Viaje a Sri Lanka

Viaje a Sri Lanka.

(28 de marzo al 22 de abril de 2019).

Empiezo un nuevo viaje a otro lugar desconocido y en el que ni siquiera había pensado hasta hace muy poco.
Hace no mucho vi una foto impresionante de un templo y al buscar donde se encontraba, descubrí que estaba en Sri Lanka.
¿Sri Lanka? ¿Pero qué hay en Sri Lanka?
Me puse a buscar en Internet y esta gran isla enseguida llamo mi atención. ¡Tenia que ir a verla!

Día 1. Serendipiti.

¡Y aquí estoy!. Tras dos vuelos no demasiado largos y menos preparación de lo normal (que ya es decir), aquí estoy, tumbado en la cama de un hotel barato de Colombo, la capital. Casi ná.
El primer vuelo, de 6 horas y media, me llevaba a Abu Dhabi (he volado con Etihad).

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Salía por la noche, por lo que mi plan era pasarlo durmiendo, pero no. No había forma de quedarse dormido. Así que abrí el menú de pelis para ver una y, ¡oh sorpresa! Una de Disney que tiene desde hace unos días un sentido muy muy especial para mi (¿Serendipiti? 😊).

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Tras la peli he podido dar algún cabezazo, pero nada de dormir como quería.
El segundo vuelo ha durado poco más de 4 horas. Ya era por la mañana. Un par de pelis más y listo.
El aeropuerto se encuentra a unos 30km de Colombo, mi destino final de hoy. Tuve que reservar una noche aquí para poder pedir el visado por Internet.
Lo curioso es que al final no me han pedido ningún papel ni he tenido que pagar lo que se supone que hay que pagar. He ido al mostrador de inmigración, me han puesto el sello como en muchos otros países y a correr.
A continuación he cambiado algo de dinero. No mucho porque pensaba que el cambio en el aeropuerto era muy malo (al final resulta que había mirado mal el cambio y era mas que aceptable). Con el dinero he comprado una tarjeta SIM para el router wifi, y luego he preguntado como ir a Colombo (ni eso había mirado).
Opciones hay muchas. Taxi, furgoneta compartida y bus. He optado por la última. Un señor me ha indicado amablemente cual era y para dentro. Para no faltar a la verdad debo decir que no estaba ni muy limpio ni en muy buenas condiciones. Eso si, barato barato. Un euro y poco vale el billete.

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Aire acondicionado del bus. No he sacado más fotos porque estaba lleno de gente local y no quería que se fueran a molestar.

En poco más de media hora hemos llegado a las afueras de Colombo y el bus ha cogido camino a la “estación”.
Me encanta lo que veo. Calles abarrotadas de gente, coches y sobre todo, tuk tuks. Hay cientos, ¡miles!.


Alrededor de la “estación” hay un gran mercado popular, así que he decidido ir al hotel andando (había poco más de 2 km según San Google Map).
He disfrutado mucho del paseo. Al mercado tengo que volver con más tranquilidad (y sin mochila). Estaba empezando a anochecer y la ciudad se anima aún más. Pitidos, coches, gente llevando mercancía, multitud de tiendecillas en las que venden de todo… vida en estado puro..

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No he tardado mucho en llegar al hotel. Habitación con aire acondicionado y agua caliente en la sexta planta (todo un lujo).
La escalera, exterior, de estas de emergencia, da un poco de miedo, y la habitación, bueno, pues, no de tanto lujo 😂😂😂😂. He tenido que bajar a pedir sábanas limpias porque no había. Y las fundas de los colchones tenían una mijita de mierda. Solo una mijita… Por no hablar de la rata que se me ha cruzado en el patio…
Tras ponerme ropa cómoda y tomar posesión de la habitación, he bajado a buscar un lugar donde cenar. En la misma calle vi antes varios sitios.
Como es el primer día, he buscado el más cutre de todos y allí me he pedido arroz con curry (no es que tuvieran otra cosa). Hay que darle caña al cuerpo para que se inmunice lo antes posible.
Primera sorpresa, no hay plato. Usan una hoja de palmera. Segunda, pica tela. A mí me encanta el picante y tengo mucho aguante, pero esto es demasiado. Tercera sorpresa, cuando estoy a punto de terminar mi cena (a esta altura ya no siento la boca), viene el colega y me vuelve a servir de todo. ¡Este hombre me quiere matar!. Me ha costado terminar, y ya veremos cómo amanece mi estomago mañana después de esta ingente cantidad de picante. El precio, incluyendo botella de agua grande, poco más de dos euros.

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Nada mas terminar, vuelta al hotel. No me gusta pasear por la noche en una ciudad que no conozco aún. Mañana habrá tiempo.
De camino, he parado en un puesto de fruta y me he pillado sandía (por unos céntimos) para tratar de bajar el picor. A la tajada le han exprimido naranja. Raro, pero estaba rica.
Ya en el hotel, una ducha (hace mucha calor y humedad, y subir 6 pisos no ayuda) y a dormir. Solo llevo unas horas, pero lo que he visto me gusta mucho. Creo que mañana me quedo aquí. ¿Que cosas de interés tendrá Colombo? Mañana lo veremos…

Día 2. Hablando se entiende la gente.

He pasado la noche mucho mejor de lo esperado. El picante no tuvo ningún efecto secundario y he podido dormir bastante bien.

Hoy toca pasear por la ciudad para conocerla un poco mejor. Salgo dispuesto a absorber todo lo que pueda con mis seis sentidos.

Primero he explorado los alrededores del hotel. Aún era temprano por lo que no había mucha gente. Lo que si había eran ratas muertas por las aceras. Unas cuantas. Me he ido fijando luego durante el día y muchas calles están llenas de agujeros con pinta de tener roedores dentro. No me quiero ni imaginar como estarán estas calles por la noche…
Cerca encuentro el primer lugar interesante, una Mezquita muy peculiar y bonita (La Mezquita Red Masjid).

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Las calles se van llenando de gente y yo sigo mi paseo. Aunque voy sin rumbo, hay un templo que quiero visitar: el templo de Gangaramaya. He visto fotos y tiene muy buena pinta.

Al verme andando solo, se me han acercado varios tuktukseros ofreciéndome varios tours por la ciudad. Uno ha sido especialmente pesado. Debía estar siguiéndome porque me lo encontré tres veces y seguía erre que erre.
Me gusta “mi barrio”. Especialmente el como se mezclan varias religiones sin ningún problema (aparente).
Por todos lados hay Iglesias, mezquitas y templos tanto budistas como hinduistas, y por lo que me han contado luego, la gente vive en paz y sin problemas.


He pasado por varios mercados callejeros. En uno de ellos había un puesto de comida y me he pillado una especie de bocadillo con algo dentro (en teoría vegetales). 20 céntimos al cambio. Lo guardo para luego por si acaso, ya que muchos sitios para comer no estoy viendo. Por cierto, sigue haciendo mucha calor (mucha mucha).

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Bocadillo del mercadillo (sí, muy picante también).

Cuando llevaba un rato me he parado a mirar en el móvil donde estaba y se me ha acercado un hombre. Se ha puesto a hablar conmigo muy amablemente. Salía de trabajar del puerto. Me dijo que era operador de grúa. Tras presentarnos y contarle mi plan para hoy (o no plan) me ha dicho que si quería, me acompañaba al templo Gangaramaya y me lo enseñaba. Estaba claro que sería a cambio de dinero, aunque no me dijera nada. Como me ha caído bien, y quería visitar ese templo, le he dicho que si. Ha parado un tuk tuk y para el templo que nos hemos ido.
Una vez allí me ha estado contando cosas muy interesantes. Quería llevarme a otro templo luego, pero he preferido quedarme allí ya que me ha gustado mucho y quería pasar mas rato dentro.
Me he despedido de el mientras iba a pagar el tuk tuk, que nos estaba esperando. El colega me ha pedido un precio desorbitado, y mi “amigo” lo ha defendido alegando que era un precio normal y que ahora lo tenía que llevar a el de vuelta. Eso me ha cabreado mucho. Me he negado a pagar tanto por lo que al final no han tenido más remedio que rebajar el precio de forma notable. Aún así me seguía pareciendo caro, pero bueno. Esta claro que ese precio no era solo por el transporte, sino por el trabajo de “guía”. Primer día y ya intentan timarme. Mal empezamos.
He vuelto a entrar al templo, y esta vez me he tomado mi tiempo.


La verdad es que satura un poco si no vas despacio. Esta llenísimo de figuras de Buda y de ofrendas por todos lados. Hay tantas, que han convertido parte del templo en museo.
Debía haber cosas muy valiosas ya que algunas urnas las tenían directamente dentro de cajas fuertes, que supongo cerraran por la noche. Entre las ofrendas, desde cientos de joyas, hasta un elefante disecado.

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Sin embargo, este templo es famoso por una razón: conserva un mechón de pelo de Buda (si, del de verdad).

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Reliquia del Templo de Gangaramaya: mechón de pelos de Buda.

También tiene una réplica, regalada por Tailandia, del Buda de Jade, cuyo original se encuentra en Bangkok (¿lo recuerdas, Pili?).

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Aunque a mí, lo que mas me ha gustado, ha sido una zona en la que se encuentra el árbol sagrado. Esta en un amplio patio (el árbol es bien grande).

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La gente se sienta en unas gradas y sillas para rezarle y luego le piden cosas. Había gente que escribía algo (supongo que peticiones), las liaba en trapitos, y las ataba en alguna raíz.

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Mi “amigo” me había dicho que había que darle una vuelta y echarle agua en 7 ocasiones a la base del tronco. Y eso he hecho. He cogido un cuenco metálico de los que había en una mesa, lo he llenado de agua en una fuente que tienen a la sazón y, tras pedirle al árbol por mi familia, amigos y mi “pequeña responsabilidad” he procedido a realizar el ritual. ¡Espero que os traiga mucha felicidad a tod@s!.

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El patio del árbol me ha gustado tanto que he permanecido allí sentado mucho tiempo. Pensando en mis cosas, “hablando” con el árbol, mirando a las ardillas corretear por sus ramas y observando como la gente rezaba y traía ofrendas.
Me ha entrado hambre, así que he buscado un lugar donde comerme el bocadillo. Esta zona es un poco rara. Lo mismo ves calles muy pobres, que unos rascacielos enormes. Todo mezclado.

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Torre del loto.

En unos minutos llego a un bonito lago. Hay otro templo y un poco más allá una pequeña isla que parece un parque.

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Templo Seema Malakaya.
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Templo Seema Malakaya.

Me voy a la isla y, efectivamente, es un parque, con sus banquitos y sombra.

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Me siento a comer y descansar y se me sienta al lado un personaje difícil de describir. Una mezcla de Pablo Iglesias con Bob Marley, versión hindú 😆.
Después de lo ocurrido con mi “amigo”, pensaba que sería otro tuktuksero que me estaba dando charla para luego ofrecerse a llevarme a algún sitio. Pero no. Se trataba de un Filósofo (o eso me dijo) con el que he tenido una más que interesante charla sobre el ser humano y las diversas religiones. Me ha encantado. Es “Too” (no se si se escribe así) quien me ha contado que las diversas religiones conviven sin problemas en Sri Lanka y que el mes que viene celebran el Año Nuevo Budista. Esto es bueno y malo, ya os contaré.
Tras estar un rato hablando con Too, me he puesto a pensar que hacer mañana. La verdad es que no tengo ni idea. Me gustaría irme a otro sitio. Decido ir a la estación de tren para así ver opciones. No queda muy lejos.
De camino iba cuando otro hombre que va en mi misma dirección me saca conversación. Va a un templo pero dice que me acompaña hasta la estación ya que le pilla de camino.
Resulta que es militar, del Ejercito, y que le queda un año para retirarse. También me cuenta, ya en voz baja, que bajo la dominación inglesa no estaban bien, pero que ahora Sri Lanka se había convertido en una colonia de China. También me cuenta que hoy es sábado, un día muy especial para los budistas, y que hay un gran festival. Al llegar a la estación, para un tuk tuk para seguir camino y se despide muy amablemente, no sin antes ofrecerme que lo acompañe al templo. Declino la invitación y entro en la estación. Esto es un caos.
Resulta que me he “colado” por donde no debía, y he llegado hasta las vías.

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No veo ninguna oficina de información, ni taquillas, así que trato de salir. En la salida me piden el ticket. Me ha llevado unos minutos explicarle al señor guardia que no había llegado en tren, por lo que no tenía ticket y que estaba buscando información. Me deja salir y que indica donde están las taquillas. Hay grandes colas y tienen taquillas para cada destino. Esto no me vale para lo que quiero. Sigo andando y veo una oficina de información para turistas en la misma estación. Resulta que información dan poca si no sabes a que destino quieres ir, por lo que decido volver al hotel para mirar Internet y volver luego con una idea más clara.
De camino compro varias empanadillas en puestos callejeros para probarlas. Serán mi cena.

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Tras descansar un rato y decidir adónde iré mañana, he vuelto a la estación pero, mi gozo en un pozo: la oficina está cerrada y las colas en las taquillas ahora son kilométricas.
No me ha quedado más remedio que desistir y volverme al hotel, no sin antes perderme de nuevo por las calles atestadas de tuk tuks y gente de “mi barrio” en forma de despedida.

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Mañana, si todo va bien, abandonaré Colombo rumbo a lo desconocido. He mirado horarios en Internet. Tratare de llegar temprano para poder pillar un billete. Espero tener suerte porque hay pocos trenes al día y muy espaciados entre sí. Ya os contaré…

Y así me despido hoy. Con una experiencia negativa pero muchas positivas. De todo lo vivido hoy me quedo con la buena gente que he conocido y con “mi árbol”.

Día 3. El tren saltarín.

Hoy tocaba madrugar un poco para llegar lo antes posible a la estación. Esta muy cerca del hotel así que en nada me planto allí.

