad que tanto nos estaba gustando. Mañana, más.

Tercera jornada: parque de atracciones y Sea Life.

Como os comentaba antes, el día anterior habíamos visto donde estaba el parque de atracciones, así que nuestra intención hoy era visitarlo y echar el día allí.

Tras desayunar y ponernos hasta arriba en el bufet del hotel (y cuando digo hasta arriba, es hasta arriba), nos fuimos caminando para bajar un poco la comida.

El día estaba regular, pero aun así habia mucha gente. Lo primero que nos sorprende es que no hay que pagar para entrar. Nos pasamos un tiempo buscando una taquilla o similar para pagar, hasta que nos indicaron que la entrada era gratuita. Empieza bien el día.

 

A la hora de comer entramos en uno de los locales del parque. Fue algo complicado porque todo estaba en finlandés, así que optamos por pedir unas pizzas. Mi hermano se pidió una con halapeños…. craso error! No os podéis imaginar como picaba. Casi no se podía ni comer. Se le quedó la lengua medio dormida de lo que picaba.

Otra cosa curiosa es que te dejaban en la mesa un aparatito, y cuando se iluminaba significaba que podías pasarte a recoger tu pedido. Las cosas de la modernidad…

Una vez saciados, seguimos un rato por el parque y, cuando nos íbamos a ir, vimos que allí al lado estaba el Sea Life. Vamos pa dentro, ¿no?.

El recorrido te lleva por multitud de estanques donde puedes ver peces tanto de agua salada como agua dulce. El estanque de medusas es de lo que más me gustó. La pena es que estaba un poco oscuro y la mayoría de las fotos han salido borrosas. De todos modos, puedo deciros que nada como ver a todos estos pececillos, incluidos los tiburones, en su ambiente natural.  ¡Os lo recomiendo!

Y así se acaba otro día. Mañana el último, que dedicaremos a ver otra zona muy importante para Finlandia: el mar.

Tercera jornada: una de barcos.

Como ya sabréis, Helsinki esta situada en la costa del mar Báltico, y tiene muy cerca más de 300 islas. Era obligado darse una vuelta en barco.

Elegimos una de las empresas que vimos en el paseo del primer día (Sunlines) y compramos tickets para pasarnos un buen rato navegando por los alrededores de la capital.

Tuvimos un día soleado y de mar calma, por lo que pudimos disfrutar mucho de un tranquilo paseo por el golfo de Finlandia y numerosos canales. Es increíble la cantidad de islas e islotes que hay desperdigados por todos lados. Muy interesante fue también lo que nos iban contando, como que durante el invierno se hiela el estrecho entre Helsinki y Tallín (que sería nuestro siguiente destino) y que para permitir que los barcos pudieran seguir navegando utilizaban regularmente unos enormes quitanieves, los cuales abrían el camino para el resto. En una de las fotos se ven estos montruos. Creedme, son realmente enormes.

Tras este rato de relax, decidimos irnos a visitar Suomenlinna.

Muy bien… pero… ¿qué es eso de Suomenlinna? Pues es una fortaleza construida sobre seis islas, que construyó Suecia para protegerse del avance de los Rusos, tiempo ah.

Hoy en día es un lugar que merece visitarse, repleto de murallas, fortazalezas, parques y algun museo muyinteresante. Tambien dispone de varios restaurantes.

Cogimos el barco que lleva a la isla principal (compañía HSL) que, al igual que la mayoría de barcos también sale de la plaza del mercado, y nos preparamos para la que sería nuestra última aventura por estas tierras.

Tras solo 15 minutos, llegamos a tierra firme. Lo primero que ves es un enorme submarino, el Vesikko, que sirvió en la Armada Finlandesa. Actualmente es un museo.

Como aun nos quedaban varias horas, nos lo tomamos con tranquilidad. Pinchad aquí si queréis ver un mapa del conjunto de islas (unidas por puentes) y los sitios más importantes que ver.

Resumiendo un poco, nuestro recorrido fue de norte a sur, aunque dimos prácticamente la vuelta a las dos islas mayores.

Es una pasada ver como está construida la fortaleza: murallas y cañones por doquier.

Tras mucho caminar, viendo la fortaleza y alrededores, nos fuimos a ver el Museo Militar (solo abren en verano). En este museo se cuenta la historia del ejército finlandés en tiempos de guerra y paz. Disponen de una gran cantidad de armamento, sobre todo alemán.

Tras tanto andar, nos entra hambre, así que vamos al “Suomenlinna Brewery Restaurant”. Mi hermano se pide una sopa de salmón muy rica y yo un estofado de reno, muy rico también.

Este restaurante es totalmente recomendable y, además, queda justo en el puerto, por lo que es un buen sitio para hacer tiempo mientras viene el barco.

Tras comer, se acerca la hora de marcharnos, así que hacemos la digestión disfrutando del paseo de vuelta.

Y con esta visita se acaba la primera parte de nuestro viaje. Al día siguiente, cogemos un ferry que nos lleva a Tallín, la capital de Estonia, pero como ya os dije, esto lo contaré otro día.

3 comentarios sobre “Viaje a Helsinki

  1. Cuando estuve por Finlandia me quedé muy sorprendido, además gratamente, de la gente, los paisajes, la forma de funcionar socialmente… Por otro lado, me pareció realmente muy caro.
    El primer día, bueno, la primera noche, te quedas al revés cuando te amanece a las 3 de la mañana (también fui en verano, claro).

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    1. Totalmente de acuerdo contigo. Todo esta muy limpio y ordenado, la gente muy amable y cívica. Te da la impresión de que están mucho más avanzados que nosotros (que lo estan), pero aun asi, vivir alli en invierno no tiene que ser facil.

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