Es tan temprano que la oficina de información aún no está abierta, por lo que pregunto a uno de los guardias donde puedo sacar billete para mi destino de hoy: taquilla 4.
Lo bueno de ser temprano es que hay muy poca gente y muy pronto tengo mi billete sin numerar a Anuradhapura. Ahí lo llevas…
Anuradhapura es una de las capitales más antiguas de Sri Lanka, conocida por sus ruinas muy bien conservadas. La civilización que se desarrolló en torno a esta ciudad fue una de las mayores de Asia.
En la actualidad está considerada por la Unesco, desde el año 1982, como Patrimonio de la Humanidad. Abarca un área protegida de 4.000 ha.
Fundada en el siglo IV a. C. fue la capital del reino de Anuradhapura hasta el comienzo del siglo IX. Durante este periodo fue uno de los centros de poder político más estables y duraderos del Asia meridional. En la actualidad esta antigua ciudad, sagrada para el Budismo, es uno de los mayores yacimientos arqueológicos del mundo.
Se encuentra a unos 200 km al norte de Colombo. En la estación me dicen que tardará unas 4 horas (al final han sido 6).
Como podéis imaginar, es un tren muuuuuy lento y muuuuuuy antiguo. En lugar de aire acondicionado, tiene ventiladores en el techo. Aún así, la calor es insoportable, y eso que llevábamos todas las ventanas abiertas.

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Sistema de “aire acondicionado” del tren. Muy efectivo para mover el aire caliente del interior, en el interior.

Solo os digo que la gente aprovechaba las paradas para bajar a los niños y empaparlos (literalmente) en las fuentes, y son de aquí. Para que os hagáis una idea…
Menos mal que hay vendedores pasando continuamente vendiendo agua fresca y todo tipo de comida, porque la que yo llevaba se me acabó bien pronto.

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En realidad no eran empanadillas, sino una especia de tortitas, creo que de harina de garbanzo. Estaban muy ricas, sobre todo acompañadas de un mordisco de chile. El verde picaba tela. El rojo, mucho más 😆. Precio, 25 céntimos al cambio.

El viaje se me ha hecho un poco largo, no os voy a mentir. Al principio el tren iba hasta las trancas. Confirme han ido pasando las horas se ha ido quedando medio vacío. Pero el calor no hacía más que aumentar.
Además, el tren no para de dar botes (también literal). Algunas veces tan grandes que parece que el vagón se va a salir de los raíles.


Lo único bueno, para variar, la gente. Al igual que ayer, muchos al ver que era extranjero se acercaban a charlar conmigo. Esto ha ayudado a que se pasara el tiempo algo más rápido.
He aprovechado también para mirar un sitio donde quedarme. He encontrado un hotel muy cerca de la estación a muy buen precio (desayuno incluido).
Nada más hacer la reserva, el dueño me ha mandado un email diciendo que se acercaba a recogerme a la estación. Todo un detalle.
Llegué casi dos horas tarde, pero allí estaba con su mujer. Por lo que me ha contado, el hotel es nuevo y ellos acaban de empezar en el negocio, por lo que agradecerán cualquier comentario o sugerencia que les pueda hacer.

Nada más llegar, me dan una toalla mojada en agua fría para que me refresque.
Es justo lo que necesitaba. Después de pasar tanta calor me dolía hasta la cabeza.
A continuación me han traído un coco para que me lo bebiera mientras charlábamos amigablemente en el pequeño hall. ¡Vaya recibimiento!
Me pregunta sobre mis planes y tengo que confesar que aún no lo tengo muy claro.
Son las 4 de la tarde. Anochece en poco más de dos horas. Estoy cansado y me duele la cabeza.
Al final decido que lo mejor es refrescarme y descansar un poco, para luego dar un paseo tranquilo por la ciudad, cenar y volver al hotel a descansar.
Mañana ya me pasaré el día visitando los restos de la ciudad antigua.
El calor no me ha sentado muy bien, pero después de remojarme y tumbarme un poco, tengo fueras suficientes para salir a pasear. Está atardeciendo y hay una brisa fresca muy rica. Lo mismo el aire está caliente, pero en comparación con mi temperatura corporal, yo la noto fresco 😆. Por cierto, la habitación está genial.

He recorrido parte de la ciudad, las calles principales y no tenían mucho que ver. Muchas tiendas por todos lados y algún sitio donde comer (no muchos). La mayoría son bastante cutres (y sabéis que yo no soy tiquismiquis precisamente).

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Al rato he encontrado uno “decente”, al menos para mis estándares. He comido/cenado muy bien (en el tren compré unas naranjas y un par de empanadillas para desayunar, pero con tanta calor no quise comer nada más).

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El mejor sitio para comer que he encontrado. No está nada mal, como podéis ver. Y la comida, muy rica.
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Arroz y pollo frito. Hasta las trancas me he puesto (el pollo era más que nada huesos, de carne… poquita).

Luego he vuelto al hotel y he pedido una cosa para mañana, que no se si podrá ser, pero que si es posible, va a ser la caña. Ya os contaré.

Se me olvidaba. ¡La ciudad está llena de monos!. Ahí tan panchos sobre los tejados de las casas y por los árboles, paseándose como si nada. A ver si mañana me llevo la cámara y saco fotos. Hoy con el móvil no se veían muy bien.
Y esto es todo por hoy. Estoy en la habitación esperando por mi “petición viciosa” para mañana (no penséis mal) y en un rato ducha y a dormir.

Mañana me levantaré temprano para salir con la fresca y evitar estar dando vueltas durante las horas más calurosas.

Día 4. Prueba NO conseguida.

Hola de nuevo. Antes de nada, aclarar a qué me refería ayer con mi “petición viciosa”. No era comida para el desayuno, Rakel 😆.

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Desayuno en el hotel de hoy. Dos personas se habrían quedado más que saciadas, por lo que yo he tenido que dejar mucho. El arroz blanco de la izquierda es para echarle picante, y lo otro son una especie de pastelillos dulces de arroz rellenos de coco. La fruta muy rica y el té de Ceilan, más 😊.

Veréis, como os comenté ayer, hoy quería visitar los restos de la antigua Ciudad Santa de Anuradhapura. Ocupa una zona muy extensa y hace mucha calor (verano en Sevilla, 40 de día y baja a 27 de noche) por lo que andar no es una opción. Bici, por las distancias, es factible, pero por la calor, mejor no.
Se me ocurrió ayer tarde que, quizás, podría alquilar un tuk tuk, pero para conducirlo yo 😂😂. Me habría gustado mucho, ya que tiene que ser tela de divertido, pero no pudo ser.
Así que… prueba NO conseguida (por ahora, lo seguiré intentando en otros sitios).
No tuk tuk = plan B (amotillo 😊).

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También ha sido muy divertido pero la calor y el sol han hecho efecto en mi (tengo los brazos rojos como tomates).
Oficialmente hay que pagar por visitar la Ciudad (25$), que no es mucho dinero con mentalidad europea, pero por ese precio aquí puedes pagar dos o tres noches de hotel. Por esa razón hay gente que pasa de pagar y la visita en plan pirata.
Por lo visto antes no estaba regulado lo del precio muy bien y el guarda de turno te pedía lo que le parecía, por lo que la gente se limitaba a ir a los sitios gratis (que los hay) y a tratar de colarse en los que no lo son.
Hoy en día es diferente. Hay un museo en la “entrada” (en realidad no es un recinto cerrado y puedes entrar por donde te de la gana, pero es la calle que tiene el acceso mas directo/sencillo). En el museo hay un mostrador oficial, con dos funcionarias que te cobran el precio oficial, te dan el ticket oficial y todo muy oficial.
Tan oficial es todo, que justo al presentarme en el mostrador, ha coincidido con la hora matinal del himno (en muchos países tocan el himno por altavoces y el país se paraliza durante unos segundos, todos en firmes, hasta que acaba).
Aquí ponen la versión “larga” del himno. No me ha dado tiempo ni a decir buenos días. Yo allí frente a las funcionarias, a un metro de ellas, todos en posición de firmes (yo incluido) y el himno (sin querer faltar el respeto a nadie) que parecía una canción de los Cantacuentos 😂😂😂😂. Y así nos hemos pegado un minuto, y otro, y otro… No se acababa nunca y yo tratando de no reírme.
Cuando ha terminado, he comprado mi ticket, me lo han sellado varias veces (no sé para que, supongo que para hacerlo mas “oficial” 😆) y he podido comenzar mi aventura.
Digo aventura porque, para variar, no tenía mucha información sobre que ver. En el hotel me han dado un mapa pequeñito con indicaciones de varios sitios, pero yo prefería ir por ahí con la moto, y pararme a ver lo que me fuera encontrando.
Ayer me ofrecieron hacer la visita en tuk tuk o en coche privado, pero eso le quita toda la gracia. Los guías te llevan a los cuatro sitios mas turísticos y listo. Corriendo de un lado para otro. Eso no va conmigo. Ha sido un gran acierto el alquilar la moto (cara, por cierto, comparado con otros países de la zona).
Lo que mejor se conservan son las Estupas de los templos principales de la ciudad
Los hay de muchos tamaños, algunos inmensamente grandes. Luego, por todos lados se ven ruinas y muros, que te hacer pensar que esta ciudad fue enorme en su día.
No os voy a contar con letras todo lo que he visto, porque seria muy largo, y un rollo. Echad un vistazo a las fotos donde veréis parte, ya que es imposible ponerlas todas. En ellas incluiré algo de información.

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Primera Estupa que me encuentro: Jetawana Dagoba. Esta junto al museo donde se saca la entrada, por lo que se ve rápidamente (más que nada porque es enorme, fijaos en los puntitos blancos de abajo a la izquierda, son personas).
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Esto no se si son piscinas o depósitos de agua. He visto varios por la ciudad. Este era doble.
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Piedra lunar. Es como el “felpudo” (hablando mal y pronto) de los templos (de antes y de ahora). No es que sean para limpiarte los zapatos, pero están en el mismo sitio: justo delante de la puerta principal. El por qué del nombre lo busco otro día 😆.
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Hay varios lagos (algunos enormes) y varias zonas humedas, normalmente llenas de nenúfares y flores de loto.
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Otra de las grandes Estupas. Esta la estaban limpiando. Teníais que ver con qué facilidad subían y bajaban los colegas, y descalzos. Por cierto, mucho arnés de seguridad, pero no lo enganchaban a nada, por lo que era solo más peso para que la piña fuera mayor en caso de accidente.
En todos los Templos y Estupas hay que dejar fuera los zapatos. El suelo está ardiendo en algunos de ellos. Lo notaba yo, que iba en calcetines, así que los locales que iban descalzos… Iban todos sin pararse, como nosotros en la playa, en busca de una sombra. También pedían vestir ropa blanca por respeto a los lugares blancos (y yo de rojo). Por si acaso, he preguntado en casa sitio antes de entrar si iba adecuadamente y siempre me han dicho que si. Yo no sabía lo de llevar algo de ropa blanca, pero vosotros ahora si, por lo que no tenéis excusa si venís 😊.
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En la parte lateral de una Estupa, otro árbol sagrado con su Buda. Me encanta.
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Animalillos varios. Monos, aunque hoy no he visto muchos, y vacas por todos lados (incluso por las carreteras, así que cuatro ojos).
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Debido al calor, aparte de tostarme los brazos, mi temperatura corporal subía como la espuma. Un buen zumo de sandía ha contribuido a bajarla un poco.
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En las Estupas mayores, justo delante, hay un pequeño templo. Pequeños pero muy bonitos y coloridos. No dejéis de entrar.
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¿Que pensáis que hay en el centro de la Ciudad? Como no podía ser de otra forma, un enoooorme árbol sagrado (siento que en la foto no se aprecie bien el tamaño). Había mucha gente local (vestida de blanco, no como yo) rezándole.
Se trata de una higuera de Buda (traída de la India en el siglo III a. c., así que ya tiene años…), conocida también como “árbol de la iluminación”. Toda la ciudad se edificó alrededor de este árbol. Como me gustan estas cosas…
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Me he encontrado muchos monasterios budistas. Me ha dado cosa entrar, así que he sacado alguna foto desde lejos.
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Esta debe ser la Estupa más famosa ya que había cientos de locales rezando y haciendo sus ofrendas. Cientos de personas de blanco y un tío de rojo… Se trata de Ruwanveliseya. Tiene de especial que es Blanca (alguna más también es blanca). Otras son de ladrillo.
Por cierto, para el que no lo sepa, una Estupa es una cúpula sagrada que contiene una reliquia. Una de las de la ciudad contiene una clavícula de Buda.

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Solo deciros, para finalizar, que ha sido un gran día, me he divertido mucho, me ha encantado lo que he visto y que mañana me voy a otro sitio (secreto secreto…).

Día 5. En servicio, con limitaciones.

Pues eso. Que hoy no es que esté mal, pero tampoco bien. El calor de todos estos días se va notando, y los brazos quemados de ayer, unido al calor de la noche, no me han permitido dormir apenas.

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Tras un buen desayuno de despedida (curry por supuesto, muy rico), el dueño del hotel me ha acercado a la estación de autobuses.

Así que continúo viaje pero cambio de enfoque. Muchos ya sabéis que me gusta pasar gran parte de mis viajes en sitios baratos/cutres para acabar el viaje alojándome en un sitio bien.
Con la excusa de mis brazos, el sueño y todo eso, he pasado a la modalidad “porque yo lo valgo” directamente 😊.
Estoy alojado en un resort en Dambulla. No os confundáis , ya que no se trata de un resort de Cancún, pero comparado con lo que hay por aquí, es todo un paraíso (y a muy buen precio).
Para llegar cogí un bus esta mañana. Aquí tienen fama de ser peligrosos y de producir muchos accidentes, ya que los conductores van a lo loco (esta info viene de varios locales con los que he ido hablando).
Dado que el tren no llega a todos lados, tarde o temprano hay que coger el bus. Puedes pillar el normal o unos especiales con aire acondicionado. Ambos muy baratos, así que ni me lo he pensado: bus con aire acondicionado.
Efectivamente el conductor iba por “su” carretera, conduciendo por el “carril de en medio” constantemente y, cuando lo creía oportuno, el carril contrario, aunque hubiera tráfico (obligando a estos a echarse al arcén).
Solo ha sido una hora y no ha habido ningún percance. Alabado sea Buda 😊.
Tras llegar a Dambulla, tuk tuk (primero de este viaje) y al resort.

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Pese a haber llegado muy pronto, no solo me han dejado hacer el check-in sin costo adicional, sino que me han dado una habitación de calidad superior.
Hay dos razones principales por las que he elegido este sitio. Primero, porque tiene aire acondicionado. Segundo, porque tiene piscina. También ayudó a decidirme el hecho de que tienen una oficina turística y arreglan excursiones. Ahora mismo no me encuentro como para volver a coger otra moto, así que iré a lo sencillo por un par de días.

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Tras refrescarme, primero excursión. Esta por mi cuenta, ya que quedaba muy cerca: Templo de la Cueva y Templo Dorado.
Está todo en el mismo recinto y se llega tras un corto (aunque empinado) paseo. Llevo mangas largas para protegerme del sol.
Tras subir un par de escalones (o doscientos) se llega a las cuevas. A mí que ha recordado mucho a Setenil 😂😂, solo que aquí han construido varios templos en las cuevas.

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¿Se parece o no a Setenil de las Bodegas? 😂😂

Como veréis en las fotos, no hay un centímetro cuadrado sin decorar y están repletos de Budas de todas las formas y tamaños. Muy bonitos y, además, se está muy fresquito.

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Creo que hay 5 templos cueva. En uno de ellos, estaban restaurando las figuras y los murales.
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Sorpresa en un estanque.
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Vaya fotos que saca mi cámara en modo automático… 😂😂

En el exterior, otro árbol sagrado, para mantener la tradición.
Luego hay que bajar por otro sitio y se llega al Templo Dorado. Sobre el, un enoooorme Buda dorado.

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Es enorme, gigante (hay unas personas sentadas en los escalones, arriba a la izquierda).

Sigue haciendo muchísima calor y estoy cansado, así que he vuelto al Resort a almorzar y descansar. Sorpresa con la carta, ¡tienen también comida occidental! Alitas con patatas fritas del tirón 😊 (y batido de plátano).

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Por fin algo sin curry…

Antes de ir a la habitación he ido a mirar la info sobre excursiones y he contratado varias. La primera para por la tarde. Las de mañana, mañana os las contaré.
Tras descansar un rato, y en taxi con aire acondicionado (porque yo lo valgo) me han llevado a Aukana, un pueblo que está como a una hora, a ver su famoso Buda.
El Buda mide más de 12 metros y está tallado en granito. Tiene más de 1500 años.
Esta chulo de ver, pero siendo sincero no se si merece las dos horas de coche que he echado.

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Si, es grande (una persona llega más o menos a los tobillos) y viejo (siglo V), pero es lo único que hay, por lo que es mejor plantearse si merece la pena ir a verlo.

El resto de la tarde la he pasado en la habitación, pensando sobre los siguientes días, ya que aún me quedan muchos, y tengo que ir ajustando para acabar en la capital.

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Siempre lo digo, pero la sensación de recibir ropa limpia en un viaje, es inexplicable 😊.

En un rato cenaré y a dormir. Mañana toca madrugar para la excursión matinal.
¡Y eso es todo por hoy! Espero dormir bien esta noche y levantarme mejor de los brazos. Que aún me queda mucho por delante.

Día 6. Just amazing!

Hola de nuevo. Como os comenté ayer, hoy tenía dos excursiones: una por la mañana y otra por la tarde.

Para la primera, me he tenido que levantar a las cuatro de la mañana 😣.
Se trataba de subir al Pidurangala (una enorme roca granítica) para ver amanecer desde allí.
Como llegas de noche, no ves muy bien lo que estas haciendo. Solo sabes que estas subiendo escalones, muchos, que no se acaban, que siempre hay más… 1445 en total más un tramo escalando por rocas un tanto peligrosas.

Llegas arriba y no se ve nada, todo es silencio.
Me he sentado y a esperar.

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Poco a poco se ha ido aclarando el cielo y la selva comienza a despertar. En unos minutos eres consciente de lo alto que estás, y de la belleza que te rodea.

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Estoy sentado sobre una roca de casi 400 metros de altura. A mis pies, la selva, cubierta en muchas zonas de niebla. Se oyen cientos de pájaros y monos. Ha merecido la pena la sudada.

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Al rato el sol comienza a asomarse y el espectáculo es, si cabe, mayor. Una alegría para los sentidos.

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Tras más de una hora, toca descender. Otro buen rato de escalada y escalones, aunque ahora consciente de lo que te rodea. Se ven ruinas de algún antiguo edificio/cueva y un Buda durmiente de los que le gustan a mi “pequeña responsabilidad” 😆.
Una vez abajo, toca desayunar para reponer fuerzas y nos encaminamos a otro lugar espectacular, muy cerca del primero: la ciudad de Siguirilla, Patrimonio de la Humanidad.

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Vista de Seguirilla desde Pidurangala.

En la parte baja, se encuentran los jardines y restos de antiguos edificios y un templo.

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Antiguos jardines de la Ciudad de Sigirilla.

Sin embargo, el plato fuerte se encuentra sobre otra macro roca gigante, a la que hay que subir: más de 1500 escalones.

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Ya hace calor por lo que esta escalada ha costado más que la anterior. Mucho más.
Las escaleras en algunos tramos están literalmente fijadas a un precipicio de varios cientos de metros. No apto para gente con vértigo.

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Tras unos 45 minutos de ascensión, por fin llegas a la cumbre. Se parece mucho a Machu Pichu, pero en versión Srilankesa.

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Esta roca ha estado habitada desde hace varios miles de años, pero fue el rey Kasyapa, en el siglo V, quien la utilizó como residencia oficial ya que se trataba de un sitio muy seguro. Supongo que muchas visitas no tendría 😆.

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Hay restos de multitud de edificios, que dan una idea de la importancia que una vez tuvo esta ciudad.
Tras disfrutar de ella durante un buen rato, hay que bajar. Al final, a lo tonto, hoy he subido/bajado más de 6 mil escalones.
Así termina la primera excursión. Me ha gustado mucho.
Vuelvo al hotel con el tiempo justo para almorzar y refrescarme un poco.
A la una de tarde… ¡me voy de safari!

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Como lo oyes. En Sri Lanca hay varios Parques Naturales, en los que se puede ver mucha fauna salvaje. Al que voy a ir se llama Parque Nacional de Minneriya.

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En las fotos podéis ver varios de los animales que he visto hoy, aunque en este Parque, el plato fuerte es el elefante.

Durante la primera hora solo vemos un elefante solitario que iba por ahí.

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Con la pezuña arrancaban la hierba para luego hacer bolas con la trompa y acabar llevándoselas a la boca.

En el primer gran lago, multitud de bisontes acuáticos y algún otro elefante.

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En el siguiente lago…¡cientos de elefantes!. Esto es un espectáculo. Nunca había visto a tantos juntos. Unos van solos, otros en familia con sus enanos y otros en grandes manadas.

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Nada más llegar a esta zona, Murphy ha hecho de las suyas y me he quedado sin batería en la cámara de fotos 😣. He sacado muchísimas con el móvil, pero la calidad no es la misma. Una pena.


Por lo visto, la época seca es la mejor época para verlos ya que todos se agrupan junto a los lagos. En la época de lluvias se dispersan por el parque.
Entre una cosa y otra han sido más de tres horas observando a los elefantes salvajes en su hábitat. Algunas veces a escasos metros de ellos. Es una pasada.
Ahora me toca la difícil tarea de seleccionar 30 fotos de hoy. Se me antoja harto complicado. Tengo demasiadas.

Mañana me vuelvo a quedar por aquí. Otra excursión por la mañana (que promete mucho) y tarde de relax.
PD. Hoy he podido probar la piscina al fin. De lujo.

Día 7. Experiencias de vida.

Hoy me he vuelto a poner el traje de Indiana Jones para ir a visitar otra ciudad que en su tiempo fue el centro de una gran civilización.

Polonnaruva fue la capital medieval de Sri Lanka (siglos XI al XIII) y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad.
La India ha invadido Sri Lanka varias veces a lo largo de su historia, por lo que la capital ha tenido que ser trasladada a diferentes lugares (Anuradhapura, Polonnaruva, Colombo…).
Hoy es mi tercer día en Dambulla y probablemente el último aquí. Para despedirme quiero visitar esta antigua ciudad y por la tarde, no hacer nada. Dedicarla por completo a mi 😊.
Le di muchas vueltas, pero al final me decidí por contratar la excursión en el hotel. Voy yo solo y el conductor me esperará el tiempo que haga falta por lo que no habrá ninguna prisa. Podré hacer la visita como me gusta, pero me llevan y me traen.
El conductor se llama Tarindú, y luego os hablaré de el.
Hemos tardado una hora y media en llegar. Allí tenía la opción de alquilar una bici, ir andando o usar el coche.
Hace muchísima calor, para variar, y mis brazos ya están algo mejor. Como no quiero que se me vuelvan a quemar, aunque me he traído protector, al final hemos hecho el recorrido en coche. Yo me bajaba a ver los sitios que me interesaban, sin prisas y a mi bola, y luego volvía al coche (con su aire acondicionado).

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Potgul Vihara. Era un complejo monacal a las afueras de la ciudad.

La ciudad se encuentra en un recinto cerrado que no es demasiado grande. Todo queda más o menos cerca por lo que creo que la mejor opción es utilizar la bici (si el calor y tus imprudencias lo permiten).

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Polonnaruva. Palacio Real.
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Vatadage. Es un edificio circular empleado para guardar reliquias. Se dice que algún diente de Buda. Tiene cuatro entradas muy bonitas, flanqueadas por su correspondiente Buda. En el museo tienen una reconstrucción en maqueta y es impresionante como fue en su día.


Tarindú me ha ido explicando cosas muy interesantes, aunque no es guía. Esta ciudad es parte de su historia y la estudian en el colegio.

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He coincidido con varios colegios. Me ha llamado la atención que eran los alumnos los que iban explicando a sus compañeros la historia de los edificios.

Entre esas cosas, resulta que el rey Prarakamabahu, uno de los monarcas que habitó en ella, fue el responsable de la construcción de los lagos y canales que actualmente proveen de agua al país. Todos los lagos están conectados entre sí para que cuando uno se llene en la época de lluvias, este agua pueda pasar a otro y así no se pierda. Además hay un amplio sistema de canales para transportar este agua a zonas donde la puedan necesitar.

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Rankot Vihara. La cuarta mayor estupa de Sri Lanka.

A diferencia de Anuradhapura, los edificios principales no han desaparecido por completo. Se me olvidó contaros que la entrada la tienes que comprar en el museo. Esta muy bien montado. Cuenta con varias habitaciones en las que te hablan y te enseñan objetos de cada zona de la ciudad. Lo que más me ha gustado es que tienen maquetas de como eran los edificios principales en su época, por lo que no hace falta que te los imagines.

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He echado un par de horas mas o menos disfrutando de esta ciudad tan importante en su tiempo y que tantos beneficios sigue produciendo para la población. Si venís a Sri Lanka, no os la perdáis. Más info en las fotos.

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Los Budas de Gal Vihara son tres grandes budas esculpidos en una pared rocosa. El primero (este) se presenta sentado, en meditación; el segundo en pie, con los brazos cruzados sobre el pecho, postura que representa la iluminación; el tercero, de quince metros de longitud, está acostado, en el nirvana.

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La vuelta al hotel puede que haya sido lo mejor del día.
Ya en la ida Tarindú y yo hemos charlado mucho. Resulta que se está preparando para un trabajo relacionado con el mío. El esfuerzo que está realizando para conseguirlo es digno de alabanza.
Pero a la vuelta, no recuerdo como, han surgido temas muy interesantes. Uno de ellos, han sido las civilizaciones antiguas. Un tema que nos apasiona a los dos. Hemos charlado sobre el antiguo Egipto, antiguas civilizaciones ya desaparecidas en Asia, Sudamérica… Sobre el conocimiento astrológico, sobre ingeniería y arquitectura antigua, una pasada.
Pero aún hay más. Tarindú es Budista. Me ha estado hablando sobre su religión, y hemos charlado sobre los valores morales, sobre las religiones y el hombre, sobre el karma, sobre el uso y el entrenamiento de la mente, el poder de la meditación… He aprendido muchas cosas hoy de Tarindú.
Desde que he llegado a este gran país, he conocido a mucha gente. Con todas he hablado de temas interesantes, pero hoy ha sido muy especial.

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Llevo un par de días con tos y carraspeo por culpa del aire acondicionado. Tarindú lo ha notado y me ha comprado estos sobres en una farmacia. Me ha dicho que lo toman aquí para gripes y resfriados y que funciona muy bien. Se toma en infusión. Dos al día. Mañana os cuento si han sido efectivos 😊.

Tarindú, te deseo lo mejor. Seguro que consigues acabar tu preparación y encuentras trabajo en lo que te gusta. Tu esfuerzo se verá recompensado. Te lo mereces. Gracias por hacer de un trayecto de una hora y media, uno de los mejores momentos de lo que llevo de viaje.

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Mientras volvíamos, Tarindú paró junto a este cartel para que lo leyera y le sacara una foto. Segun me dijo, ahí está resumida la filosofía del Budismo. Si lo tienes en cuenta, alcanzarás la felicidad. Así que ya sabéis… Traducción aproximada: Debido a los ojos, oídos, nariz, lengua y cuerpo, experimentaras automáticamente una sensación de felicidad o infelicidad.
Con los sentimientos surgen los antojos.
Con los antojos surgen la persecución y la búsqueda.Dependiendo de la búsqueda hay ganancias / beneficios.
Debido a las ganancias, la toma de decisiones aparece, teniendo en cuenta los beneficios y los inconvenientes.
Dependiendo de las decisiones, surge el deseo y la lujuria.
Debido al deseo y la lujuria, surge el sentimiento de posesión.
Debido al sentimiento de posesion, finalmente surge la necesidad.
Una vez que se ha poseído, se establece la mezquindad.
Debido a la mezquindad, surge el requisito de protección y seguridad.
Esto origina varios fenómenos nocivos. El uso de palos y armas, conflictos, disputas, peleas, insultos, calumnias y falsedades.

Al volver al hotel, he almorzado, me he dado una ducha refrescante y me he echado una siesta. No recuerdo cuando fue la última vez que lo hacía 😊 (lo de la siesta, no lo ducharme 😂😂). 

Luego he cosido la nueva “medalla” a mi mochila. En un rato cenaré y me pondré a preparar mis cosas para mañana.

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¿Plan? Aún no lo tengo muy claro. Voy a coger un bus y me bajaré en una de las paradas. El destino dirá en cual de ellas lo hago.
En resumen, otro gran día hoy, con imágenes y palabras que siempre guardaré en mi interior. Esa es la riqueza del viajero. Las experiencias de vida. Y de esas, ya llevo unas cuantas…

Día 8. El diente de Buda.

Después de tres días en el paraíso, toca volver a poner los pies en el suelo y continuar camino.

Mi idea hoy es coger un autobús local que va dirección sur, con destino final la ciudad de Kandy.
Kandy es la segunda ciudad más importante de Sri Lanka y todo el mundo me la ha recomendado.
También me han recomendado que vaya a Matale, una de las paradas del trayecto, para ver un templo Hindú muy especial.
Así que mi plan es coger el bus local y pararme a ver el templo. Si me gusta Matale, me quedo allí. Si no, sigo camino hasta Kandy.
Tras hacer el check-out en el hotel y despedirme de ellos (de mi amigo Tarindú con un abrazo muy emotivo), he esperado en la misma calle a que pasara un autobús.
Aquí funcionan así. Paran si les haces una señal, y luego te puedes bajar donde necesites, aparte de las paradas oficiales.
La única diferencia es que si no es parada oficial, el bus no se para, solo ralentiza la velocidad, por lo que tienes que saltar dentro (o fuera) en movimiento. Llevando una mochila a cuestas es muy divertido 😆.

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Bus local. Con ellos puedes llegar prácticamente a cualquier sitio de Sri Lanka. El aire acondicionado es la puerta abierta. Precio: los trayectos de hoy, 100 rupias (50 céntimos).

Gracias a Dios no me he tropezado y he conseguido agarrarme a una barandilla porque, nada mas poner los pies en el bus, el conductor a pisado a fondo.
He tenido suerte y el bus iba medio vacío. Lo normal es que vayan llenos hasta las trancas, con más gente de pie que sentada.
Total, que me he sentado justo detrás del conductor. Una pantalla acrílica con publicidad me impedía ver la carretera (¡gracias a Dios!).
Los primeros minutos han sido “pa cagarse”.
El bus a toda leche, volantazos a derecha e izquierda, pitidos a discreción, y el karaoke a toda caña en la tele 😂😂.

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Mochila, ¡vamos a morir!

Luego te acostumbras y con la música pierdes un poco la noción del peligro que estas corriendo.
Tras una hora o así, llegamos a Matale. Menos más que no me he bajado donde me dijo el conductor, porque quedaba muy lejos del templo. Mientras venía había visto en San Google Maps que el templo estaba justo al lado de una estación de autobuses, así que me esperé a ver una.
Efectivamente, el templo estaba justo allí.
Tras pagar la entrada y dejarle mi mochila a la taquillera (me hizo el favor), dejé mis zapatos en un lugar que tienen para ello y me fui a verlo.
En todos los templos tienes que entrar sin zapatos (llevar calcetines está permitido, ya os comentaré por qué es buena idea dejárselos puestos), sin gorros y vistiendo de forma decorosa (esto queda a juicio del guarda, pero normalmente se trata de no llevar los hombros al aire ni las rodillas, aunque hoy he visto como no dejaban entrar a un guiri a un templo por llevar pantalones de esos que vas enseñando todos los gallumbos).
Se trata de templos, lugares sagrados, mucha gente local entra a rezar, así que hay que tener un poco de sentido común y respeto. En otros países son tan amables que no te dicen nada aunque vayas inadecuadamente. Aquí lo llevan a rajatabla, como tiene que ser.
Ya que estamos con este tema, os informo también que esta prohibido echarse un selfie con un Buda. Bueno, lo que está prohibido es que le des la espalda a un Buda. Si te pones de lado, si puedes hacerlo. Y otra cosa de sentido común, educación y respeto: si hay una imagen o un lugar delante de la que hay mucha gente local rezándole, no te vayas a poner tu ahí delante de todos a echar una foto. Hoy he visto a todo un grupo de señoras españolas haciéndolo en uno de los lugares mas sagrados del budismo y se me caía la cara de vergüenza. Y lo mismo con las fotos a la gente. O las haces como yo, con el zoom a tope desde muchos metros, sin que se den cuenta (aunque algunas veces me pillan 😆), o pides permiso. A nadie le gusta que le saquen fotos por la cara, y mucho menos que se las saques a sus hijos.
Otro día sigo con normas de cortesía del sudeste asiático, que por hoy ya va bien (aunque si algun@ quiere saber mas ya, que me lo diga).
Ya no se ni por dónde iba 😂😂. Ah, sí, entrando al templo Sri Muthumari Amman Kovil, dedicado a la diosa de la lluvia y la fertilidad.

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Como podéis ver en las fotos, se trata de un templo muy amplio y colorido. No hay una sola zona sin pintar de vivos colores. En el interior, justo en el centro, hay un recinto cerrado vetado para los turistas (no se que contendrá).

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Templo Sri Muthumari Amman Kovil. Lugar al que no pueden entrar los turistas 🤔

Luego hay pequeños altares y mini templos, dedicados a varios dioses.

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Una cosa interesante es que a la entrada tenían unos recipientes con polvos de colores. La gente los usaban para pintarse la frente. Debe ser algo así como el agua bendita en las Iglesias, supongo (si alguien sabe más de este tema, le agradecería lo compartiera).

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Tras andar un rato por el interior he salido a ver lo más llamativo de este templo (al menos, desde el punto de vista de un turista/viajero): el Gupuram. Es una torre muy alta y decorada con cientos de figuras. Es impresionante el trabajo y el tiempo que debieron invertir para construirla.

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Me ha gustado mucho el templo, no así lo poco que he visto de Matale, por lo que he vuelto a la estación y me he metido en el primer bus que he visto para Kandy.
Esta vez han sido unos 45 min. Mientras, he ido buscando un hotel barato cerca de la estación de bus y de tren. Siempre suelo quedarme cerca de las estaciones, si es posible, ya que te facilita mucho las cosas.
He encontrado uno con buena pinta. Justo donde quiero, aunque no tiene aire acondicionado.
Por cierto, la medicina de ayer, genial. La garganta la tengo casi perfecta.
Ya en Kandy, y tras bajarme del bus en una parada intermedia, mi intención era ir al hotel a dejar la mochila y refrescarme un poco. Me he confundido de dirección y he acabado en la estación de autobuses. Nunca había visto antes en mi vida en ningún sitio una estación tan caótica, ruidosa, y llena de autobuses. Viendo como están aparcados, cuesta creer que sean capaces de sacarlos.
Cuando el gps se ha actualizado, he conseguido coger el camino correcto. He dejado mis cosas en el hotel y he salido a buscar algo para almorzar.

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Calle que lleva a mi hotel 😆. Se acabo el resort…

Este hotel está dentro del rango de baratos, pero la habitación está más que bien. Solo había reservado una noche, por si acaso, pero seguramente me quede alguna más.
La ciudad es un hervidero de vehículos y personas. Cientos de autobuses y tuk tuks por todas partes. Tiendas de todo lo que te puedas imaginar. ¡Un mercado! Me encanta. Nada que ver con Colombo.
Hay mucha oferta para comer, y la mayoría de los sitios tienen buena pinta. Entro en un restaurante local y me pido el típico plato local: arroz con curries varios. Junto con una coca cola, precio total, un euro y pico.

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Arroz con cinco curris (picantes y extra picantes), por un euro y poco.

Tras reponer fuerzas he seguido paseando y he pensado, tras ver mi reflejo en un cristal, que me vendría bien un corte de pelo (y tanto que ve venía bien, vaya greñas).
Muy cerca hay una peluquería. Por tres euros, corte de pelo y masaje de cabeza y hombros. ¿Que más se puede pedir?.
Luego he seguido camino hasta llegar al templo más importante de la ciudad: Sri Dalada Maligawa, o templo del diente sagrado, o reliquia dental sagrada (no se como se traduce 😣).

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En su interior, se guarda una de las reliquias más sagradas del budismo: el canino izquierdo de Buda. Por esta razón mucha gente viene a rezar y a meditar aquí.
Tras dejar mis zapatos en “consigna”, pagar la entrada y pasar un par de controles de seguridad, me dirijo al interior.
En realidad se trata de un complejo de edificios, dentro de un recinto amurallado con foso. Todo muy blanco.

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El interior, al contrario, es muy colorido y adornado.

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Justo delante de donde se encuentra la urna con el diente, hay mucha gente haciendo ofrendas florales o rezando, otros meditando… Se ve y se siente lo importante que es este sitio, así que yo me he sentado también por allí y que he puesto a pensar en mis cosas y de paso a pedir por la gente que quiero.

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Sri Dalada Maligawa. Ahí dentro está guardado el diente de Buda.

Y es aquí cuando entra en juego el grupo de señoras españolas. Entran charlando y riendo para empezar. Sin importarles una mierda nada, y abriéndose paso a empujones se colocan delante de todo el mundo para sacar fotos. Una incluso pretendía ponerse a echarle fotos a unas niñas, aunque su madre las ha escondido para evitarlo. ¡Y todavía se iba la señora ofendida por no haber podido sacar la foto!.
He sentido mucha vergüenza ajena. Por gente así es por lo que luego los turistas son tan mal vistos en muchos sitios. Y con razón. Eso si, se irán súper contentas con su foto, sin siquiera haberse dado cuenta de lo que han hecho.
Cuando he terminado de mis cosas, desde mi esquinita, sentado, y sin molestar a nadie, he sacado unas fotos de recuerdo con el zoom.
El resto de la tarde la he empleado a pasear sin rumbo. He pasado por varios sitios con muy buena pinta. Los he dejado para mañana.
Antes de volver al hotel, he comprado algo de comida callejera y agua. Unas cuantas empanadillas, dos plátanos y dos botellas grandes de agua, unos dos euros. En el resort, la cena me salía por unos 10 euros, para que os hagáis una idea. Como veis, la vida de la gente real, la de la calle, es muchísimo más barata. A mí me gusta vivir las dos. De todo se aprende.

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Y esto es todo por hoy. Espero no pasar mucha calor esta noche y así estar mañana listo para volver a recorrer esta ciudad que tiene tanto que ofrecer.

Día 9. Safari urbano.

Hoy me he despertado temprano o, más bien, me han despertado. A eso de las cinco de la mañana, los monjes de un templo cercano han querido compartir con todo el barrio sus oraciones a través de unos potentes altavoces. Los rezos han durado una hora y media más o menos.

Cinco de la mañana. Los niños cantores de Buda, a todo lo que da el altavoz… Lo que se oye es con puerta y ventana cerradas.

Luego ya no he podido quedarme dormido, así que me he puesto a pensar en mis cosas y en qué hacer hoy.
Tras desayunar en el hotel (me lo han ofrecido gratis), he salido a pasear.
Tras una rápida parada por la oficina de correos (😊) me he dirigido al Mercado Central.
Al ser sábado, todas las calles están llenas de gente. El mercado no podía ser menos.
Se encuentra dentro de un edificio que parece una fortificación. Hay puestos al aire libre y otros en el interior, a cubierto. El centro del mercado es un jardín muy bonito.
Como muchos mercados, esta dividido por productos: verduras, frutas, carne, pescados, especias, arroz…

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Mercado central. 100 rupias son 50 céntimos de euro, para que os hagáis una idea de los precios.
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El pescado, fresco fresco. ¡Vivito! 😂
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Y de la carne mejor ni hablar… Animales enteros siendo descuartizados. Iba a poner la foto de una cabeza de cabra que había en un mostrador, pero creo que mejor me la guardo para mi.

He pasado un buen rato curioseando y viendo a la gente comprar. He aprovechado para echar muchas fotos ya que los mercados me encantan. Te enseñan muchas cosas de cómo vive la gente. Antes de cada foto, he pedido permiso, que conste en acta.
Algo que no os había comentado aún, y que acabo de recordar, es la forma de decir que sí aquí en Sri Lanka. Hacen un movimiento lateral con la cabeza, similar a nuestra forma de decir que “no”, pero en vertical. Crea un poco de confusión al principio.
Tras pasar mas de una hora disfrutando de mis seis sentidos (especialmente del olfato), me he dirigido a un centro comercial que hay muy cerca. No es un centro comercial como lo conocemos nosotros. Es un edificio lleno de pequeños puestos en plan mercadillo. Venden muchas cosas pero sobre todo ropas y telas.

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Aquí está la fuente del mal…

Los vendedores son algo pesados tratando de venderte algo, por lo que, tras un rato, he salido a la calle.
He cogido un tuk tuk para ir a ver un templo que se ve desde la ventana de mi hotel: Bahirawakanda.

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No hay dos tuk tuk iguales. Los dueños los tunean como les parece. He visto varios con personajes o escenas de películas, pero este es el primero con un videojuego 😄.

En realidad lo que se ve es el Buda que tienen allí. Es enorme. He aprovechado para comprar un par de libros sobre budismo y he vuelto al centro.

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Otra cosa no se, pero grande, es una jartá.
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Mis primeros libros de Budismo. A ver si aprendo algo.

A lo tonto, ha llegado la hora de almorzar. No me he complicado la vida y he vuelto al mismo lugar de ayer. Esta vez he pedido pollo agridulce y arroz. Muy rico y muy barato.

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Otro almuerzo rico y barato.

Tras almorzar, quería seguir paseando. El lago de Kandy está muy cerca, así que se me ocurre que sería buena idea darle la vuelta (unos tres kilómetros).
Y tanto que lo fue.
Primero, porque toda la orilla está llena de árboles, por lo que vas a la sombra.
Segundo, por la cantidad de fauna que ves. El lago este lleno de peces. En las orillas se ven bancos de cientos. Eso hace que allí vivan multitud de aves, especialmente acuáticas, y otro tipo de depredadores. Alguno muy peligroso, por cierto.

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Varano de agua. He visto varios. Son muy muy peligrosos. Un mordisco y vas listo. No es solo que tienen una cantidad enorme de bacterias en la saliva, sino que, además, tienen dos sustancias tóxicas (veneno). Una de ellas es anticoagulante y la otra hace que el corazón bombee más rápido. Si el corazón mueve la sangre más rápido y la herida no puede cicatrizar…
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Tortugas también había muchas, de todos los tamaños.

He perdido la noción del tiempo observando pescar a las diferentes aves. Unas se lanzaban en picado desde el aire, otras iban caminando con sus largas patas mientras cogían con su pico lo que se les ponía al alcance, y otras permanecían inmóviles hasta que un pobre pececillo pasaba lo suficientemente cerca.
Todo un safari urbano 😊.

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Este se quedaba totalmente inmóvil durante minutos. Cuando se acercaba lo suficiente un pececillo… ¡pa dentro!
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Esto creo que es una garza. Iba por el lago muy despacito, y cuando veía algún pez cerca, zas!

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Esto se parece a un cormorán. Hace pesca submarina 😊. O iban nadando en plan pato y se metían bajo el agua a por peces, o iban volando y hacían un clavo.

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Estos también eran de quedarse inmóviles.
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Este si se como se llama. ¡Un pelícano!

Además de los animales, había muchas parejas jóvenes en busca de intimidad. Aquí las normas son muy diferentes a las nuestras, por lo que los enamorados buscan sitios solitarios simplemente para hablar, o para cogerse la mano.
Cuando algunos me veían venir, soltaban las manos y se ponían a disimular con mucha vergüenza. Igualito que nosotros…
Estoy algo cansado de andar, por lo que he vuelto al hotel a refrescarme y a tumbarme un rato.
Pensando estaba en qué hacer lo poco que me quedaba de tarde, cuando ha surgido un plan muy divertido y que implicaba volver al mercadillo de telas 😊.
El día se va acabando. Solo me queda cenar y preparar la mochila. Me mudo de nuevo.
Kandy me ha gustado. Pese al caos, el ruido, los cientos de autobuses y lo pesados que son los tuktukseros, esta ciudad tiene algo especial.
Mañana quiero llegar a un lugar mucho más tranquilo. Aún no se si lo conseguiré. Ya os contaré. Lo peor que me puede pasar es que me tenga que quedar otro día aquí.
¡Hasta mañana!

Día 10. Un mojón para todos.

Hoy no me han despertado los niños cantores Budistas, porque a las 5 de la mañana ya estaba despierto. No he pasado buena noche por la calor que hacia.

El plan de hoy es hacer algo que me ha recomendado mucha gente. Coger el tren que va de Kandy a Ella. Según dicen, el viaje en tren “más bonito del mundo”.
Estuve viendo algunas fotos en Internet y los paisajes ciertamente eran preciosos.
Como aún tengo días de sobra, no voy a llegar a Ella del tirón, sino que me bajaré en Nuwara Eliya, una población muy famosa por sus factorías de té.
Ayer traté de comprar el billete por adelantado, ya que me dijeron que lo cogía mucha gente, pero no fue posible. Me indicaron que lo tenía que comprar el mismo día, y que la taquilla abría una hora antes de la salida.
Cuando llegué a la estación no había prácticamente nadie esperando pero en pocos minutos ya había una cola considerable.

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Panel de “salidas” de la estación de Kandy. Totalmente manual.

La taquilla abre puntual y en nada ya tengo mi billete en segunda clase. Se diferencia de la tercera solo en que los asientos son un poco más cómodos (iluso de mí, 1).
No sé donde se pueden comprar billetes de primera. Se suponen que tienen aire acondicionado (segunda y tercera, ventanas abiertas y ventiladores).
Prefiero segunda clase porque puedes abrir las ventanas y sacar mejores fotos (iluso de mi, 2).Con el billete en la mano, me voy para dentro. Pregunto el andén al guardia y me dice que es el “segundo”. Hay dos andenes “segundo”. Parece que al tren se puede entrar por ambos lados.
No se si ponerme al principio o más al final. Cuando llegue el tren me gustaría poder coger un buen sitio. A mí y a todos los que están entrando. Me da risa ver como nos miramos unos a otros con cara de desconfianza mientras cada uno planea su estrategia (¡ilusos todos!).
Durante un buen rato solo estamos tres gatos por lo que no habrá problemas para coger un buen sitio. Busco en Google de que lado ponerme para tener las mejores vistas (iluso de mi, 3).
Poco a poco el andén se va llenando de forma alarmante. Cuando solo quedan unos minutos, está petado de gente. Se nota el nerviosismo en el ambiente. Parecemos hienas esperando a que termine de comer el león para abalanzarnos sobre la presa.
Por fin el tren está entrando a la estación. La marabunta se coloca donde cree mejor para entrar y coger un buen sitio rápido (pero que ilusos todos…).

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El tren esta llegado. Vamos todos para dentro, ¡a por un buen sitio! 😂😂

Se para el tren, se abren las puertas y se bajan solo algunas personas. Entramos todos a mogollón y… ¡oh sorpresa!. ¡El tren ya está lleno!.
Solo algún suertudo ha conseguido pillar asiento. El resto, de pie en el pasillo. ¡Vaya mierda!. Ni estrategia ni nada. Todos de pie.
Coloco la mochila donde puedo rápidamente, ya que no hay apenas sitios. Al menos podré despreocuparme de ella.

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Al menos la mochila iba bien…

Suponía que en las siguientes estaciones la gente local, que hay mucha, se iría bajando y me podría sentar. ¡Pues no!
Cada vez se sube más gente. Yo no sé si venden billetes infinitos o si tienen un aforo máximo, como las discotecas. Lo que esta claro es que el haber madrugado hoy para llegar pronto a la estación, el haber entrado pronto y el habernos posicionado estratégicamente, no ha valido para nada. ¡Un mojón para todos!
Pasar varias horas de pie e incómodo, no era la idea que tenía para hoy. Sobre todo cuando ves que la gente que va sentada va sacando unas fotos y vídeos increíbles del paisaje.
Porque bonito era, las cosas como son, pero cuando vas centrado en agarrarte o en dejar pasar al vendedor ambulante de turno, pues no disfrutas de las vistas. Además, de pie desde el pasillo, no es que se vea mucho.
He tenido una crisis existencial. Se supone que haber cogido este tren era para disfrutar “del mejor viaje en tren del mundo” y, sin embargo, no estoy disfrutando en absoluto.
A las dos horas de camino, ya no se como ponerme. Tengo los brazos agarrotados de tanto traqueteo. Un local ve mi cara de desesperación y me cede su sitio. Aunque me niego, no acepta un no y acabo sentado por fin. Solo duro unos minutos porque no puedo ver al hombre ahí de pie y yo disfrutando de su sitio. Le doy las gracias y vuelvo a levantarme. El hombre viajaba con su mujer y dos hijas.
A las dos horas y media, llegamos a una estación en la que se baja mucha gente. Tengo suerte y cojo el ultimo asiento libre. ¡Por fin!
La suerte me dura 2 minutos. De otro vagón viene una mujer con su hija buscando sitio. No lo puedo evitar y les cedo mi sitio. De pie de nuevo.
Y aquí ha cambiado mi mal humor y mi crisis existencial. Mientras me levantaba he visto como varias mujeres locales me miraban con caras sonrientes y gestos de aprobación.
No se explicarlo, pero se me ha quitado el dolor de piernas, el entumecimiento de brazos y los pensamientos negativos en un segundo.
El resto del camino he ido súper feliz.
He mirado lo que podía por las ventanas desde el pasillo y he conseguido hasta sacar una foto, aunque no se vea nada bonito.

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¡La foto! Al menos se ve el tren, aunque no se vea nada del bonito paisaje.

Me he dado cuenta que mi negatividad no era por ir de pie (que era hasta divertido), sino por no poder sacar fotos en un sitio tan espectacular. Una vez que me he dado cuenta que las fotos no eran lo más importante, mi forma de ver el viaje ha cambiado por completo (eso si, lo siento por vosotros, pero no os voy a poder enseñar como es el viaje en tren “más bonito del mundo”.
En la ultima hora, gente local me ha cedido su asiento durante algunos minutos, mientras estiraban las piernas. El resto de guiris me miraba con cierta envidia (el karma es el karma).
En teoría debería tardar unas 4 horas en llegar a Nuwara Eliya. Ya han pasado las cuatro y llegamos a una estación hasta arriba de gente. Que raro. Se llama “Nanuoya”.
El tren vuelve a estar hasta las trancas. Más gente en los pasillos que sentada.
Mi sexto sentido me ha dado un toque de alarma. Algo no cuadra. El sitio más turístico de la ruta, quitando Ella, es mi destino. Y aquí se ha subido más gente que en ninguna estación, sobre todo guiris. Y ya han pasado cuatro horas…
Le pregunto a una de las guiris que se ha montado y me confirma mis sospechas. ¡No hay estación de tren en Nuwara Eliya! Hay que bajarse en esta estación. Cojo rápidamente mi mochila, me la cuelgo como puedo, y trato de salir. Esta muy complicado, casi no se puede andar. Tengo la puerta al otro lado del vagón. Oigo el pitido del guarda de la estación. ¡Que nos vamos!
Echo a correr gritando que tengo que bajarme. La gente me deja pasar como puede (a otros simplemente los arrollo 😣), pero consigo saltar del vagón solo un par de segundos antes de que el tren se ponga en movimiento. ¡Por los pelos!
Me he sentado unos minutos para recuperarme del susto y luego he pillado un tuk tuk que me ha llevado al centro de la ciudad, que se encuentra a unos 9 km.
Me he metido a comer directamente en un garito local (arroz frito con pollo) y mientras he mirado hoteles.

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Me decido por uno barato que está cerca y tiene buena pinta.
Por cierto… hace fresquito. He subido mucho, ahora estoy en la montañas y se nota. Esta temperatura es perfecta. Supongo que por eso los ingleses la eligieron para construir las plantaciones de té.

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Al llegar al hotel me han ofrecido una taza de té. Rico, rico.

Tras una ducha reparadora, toma de contacto con la ciudad. Paseo por sus calles y el mercado central. Hay una zona con grandes hoteles y restaurantes de lujo, y el resto, lleno de pequeños restaurantes y tiendas. Se ve que aquí hay mucho turismo.

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La canela en rama de Sri Lanka es considerada de las mejores del mundo. He comprado para llevarme.
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No se aprecia muy bien, pero gran parte de la cabina del camión y de la caja, están hechos en madera.

He vuelto al hotel para cenar y para reorganizar mi mochila.
En breve me meteré en la cama (con manta y edredón) y mañana ya veremos.
Si no llueve, plan A. Si llueve, plan B. Cruzad los dedos para que no llueva.
Y esto es todo por hoy. Mañana más.

Día 11. ¿A cup of karma?.

Ha amanecido un día precioso, así que plan A: alquilar de nuevo una moto (pero esta vez con manga larga).

Nuwara Eliya es conocida por sus plantaciones de té. Todas las montañas y laderas que rodean la ciudad están llenas de ellas. Además, en estas montañas hay varias cascadas y muchos pueblecillos que me gustaría conocer.
¿Qué mejor que una motocicleta para pasear sin rumbo y sin prisa?
Es temprano y hace fresco, así que la sudadera va perfecta. Iré calentito y de paso no me vuelvo a quemar los brazos.
El que me ha alquilado la moto me ha recomendado que subiera a la “Single Tree Hill”. Está aquí al lado y me dice que desde allí hay vistas muy bonitas.
Miro donde queda y para allá que me voy. La mitad del camino es una carretera asfaltada estrechita. Luego el asfalto desaparece y cada vez es más complicado subir con la moto.

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Ya subiendo te das cuenta de que las vistas, efectivamente, son preciosas. El camino de subida a la colina transcurre entre campos de té. Hay mujeres por todos lados recogiendo hojas. Las almacenan en un gran saco que llevan a la espalda. El ritmo al que lo hacen en increíble.

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Alguna me ve y se acerca ofreciéndose para que le eche una foto (a cambio de un regalo, como no).
No te piden dinero, te piden un regalo. Se nota que están acostumbradas a que le echen fotos.


Voy parando para observar como trabajan y aprovecho para sacar alguna foto desde lejos.
Tras un buen rato consigo llegar arriba. En la cima hay un gran campo de antenas que lo tapa todo. Tras bichear un poco, encuentro el caminillo que lleva al lugar desde donde se ve toda la ciudad. Hay un gran lago que tendré que explorar más tarde.

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Vistas desde “Single Tree Hill”

Me quedo allí un rato disfrutando de las vistas y luego toca bajar. Para alguien no acostumbrado a llevar motos ha sido complicado.
En una de las curvas me he encontrado de sopetón con una escena muy interesante. Varias mujeres hacían entrega de la carga de té que habían recolectado en una especie de punto de reunión.

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Primero pesaban el té, luego lo esparcían en unos toldos donde unas mujeres les pasaban el primer control de calidad (quitaban las hojas que no estuvieran bien) y luego las introducían en sacos.

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Supongo que les pagarán según la cantidad que recolecten.
Al llegar abajo, he consultado de nuevo el Google Maps. En Nanuoya (donde la estación de tren de ayer) hay una catarata. No queda demasiado lejos.
Para llegar a ella hay que pasar por varios pueblecitos muy bonitos y con gente muy amable y simpática.

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Hago un inciso ahora, porque hoy ha sido un día muy especial. No me refiero a los sitios que he visto, sino a las experiencias con la gente local. Cada día creo más en el karma. Solo siendo amable y educado puedes vivir experiencias que no esperas (serendipity). Hoy he tenido la suerte de vivir varias pequeñas experiencias que me han llenado de felicidad. He llevado una gran sonrisa todo el día en la cara. Esa sonrisa que se pone sola, sin uno darse cuenta, cuando se es feliz de verdad. Me vais a permitir que todas estas experiencias tan especiales me las guarde para mi 😊.
Solo os digo una cosa, un consejo, ¡sed buenos y amables y el universo os lo compensará con creces!

Sigamos por donde íbamos. Camino de la catarata de Nanuoya. El camino en sí me ha gustado mucho. Pueblecitos con mucho encanto, aunque muy pobres, riachuelos, campos de cultivo y una gente maravillosa 😊.

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Al llegar a la cascada unos niños se estaban bañando, una pareja se echaba fotos y dos hombres enjuagaban unos cántaros.

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Es época seca y lleva dos meses sin llover, por lo que la cascada no lleva mucha agua. Aún así, es bonita. Hay un pequeño altar con algunas figuras de dioses. Sobre la cascada, un puente ferroviario.

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He disfrutado de ella un buen rato y, cuando ya me iba a ir, uno de los hombre me ha dicho que me esperara, que el tren estaba apunto de pasar. Si os soy sincero, no sabia que pensar. Demasiada casualidad, ¿no?. No obstante me he quedado allí a esperar un poco.
Efectivamente, en seguida he empezado a oír como se acercaba el tren y en nada ya estaba pasando por el puente.

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Toda la suerte que no tuve ayer (en lo que a fotos se refiere) la he tenido hoy. ¡Vaya fotos del tren pasando sobre la cascada!

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Cuando ya ha se ha ido, me despido del hombre, agradeciéndole el consejo.
A continuación me he dedicado a conducir por ahí, parándome donde me apetecía y a sacar fotos.

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Sigue habiendo plantaciones de té por todos lados. Me apetece caminar por una de ellas. No sé si esta permitido pero paro junto a un campo muy bonito y me doy un paseo por entre las plantas de té. Esto es muy bonito.

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A lo lejos, más mujeres cogiendo hojas. Muchas de ellas, provenientes de todos los pueblos de los alrededores.

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Junto a la plantación han construido un pequeño restaurante, con unas grandes vistas, donde puedes degustar el mismo té que tienes delante de tus ojos. ¿A cup of tee?.

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Así es como iba a titular este post, pero los acontecimientos del día han hecho que lo cambie.
Puedo ver que hay varias cataratas a pocos minutos, así que me dirijo a visitarlas.
Mientras recorro caminos de montaña el cielo se va ennegreciendo. Se pone a chispear. Me paro a ponerme el chubasquero y, nada mas continuar la marcha, se pone a diluviar ¡que forma de llover!.


No sabía que hacer. Me estaba empapando, no tenía donde meterme, por lo que he seguido adelante. He tenido mucha suerte porque no muy lejos me he encontrado con un pequeño hotel donde me he refugiado. Han sido muy amables conmigo dejándome entrar.
Tengo los pantalones y las botas empapados.
Desde el hotel veo la “cascada”. Vaya casualidad. No lleva nada de agua pero, tras un rato de diluvio, ha empezado a verse como caía una pequeña cascada. No hay mal que por bien no venga…
Me he quedado allí atrapado más de media hora. Tras la tromba, ha ido aflojando poco a poco. He salido cuando ya chispeaba dirección al hotel. No me fiaba de que fuera a diluviar de nuevo.
Como he visto que iba mejorando poco a poco, he seguido explorando los alrededores y visitando un par de cascadas que tampoco traían agua casi. En una de ellas he estado un rato hablando con un hombre que tenía su casa justo allí. Muy interesante la conversación 😊.
Para terminar el día, quería ir al lago, para darle la vuelta en moto.
Me ha sorprendido ver lo bien cuidado que lo tienen y la cantidad de cosas que puedes hacer allí. Puedes darte un paseo en barca o en moto de agua, pasear, comer, llevar los niños a varios parques… Hasta un karting tienen.

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Queda poco para que oscurezca así que he devuelto la moto y he regresado paseando al hotel. Tras cenar, toca preparar de nuevo la mochila.
Mañana volveré a coger el tren para hacer el segundo trayecto: Nanuoya – Ella.
En teoría este es el tramo más bonito. Si os soy sincero, esta vez no me importa si podré sentarme o sacar buenas fotos. Disfrutaré del viaje y del paisaje de todas formas. Os mantendré informados.

Día 12. El viaje en tren más bonito del mundo.

Hoy tocaba coger el segundo tramo del recorrido en tren, el que va desde Nanuoya a Ella.

Unas dos horas en teoría.
He salido hacia la estación a la hora que me recomendaron en el hotel.
Al llegar, solo estaba yo. ¡El primer!. Poco a poco, como era de esperar, se ha ido llenando la estación, igual que sucediera días atrás. La sensación era la misma.
Aunque me forzaba a pensar que me daba igual pillar sitio o no, no puedo negar que notaba algo de nerviosismo. Creo que en el fondo, seguía teniendo ese ansia que tan poco resultados me dio el otro día.
Este nerviosismo se ha incrementado un poco cuando vemos que es la hora y el tren no llega.
Por cierto, el billete me ha costado 80 rupias, unos 40 céntimos de euro.
Al rato, anuncian en los altavoces que el tren lleva una hora de retraso. Esto ha tranquilizado un poco los ánimos, especialmente a mí. Por fin he conseguido aparcar ese ansia tan mala y que para tan poco vale.
Tras mucho esperar, el tren hace aparición en ka estaciona. La gente se había estirado para ocupar todo lo largo del andén, pensando que vendría un tren como el del otro día.
Pues no. Ha llegado un tren de Playmobil 😂. Un tren viejo como Moisés, y de solo tres vagones. Teníais que ver a la gente corriendo y apegotonandose en las puertas, mientras los de dentro trataban de salir como podían.
Yo he tenido algo de suerte ya que tenía un vagón casi delante de donde estaba parado, así que he podido entrar sin problemas. El vagón ya iba casi lleno, así que he dejado la mochila donde he podido y en lugar de ponerme a buscar un sitio a lo loco, me he ido a una de las puertas del otro lado y allí que me he sentado. En el suelo, y con las piernas colgando por fuera.
Ha sido todo un acierto.

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El tren va muy despacio, y lleva todas las puertas abiertas, por lo que no hay problema en viajar así. Solo hay que tener la precaución de recoger los pies cuando se entra en un túnel o cuando la vegetación está muy cerca.

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Túnel, ¡piernas pa dentro!

Aparte de eso, el mejor sitio de todos, sin dudas. Si pilláis algún día este tren, no os compliques con los asientos. A una puerta del tirón.

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Vas fresquito. No es solo que veas el paisaje perfectamente, es que tu pasas a formar parte de él. Además, vas tranquilo, sin agobios y sin empujones.

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No me digáis que no es una pasada viajar así 😊.

Ya os podéis imaginar como iban los tres vagones. Hasta arriba y cada vez mas llenos.
Yo he ido más que bien y, esta vez si, he podido disfrutar del paisaje y del viaje. No puedo decir si este es el viaje en tren mas bonito del mundo, porque no los he recorrido todos, pero si os puedo decir que es espectacular.

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El recorrido por las montañas, unas veces rodeado de plantaciones de té, otras de selva, otras de frondosos bosques de enormes árboles, el atravesar puentes de hierro, el pasar por estrechos desfiladeros, es toda una orgía para tus sentidos. Sobre todo si vas con medio cuerpo por fuera del tren 😊.

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La sensación de mirar hacia abajo al cruzar un puente de hierro, y ver tus piernas colgando del vacío, tiene su aquel. Lo mismo cuando tenías de tu lado un buen cortado.

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Es mucha la gente que vive alrededor de las vías del tren. Incluso donde no hay estación. He aprovechado para echar fotos de las que me gustan, de la gente normal. He de reconocer que la mayoría han salido borrosas, pero algunas han salido bastante bien.

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El llevar una hora de retraso ha tenido una consecuencia. Ya no cuadraban las horas con los trenes que venían en sentido contrario. Hemos tenido que esperar un buen rato varias veces a que el otro tren pasara antes de poder nosotros continuar camino. En lugar de dos horas, han sido casi cuatro.


No todo el tiempo he ido disfrutando. Una japonesa/coreana (no estoy seguro), se empeñó en sentarse en la puerta también. Por mas que le traté de explicar que había muy poco sitio, le dio muy igual y al final acabó sentada a presión a mi lado como dos sardinas enlatadas.
Menos mal que solo estuvo un rato, lo justo para sacar un par de fotos del paisaje y mil selfies (o mas).
Es increíble lo maleducados que son algunos asiáticos (japoneses, coreanos, chinos) cuando quieren sacar una foto. Les importa todo un pimiento. Los he sufrido ya muchas veces y mientras consigan su foto, el resto no les importa absolutamente nada.
Por fin llegamos a Ella, y se baja prácticamente todo el mundo.
Los tuktukeseros y taxistas se lanzan a la caza del guiri y yo me siento en un banco a esperar que pase la marabunta y, de paso, a mirar donde queda el hotel que he reservado.
Segun Google más, esta a unos 600 metros. Muy cerca. Me voy a dando.
¡Error!. Esto es montaña. Son 600 metros en línea recta, sin contar la de cuestas que he tenido que subir y bajar cargando la mochila, que ya va pesando lo suyo.
Señores de Google map, ya que os hago tanta publicidad, os hago una solicitud: incluir curvas de nivel, por favor 😂😂.
He llegado al hotel sudando la gota gorda.
La habitación está genial. Tiene además un porche con unas tumbonas que dan a la ladera de la montaña. Todo lleno de selva.

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Mi pedacito de selva particular.

Me he tumbado y me he puesto a mirar a la copa de los árboles. Un pequeño safari sin moverme de la tumbona. Pájaros de colores, ardillas y un bicho que no sé como se llama. Como una ardilla pero en gigante. Más grande que un gato.

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Se estaba tan bien que me he quedado más de una hora ahí tirado.
Luego el cielo se ha vuelto negro, se han empezado a oír truenos, y a diluviar como ayer. Hoy me ha pillado a cubierto.
Cuando ha escampado he bajado a ver un poco el pueblo. He tirado por la calle principal. Esto está lleno de hoteles y de restaurantes. Muy turístico todo.

Tras cenar, vuelta al hotel. Mañana seguiré explorando los alrededores. Además, tengo que planificar que hacer los próximos días porque: “winter is coming” 😂😂.

Día 13. Caminante no hay camino…

Me han recomendado que vaya a ver un puente que hay por aquí cerca (Nine Arch Bridge).

Esta a pocos kilómetros del hotel, así que hoy toca pateada.
Tras un rico y abundante desayuno, he salido rumbo al puente.

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Desayuno con vistas…

Al principio hay que seguir la carretera y, tras un rato, desviarse por caminillos de tierra. Como no, sube cuesta, baja cuesta. Como hace calor, me lo he tomado con tranquilidad y he ido a un paso muy cómodo.

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El paisaje es cada vez mas bonito.
Cuando por fin ves el puente a lo lejos, te das cuenta de que estas muy alto. Hay que bajar una pendiente curiosa por un camino de cabras algo resbaladizo.

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El puente en sí no es que sea la octava maravilla del mundo. Lo construyeron los ingleses cuando Sri Lanka era una colonia, y ahí sigue. Por encima pasa la vía del tren.
Lo bonito es el lugar donde se encuentra el puente. El valle es precioso.
Al llegar he visto que había mucha gente por allí, a un lado y al otro del puente, como esperando.
Mi curiosidad se ha visto satisfecha cuando he oído un pitido en la lejanía: un tren se acerca.
Me ha dado el tiempo justo de llegar a uno de los lados cuando el tren ya asomaba.
He sacado unas cuantas fotos bien chulas.

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Una vez ha pasado el tren, todo el mundo se ha ido dispersando.
Yo quería disfrutar más del lugar, así que he subido por una de las laderas, donde una señora había construido una especie de mirador (con muy buenas vistas, por cierto) y donde vendía cocos.

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Le he comprado uno y me sentado a contemplar el paisaje un rato mientras recuperaba fuerzas y me refrescaba con el coco. La pobre mujer se ha cortado en un dedo al abrirlo y solo he podido darle un kleenex. Una pena que no llevara encima mi kit de primeros auxilios.

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No se cuanto tiempo he estado allí, sobre una hora. He visto como salían varios caminos desde el puente, así que vamos a hacer senderismo. Esto es muy bonito y hay que aprovechar.

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He estado varias horas caminando y disfrutando de lo que me rodeaba. Me iba parando cada poco para contemplar los árboles en busca de animales.

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Me ha llevado un buen rato poder sacar una foto medio decente a una ardilla. Las había a montones pero es que no se están quietas. Están continuamente correteando y saltando de un sitio para otro.
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Algunos de los pájaros que he visto hoy. El último no se qué es. Estaba algo lejos y en una zona muy oscura. Solo se ve que tiene una cola muy larga.
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Esta tampoco se quedaba quieta…

He podido sacar fotos de algunos solo. Muchos otros se me han escapado antes de que pudiera apretar el botón.

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De ese agujero salió un pájaro carpintero rojo precioso. Solo estuvo un segundo posado fuera y se alejó volando. No le pude sacar una foto. Estuve esperando más de media hora por si volvía, pero no hubo suerte.

He disfrutado mucho del paseo, aunque haya acabado bien cansado.

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Eywa…

Me encanta la naturaleza y ver a los animales libres en ella.
Yo antes era un amante de los zoos. Siempre que iba a algún sitio de viaje, buscaba si había alguno para visitarlo.
Cuando has visto a los animales libres en su hábitat, es imposible que te puedan gustar. ¡Zoos no!.

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Cuando uno de los caminos que había estado siguiendo me ha llevado a una carretera, he decidido volver a Ella. Se pasa la hora del almuerzo y tengo hambre.
He ido a comer a un sitio muy colorido y he pedido uno de los platos típicos de Sri Lanka: Kottu Roti.

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Para prepararlo, elaboran una especie de tortita muy fina, le echan encima verduras y, en este caso pollo, y lo cortan todo en pedacitos con dos espátulas. Esta muy rico.
Tras comer, me he ido de tiendas 😆.
Aunque no era mi intención, he de reconocer que he “pecado” y me he comprado una figura en madera de Gabesha que se sumará a mi colección.

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Es algo grande pero no pasa nada porque me la mandan por barco a España. En un par de meses debería llegar.
Como ayer, a eso de las dos de la tarde, se ha empezado a poner negro el cielo, así que me he vuelto para el hotel. Ha comenzado a llover aunque no tan fuerte.
Me he tumbado en mi “jardín ” y resulta que hoy tenía visita de un gran grupo de monos.
Aunque al principio estaban muy juguetones, saltando de rama en rama y bajando algunos incluso al suelo, en cuanto se he puesto ha llover, se han guarnecido como han podido y se han quedado más tranquilos.

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Me encanta esto de sentarte y poder ver animales tan cerca de ti, como si fuera lo más normal del mundo.
También he aprovechado para pensar en los siguientes días. Hay una razón para ello, que ya os adelanté hace unos días.

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El día 13 es fin de año y el 14 año nuevo Budistas.
Ya me han avisado que durante esos días es festivo nacional y que el país se paraliza. Los medios de transporte se reducen a lo mínimo y cierran la inmensa mayoría de negocios.
El último tramo de mi viaje quiero hacerlo por la costa del sur y suroeste de la isla. Playa y submarinismo.
No es fácil llegar hasta allí desde aquí, pero tengo que hacerlo y el día 12. Si no, me quedaré tirado donde esté durante varios días.
Si consigo llegar al mar, me dará un poco igual que sea festivo. La playa no la van a cerrar 😊.
Para eso aún quedan un par de días.
Mañana quiero seguir haciendo senderismo. Esta vez mi objetivo será subir a la “Ella Rock”. Esperemos que la meteo lo permita.

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Reto de mañana. ¿Lo conseguiré?

¡Mañana más!

Día 14. ¿?

Como ya sabéis, el plan hoy era caminar. ¡Y vaya si he caminado!.

Ya sabéis que me gusta ir a la aventura, sin preparar mucho las cosas. Hoy he aprendido que para vagar sin rumbo es un planteamiento muy válido, pero si pretendes llegar a un punto concreto, ya no es tan buena idea.
Ayer estuve mirando Google Maps y no encontré ningún camino que llevara a la cumbre de “Ella Rock”.
Estaba cansado, así que a dormir. Mañana mas.
Hoy, tras tomar otro gran desayuno, me he mudado de alojamiento. Cuando vas reservando de día en día, puede pasar que alguien haga una reserva por Internet y te quedes sin habitación 😆.

La dueña me ha mandado al hotel de su hermana, que está algo más alejado del centro pero se parece mucho. Lo de hotel es por llamarlo de algún modo porque ambos solo tienen dos habitaciones. Eso si, muy apañadas.
Tras dejar mis cosas en mi nueva habitación, he preparado mi mochila pequeña y a patear.
Mi razonamiento ha sido seguir la carretera principal hasta el punto más cercano a la base de la montaña para ya luego allí buscar un camino que lleve a la cumbre.
El inicio ha ido muy bien ya que era todo cuesta abajo. He llegado al fondo del valle, al lado de la montaña, y justo allí había un camino que subía. Perfecto.

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Tras subir y subir, a la hora o así, el camino comenzaba a bajar rápidamente. Como me ha extrañado, he preguntado a un paisano que estaba por allí y me ha dicho que por ahí es imposible subir a la cima andando. Que el camino salía del pueblo de Ella, de la estación de tren 😭😭😭😭.

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Tan cerca y tan lejos
Hay que darse la vuelta 😭😭😭😭.

Tenia que deshacer el camino andado y ahora era casi todo de subida.
Mi plan un fracaso. Quería subir temprano para evitar las horas de mas calor y, sobre todo, no pillar lluvia. Todos estos días se ha puesto a diluviar a eso de la una de la tarde.
Con todo este retraso, fijo que me mojo.
En otra hora y pico ya estaba de vuelta en el pueblo, en la estación de tren.
Esta vez si he consultado Internet y he encontrado una página donde explicaban bastante bien como llegar. Ya la podía haber mirado antes…
Como también me va a pillar la hora del almuerzo por ahí, me he pillado una chocolatina. Por si hacen falta calorías.
Yo ya estaba algo cansado, pero tocaba empezar un camino de unas dos horas.
La primera sorpresa, y la razón por la que no hubiera encontrado un camino hacia la cima en Google Maps, es que hay que seguir las vías del tren.

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Si, como lo leéis. Meterse en la estación, subirse en las vías y palante.
Como los trenes van muy despacio y no tienen mucha pendiente, la gente usa las vías como carreteras. Es algo normal, pero hasta hoy no había sido consciente de ello.

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Al principio es raro y da un poco de respeto, ya que va uno con todos los sentidos activados buscando un posible tren.

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Luego te relajas y es hasta divertido. De travesaño a travesaño, y tiro porque me toca…
En la vía estas unos 5 km, pasando por sitios muy bonitos, como un puente de hierro.

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En teoría hay sitio suficiente a los lados para que te apartes si viene un tren. En algunos tramos yo no lo veía muy claro esto.

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Un poco más adelante hay que dejar la vía y empezar a sufrir.

Al dejar la vía comienza el suplicio. Subir y subir por muuuuchos kilómetros.

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Menos mal que el que hizo el blog se lo había currado mucho ya que hay multitud de intersecciones y es imposible saber cuales son las correctas.
Mucha gente se gana la vida guiando a los turistas hasta la cima, por lo que no lo ponen nada fácil para que vayas por tu cuenta. Solo hay carteles con indicaciones en un punto, y los han puesto para confundirte. El resto del camino, ni una indicación.

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Al poco de dejar la vía del tren hay un puente y una intersección. Hay carteles en cada camino indicando la cima. Hay que ser muy cabroncete. Solo uno de ellos es el correcto.

Yo, con el blog y preguntando a la gente que venía de vuelta, he conseguido llegar, pero un par de veces he tenido que esperar a ver a alguien porque no tenia ni idea de por donde tirar.
Si vas solo y no te cruzas con nadie, te aseguro que es muy muy complicado llegar.
Tras una hora de subida, las piernas ya se iban cargando y las pulsaciones suben como la espuma. Lo peor aún estaba por venir.

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El último tramo es una tortura. La pendiente es tan elevada que hay que ir a cuatro patas algunas veces. Hace ya mucha calor. Miras para arriba y ves que para la cumbre aún te queda un montón….
He tenido que estar parando cada dos por tres para recuperar el resuello y que las pulsaciones bajaran a un ritmo compatible con la vida. El corazón se me quería salir por la boca. Aquí me da un chungo fijo.
Si no fuera por lo cabezón que soy, y por los ánimos de la gente que bajaba (que te mentían como bellacos diciéndote que ya casi estabas), no creo que lo hubiera conseguido.
¡Pero lo he conseguido! Han pasado más de cuatro horas desde que salí de mi habitación y casi muero, pero aquí estoy. En la cima de Ella Rock.
Es curioso que lo primero que he visto al llegar han sido dos señoras mayores con un puesto de venta de refrescos y zumos. El sitio es ideal para vender, pero como tengan que subirlo todo todos los días…

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Al final del camino hay una gran roca, con enormes cortados a los lados (el ¨Preikestolen¨Srilankero), desde donde se tienen unas vistas espectaculares de todo el valle y las montañas cercanas .
Había alguna gente allí sacándose fotos así que he preferido sentarme a la sombra un rato, que falta me hacía.
Cuando se han ido todos de la roca a tomarse zumos, he ido yo. Me gusta sacar fotos sin gente.

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La verdad es que impresiona. Estoy muy muy alto.

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Luego ha tocado “almorzar”. Me he comido mi chocolatina y he comprado un zumo de lima (para recuperar electrolitos Rakel 😆).

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¿Donde está Wally?
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Vaya careto de reventao…

He descansado un rato y he aprovechado que bajaban unos con un guía para seguirlos y así no tener que preocuparme del camino.
Pensaba que bajar estaría chupao, pero no. Ahora me duelen otros músculos 😂😂.
De pronto la temperatura ha bajado unos cuantos grados. El viento se ha detenido. El cielo esta cubierto de nubes negras. Eso solo significa una cosa: va a empezar a diluviar pero que ya.
He metido todas mis cosas dentro de la mochila para que no se mojen (es estanca) y he apresurado el paso (dentro de lo posible, las piernas van ya algo tocadas).
Justo antes de llegar a las vías ha comenzado a chispear y luego a llover suave.
De pronto, a mi espalda, a lo lejos, oigo un pitido. Un tren se acerca.
Sigo caminando por la vía buscando un lugar amplio. Por donde estoy ahora se supone que pasa bien el tren, pero mejor tener un margen de seguridad.
Más pitidos. Más cercanos.
Llego a un lugar mejor y ya oigo el ruido del tren. Esta casi aquí. Preparo la cámara y el tren aparece tras una curva. Al mismo tiempo, comienza a diluviar.

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He podido sacar un par de fotos y luego he guardado la cámara para evitar que se mojara.
Aún me queda una hora de camino y ya estoy calado hasta los huesos.
No me he preocupado mucho porque hace mucha calor y porque la ropa que llevo es de secado rápido (incluidas las botas).
Hago aquí un inciso/consejo. Os recomiendo llevar a los viajes ropa y calzado que seque pronto. Especialmente si vais a viajar a sitios donde la humedad es muy alta.
Si hay mucha humedad, la ropa tardará mucho en secar. Si no vais a estar muchos días en el mismo sitio, esto implicará tener que llevarte la ropa aún húmeda. Si metes la ropa húmeda en la mochila te la “perfumara” con un olor nada agradable. Toda la ropa limpia parecerá sucia.
Si la ropa húmeda no la has lavado y la has sudado (como la que llevo yo ahora mismo puesta) en unas horas olerá a perro muerto (o quizás peor).
Si llevas ropa de secado rápido te evitarás este problema. Si no la llevas, recuerda no meter ropa sudada/húmeda dentro de la mochila con el resto de prendas limpias. A una bolsa y por fuera. Iras apestando como una mofeta y la gente se apartará de ti, pero al menos mantendrás a salvo tu ropa limpia.
Volvemos a la historia. Esta lloviendo, y mucho. Estoy empapado, pero no me importa. Bajo la lluvia todo parece más verde. El olor a hierba mojada lo impregna todo. Me encanta. He disfrutado como hacía mucho que no lo hacía.
Un rato antes de llegar a Ella ha dejado de llover. Para cuando he llegado al hotel, el pantalón y las botas ya están secas. La camiseta sigue húmeda del sudor y ya está empezando a oler bastante mal.
Me voy para la ducha del tirón. Me ha dejado como nuevo. O casi. Los muslos me duelen tela. He tenido que hacer unos cuantos ejercicios de estiramiento que han ayudado mucho. No obstante, mañana ya veremos cómo amanecen.
Estoy agotado y puedo sentirlo. Ha sido una paliza y es ahora cuando empiezo a ser consciente.
Me he echado un rato en la cama a esperar la hora de la cena.
Mientras, he arreglado lo de mañana y he pillado un hotel a pie de playa, muy barato (sospechosamente barato) hasta año nuevo.
Tras cenar, he preparado un poco la mochila. En breve, un antigripal preventivo y a dormir.
Mañana más.

PD. 1. ¿Como creéis que se debería titular el día de hoy: “Prueba conseguida”, “Hiking in the rain”, otro que se os ocurra?

PD. 2. Os cuento un pequeño secreto. Durante todo el día he llevado el chubasquero conmigo en la mochila. ¿Por qué no lo he usado? Algun@s seguro que os podéis imaginar la razón, especialmente tu…

Día 15. De la montaña a la playa.

Hoy no tengo mucho que contar. He dejado Ella atrás y ya estoy al sur, en la costa, en un pueblo llamado Tangalle.

He tardado unas tres horas en llegar, en taxi. La otra opción era bus con varios transbordos. Siendo mañana fin de año budista me habían dicho que los buses irían hasta arriba de gente que va a pasar las fiestas a casa, por lo que no me quise arriesgar a quedarme por ahí tirado. 
El camino ha sido muy bonito, bajando por el valle que ayer veía desde Ella Rock.
Tras unas dos horas el terreno se ha ido allanando y en lugar de montañas y valles, nos rodean campos de arroz.
La única anécdota reseñable es que nos ha parado la policía. Tras comprobar los papeles, inspeccionar el vehículo y preguntar mi nacionalidad, de donde venía y a donde iba, nos han dejado continuar.
Varia gente me ha dicho que la policía suele parar a la gente local de forma indiscriminada y que tratan de sacarles dinero. Con los turistas no se suelen meter. Creo que hoy no se esperaban verme dentro.
Otra cosa que va cambiando es la temperatura. Se acabó el fresco y volvemos a estar cerca de los 40 grados.
El hotel esta muy bien. En primerísima línea de playa. Tanto, que el comedor está en la misma playa. Supongo que en estas fechas estará muy vacío y de ahí el precio tan barato. 

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He pasado un rato en la habitación, reconfigurando la mochila y haciendo la colada.

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Bolsa lavadora portátil. Funciona muy bien. ¡Un gran invento!


Luego he ido a almorzar a un restaurante que está cerca del hotel, también en la playa.

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Vista desde el restaurante donde he almorzado.

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Por la tarde, me he ido a darme un baño y a dar un paseo por la playa.
El agua está calentita. Para bañarme no me gusta, pero para hacer submarinismo, si. No hará falta usar traje de neopreno 😊

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Me voy a quedar por ahora un par de días. Mañana y pasado (año nuevo budista) lo cierran todo. Se supone que el restaurante del hotel lo abren. Por si acaso, he comprado agua en cantidad y algo de fruta.
Me he quedado un buen rato en la playa, relajándome con el sonido de las olas. He aprovechado para sacar fotos (algunas muy chorras 😆). 

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He cenado en el hotel y en breve a dormir. Mañana explorare los alrededores, a ver que encuentro.
¡Hasta mañana!

Día 16. Johnny.

Segundo día de relax en la playa. Hoy es fin de año budista, por lo que se supone que muchos sitios estarán cerrados.
No obstante, quiero darme un paseo para ver los alrededores.
Tras desayunar en el hotel, preparo mi mochila pequeña y a la calle.
Quiero alejarme un poco de la zona de playa, donde prácticamente todo son hoteles, restaurantes y tiendas. En temporada alta esto tiene que estar lleno de turistas.

Siguiendo la playa hacia la derecha, donde termina, se ve un puerto pesquero. Quiero ir a curiosear.

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Callejeando voy viendo que conforme te alejas de la playa, hay viviendas más sencillas. Pasas en unos minutos de ver hoteles de “lujo” a parcelas con casas derruidas o abandonadas.

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Hay grandes restaurantes (como este) y hoteles que permanecen cerrados en temporada baja.
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Al lado del gran restaurante, esto…

Antes de llegar al puerto hay una zona de pescadores. La playa está llena de sus estrechas barquitas y de chozas que imagino utilizaran para guardar sus cosas.

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Llego a lo que parece una lonja, cerrada en este momento, y se me acerca un hombre. Nos ponemos a charlar y cuando le digo que mi casa está en la costa y que me encanta el pescado, me dice que es capitán de barco y se ofrece a enseñármelo. ¿Por qué no?
Seguimos charlando de camino al puerto, que está muy cerca y me cuenta cosas muy interesantes.
Hay 250 barcos de pesca en este puerto. Suelen salir a faenar por 4 semanas, a una distancia entre 1000 y 1500 km de Sri Lanka y pescan principalmente calamares y atún.
Llegamos a su barco, rodeado por todas partes. No hay forma de que salga si no lo hacen primero los demás.

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Me invita a subir y me presenta a su tripulación. Van a pasar una semana de descanso con motivo de las fiestas y luego volverán a salir otro mes (no sin antes pasar por el templo a pedir por su seguridad y porque vuelvan sanos a puerto).

Son seis. El capitán (que se llama Johnny), un cocinero y cuatro marineros. Me enseña los depósitos de hielo, donde pueden meter hasta 10 toneladas de pescado, y las líneas de anzuelos para calamares (de 5 km de longitud).

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Una de las líneas de anzuelos para calamares. Las llevan dentro de barriles de plástico.

Tienen 4 camas solo, por lo que siempre tiene que haber 2 tripulantes despiertos.

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He pasado un rato muy bueno. Incluso me han invitado a venir mañana a comer con ellos. Como es año nuevo van a preparar un gran atún que han pescado ellos mismos. Me excuso porque mañana me voy a otro sitio.
Le pido permiso para echar algunas fotos para enseñárselas a mis familiares y amigos, y me pide que le eche una foto a él para que lo conozcáis.
Cuando me estoy despidiendo de el, agradeciéndole su simpatía, me pide un cigarro. No fumo, pero hay un quiosco a la entrada del puerto donde pueden que vendan. Me ofrezco a comprarle un paquete (después de lo bien que se ha portado es lo menos que puedo hacer).
Nos vamos al quiosco y es aquí donde aparece el listillo del día. Le pido al tendero una coca cola y cigarrillos, y el colega me saca cuatro paquetes y me pide más de 4000 rupias por ellos (más de 20 euros).
Le he dicho que no los compraba y Johnny se ha puesto a hablar con él en su idioma hasta que el otro no ha tenido más remedio que bajarse de la parra. De todas formas, he comprado solo un paquete, como tenía pensado.
Hago inciso listillo. En todos los países hay buscavidas que se acercan a los turistas para tratar de ganar algo de dinero. Unos te ofrecen llevarte a algún hotel, o buscarte transporte, o un restaurante, o hacer alguna visita a algún sitio. Esta claro que por un precio.
La mayor parte de esta gente es gente honrada que solo quiere ganar dinero para comer. Depende de ti el aceptar sus ofertas o no.
Luego está la gente que te ayuda desinteresadamente, que te ayuda o te informa sin pedir nada a cambio.
Para terminar, están los listillos (por no llamarlos de otra forma) que lo que tratan es de engañarte por el mero hecho de ser extranjero. Se deben pensar que somos gilipollas.
Esta gente me toca mucho la moral y son capaces de arruinarme el día (aunque no consigan lo que pretenden). El simple hecho de que intenten engañarme ya me jode.
El caso es que el porcentaje de listillos aquí en Sri Lanka es mucho mayor que en otros países de la zona, y es una pena. Va a ser el único aspecto negativo de este viaje.
Johnny me ha dado las gracias por el tabaco y ha vuelto a reiterar su invitación para comer atún mañana. He vuelto a rechazarla educadamente y me he dirigido hacia la playa.
Antes me he dado una vuelta rápida por el pueblo. Está todo abierto y hay mucha gente en las calles, supongo que haciendo las compras de última hora.
Hace mucha calor, así que me voy de cabeza para el agua (ya venía preparado).
Me he quedado un buen rato a remojo mientras se me pasaba el cabreo.
Después me he ido a comer al mismo restaurante de ayer y luego a la habitación, a ducharme y a relajarme un rato.
He estado pensando qué hacer en los días que me quedan. No son muchos y hay que aprovecharlos bien.
Para empezar, mañana me voy a otro pueblo costero, a una hora y media de aquí.
He cenado en un sitio muy chulo que hay junto al hotel, ambientado en plan Jamaica y con música de Bob Marley, y en un rato a dormir.

Una de las líneas de anzuelos para calamares. Las llevan dentro de barriles de plástico.
Tienen 4 camas solo, por lo que siempre tiene que haber 2 tripulantes despiertos.
He pasado un rato muy bueno. Incluso me han invitado a venir mañana a comer con ellos. Como es año nuevo van a preparar un gran atún que han pescado ellos mismos. Me excuso porque mañana me voy a otro sitio.
Le pido permiso para echar algunas fotos para enseñárselas a mis familiares y amigos, y me pide que le eche una foto a él para que lo conozcáis.

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Cuando me estoy despidiendo de el, agradeciéndole su simpatía, me pide un cigarro. No fumo, pero hay un quiosco a la entrada del puerto donde pueden que vendan. Me ofrezco a comprarle un paquete (después de lo bien que se ha portado es lo menos que puedo hacer).
Nos vamos al quiosco y es aquí donde aparece el listillo del día. Le pido al tendero una coca cola y cigarrillos, y el colega me saca cuatro paquetes y me pide más de 4000 rupias por ellos (más de 20 euros).
Le he dicho que no los compraba y Johnny se ha puesto a hablar con él en su idioma hasta que el otro no ha tenido más remedio que bajarse de la parra. De todas formas, he comprado solo un paquete, como tenía pensado.
Hago inciso listillo. En todos los países hay buscavidas que se acercan a los turistas para tratar de ganar algo de dinero. Unos te ofrecen llevarte a algún hotel, o buscarte transporte, o un restaurante, o hacer alguna visita a algún sitio. Esta claro que por un precio.
La mayor parte de esta gente es gente honrada que solo quiere ganar dinero para comer. Depende de ti el aceptar sus ofertas o no.
Luego está la gente que te ayuda desinteresadamente, que te ayuda o te informa sin pedir nada a cambio.
Para terminar, están los listillos (por no llamarlos de otra forma) que lo que tratan es de engañarte por el mero hecho de ser extranjero. Se deben pensar que somos gilipollas.
Esta gente me toca mucho la moral y son capaces de arruinarme el día (aunque no consigan lo que pretenden). El simple hecho de que intenten engañarme ya me jode.
El caso es que el porcentaje de listillos aquí en Sri Lanka es mucho mayor que en otros países de la zona, y es una pena. Va a ser el único aspecto negativo de este viaje.
Johnny me ha dado las gracias por el tabaco y ha vuelto a reiterar su invitación para comer atún mañana. He vuelto a rechazarla educadamente y me he dirigido hacia la playa.
Antes me he dado una vuelta rápida por el pueblo. Está todo abierto y hay mucha gente en las calles, supongo que haciendo las compras de última hora.

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En el pueblo hay una calle llena de vendedores de vasijas.
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Curiosidad. Foto de arriba, de un templo hindú. La de abajo, del centro del pueblo.
Para los que asocien ese símbolo con los nazis, decirles que se cree que tiene más de 7000 años de antigüedad. Existen vasijas del 500 a. c. con la esvástica. El dios hindú Visnu lleva una en la mano. Tiene diversos significados para los hindúes, para los budistas y para algunos pueblos de Asia.

Hace mucha calor, así que me voy de cabeza para el agua (ya venía preparado).
Me he quedado un buen rato a remojo mientras se me pasaba el cabreo.

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Después me he ido a comer al mismo restaurante de ayer y luego a la habitación, a ducharme y a relajarme un rato.

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Arroz frito con pollo para cenar. ¡Mi reino por un buen filete o unas costillas!

He estado pensando qué hacer en los días que me quedan. No son muchos y hay que aprovecharlos bien.
Para empezar, mañana me voy a otro pueblo costero, a una hora y media de aquí.
He cenado en un sitio muy chulo que hay junto al hotel, ambientado en plan Jamaica y con música de Bob Marley, y en un rato a dormir.

¡Mañana más!

Día 17. Día de playa.

Hoy me he cambiado de pueblo. Ahora estoy en la playa de Mirissa.

La playa no está mal, pero me gustó más la que estuve ayer. 
Esta es mas pequeñita, mas limpia, pero también es mucho mas turística. Esta llena de guiris por todos lados. 

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En los alrededores no hay mucho que ver, así que he pasado gran parte del día en la playa: tumbona, baño y vuelta a empezar.

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Ya por la tarde me he dado un paseo por el pueblo. Esta todo cerrado por ser año nuevo.
El puerto pesquero no está mal. Había varios barcos turísticos que utilizan aquí para ir a ver ballenas (hay carteles por todos lados), y barcos de los típicos de aquí, pero en tamaño gigante. Siguen siendo muy estrechos. Su razón tendrán para hacerlos así. 

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Está anocheciendo así que vuelvo al hotel a cenar.
Mañana me vuelvo a mover. Mirissa no me acaba de convencer.

Día 18. No hay mal que por bien no venga.

Hoy ha sido un día de blancos y negros, pero con un saldo positivo al final.

Tras desayunar, mi plan era ir a la estación de tren de Mirissa para coger un tren hasta Unawatuna.

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¿Y qué se me ha perdido a mí en Unawatuna?.
Mis dos anteriores destinos me fueron recomendados por gente con la que he hablado por aquí. Unawatuna no me la ha recomendado nadie pero tiene una cosa que me interesa: varios centros PADI 5 estrellas, donde podré pasar unos días practicando submarinismo. O ese era mi plan…
Nada más llegar a la estación, primer cambio de planes: hoy sigue considerándose festivo y el tren de las diez no pasa. El siguiente pasa a las dos de la tarde.
Puedo esperar, o alquilar un tuk tuk y salir pitando. He elegido la segunda, como está claro.
Son más de veinte kilómetros en tuk tuk, toda una aventura.
Lo bueno de haber viajado así hasta Unawatuna es que, al ir tan despacio, he podido disfrutar mucho del paisaje.
Primero por una carretera en medio de campos de cultivo, y la mayor parte, por la carretera que sigue la costa.
Sigo sin acostumbrarme a ver pavos reales como el que ve vacas. Es muy fácil verlos por los campos. Y no solo pavos reales…

Inciso/información extra: animales. Aquí cuidan mucho de los animales. Una cosa que me llamó mucho la atención al principio es la cantidad de perros callejeros que hay por las calles. Resulta que la gente los cuida y alimenta. ¿Por qué?. Porque creen en la reencarnación, y si alguna vez les toca reencarnarse en perro, les gustaría que también cuidaran de ellos.
El mismo trato tienen con el resto de animales. No es raro ver, como me ha pasado hoy, todo el tráfico de una carretera principal parado porque está atravesando un lagarto (o una tortuga, como el otro día).

Continúo. Toda la costa está llena de playas y calas muy bonitas. En algunas hay islotes totalmente recubiertos de vegetación a los que se puede llegar prácticamente andando. Hay hoteles cada dos por tres. Muchos sitios siguen cerrados, aunque ya se ven algunos abiertos.

También he podido ver a los famosos pescadores zancudos. Se suben a unos palos que tienen clavados en el mar y desde allí pescan. Muy curioso de ver.
Tras más de una hora de camino llego por fin a mi nuevo alojamiento. Es temprano y mi habitación aún no está lista, por lo que dejo mis cosas y me marcho en busca del centro de buceo. Debe estar muy cerca.
Efectivamente, esta prácticamente al lado y está abierto.

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Con suerte, mañana y los siguientes días podré practicar mi deporte favorito.
Pues no, no hay suerte. No abren porque cierran por las fiestas 😭😭😭😭.
La parte positiva es que aún estoy a tiempo de hacer dos inmersiones hoy, por la tarde. No me lo pienso y me apunto.

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Hemos ido a los puntos 5 y 12.

Aún quedan unas horas, así que me doy un paseo por el pueblo. No encuentro un sitio abierto para almorzar, así que vuelvo al centro de buceo. El restaurante está operativo.

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Los espaguetis con langostinos, rico ricos (aunque no hayan durado dentro mucho).

Almuerzo y al volver al hotel mi habitación ya está lista. Justo a tiempo para cambiarme y volver al centro.
En unos minutos tengo mi equipo listo y nos vamos al barco. Es pequeño pero resulta que voy yo solo, así que sitio de sobra.

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Equipo listo.

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Me doy cuenta de que la mar ha cambiado a como estaba esta mañana. Hay mucho más oleaje. Que bien…
Mientras el barco se movía, bien, pero cuando hemos parado para la primera inmersión, me he empezado a marear. Esto se mueve mucho.
Como hace más de un año de mi última inmersión, la primera será de refresco. A poca profundidad y para repasar al principio algunos ejercicios.
Hemos hecho lo que hemos podido. Debido a la mala mar, la visibilidad era malísima. Tenia que ir prácticamente pegado a mi DM para no perderlo de vista. Además, mucha mar de fondo y unas corrientes muy fuertes.
Resultado: he acabado potando.
Si, bajo el agua, con el equipo puesto. Se puede. No es agradable, creedme, pero se puede.
Entre una cosa y otra no he disfrutado nada esta inmersión y tengo mal cuerpo.
Al subir y mientras esperamos para la segunda inmersión en otro lugar, el DM me pregunta si quiero hacerla o prefiero volver.
En este nuevo sitio, más profundo, la visibilidad es muy buena, aunque sigue habiendo corrientes muy fuertes.
El cuerpo me pide volver. La verdad es que solo quiero poner los pies en tierra. De haberme dado cuenta antes me habría tomado una pastilla del mareo, que para eso las traigo…
No me quiero ir con este mal sabor de boca (y nunca mejor dicho 😂😂). Aunque no me apetezca mucho, le digo al colega que vamos a por la segunda.
Muy buena decisión. La visibilidad es increíble y la vida que hay también. Es todo tan bonito que se me olvida el mareo (y las fuertes corrientes) y por fin puedo disfrutar de una inmersión.
Hay peces de todos los tamaños y colores, nudis, camarones…
Un grupo de peces Ángel nos ha estado siguiendo durante toda la inmersión. Justo a nuestro lado. Esto nunca me había pasado antes. Normalmente se asustan si te acercas demasiado, pero estos mucho miedo no tenían.
Esta vez sí. Me ha gustado mucho esta inmersión.
Tras volver a la orilla, me he ido directamente al restaurante. Necesito comer algo. Al final he pasado el resto de la tarde allí. Tenían puesto música muy relajante y se estaba muy bien (el mojito ha ayudado a que me sintiera mejor 😊).

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La merienda/cena no ha estado nada mal.

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Resumiendo. El no poder coger el tren me ha permitido disfrutar de los paisajes de la costa con el tuk tuk. El que no abra mañana el centro de buceo me ha permitido bucear hoy, y podre visitar los alrededores mañana. Además, gano un día por lo que podré ir a algún sitio más.
Que la primera inmersión haya sido tan desastrosa me ha permitido disfrutar mucho más de la segunda. ¡Siempre positivo!

Mañana ya veremos que hago. Dependerá de si está todo cerrado o no. Ya os contaré.

Día 19. La fuerza de la naturaleza.

Hoy me he levantado sin saber muy bien que hacer. Es un poco rollo que me hayan pillado las fiestas porque muchos sitios están cerrados aunque tiene sus ventajas: hay menos tráfico y está todo más tranquilo.

Durante el desayuno me pongo a estudiar opciones.
Antes de venir miré en Internet cuales eran los productos típicos de Sri Lanka. Aparte del té y de la Canela, hay otra cosa que me gustó mucho: las máscaras de madera.
Aunque las venden por todos lados, hay un pueblo de donde son originarias y donde fabrican la mayoría: Ambalangoda.
Como prefiero comprar una máscara lo más original posible, mi intención era pasar una noche allí.
Mirando el Maps he visto que no queda muy lejos. Poco más de 40 km.
¿Y si voy hoy y la compro ya?
Necesito alquilar una moto.
Cerca del hotel hay un sitio donde las alquilan. Cuando llego está cerrado. Mi gozo en un pozo. No sé que hacer. ¿Tuk tuk?
Pensando estaba cuando se acerca un hombre en una moto y me pregunta si me puede ayudar. Es el dueño. Debe vivir cerca, me ha visto y ha venido corriendo. ¡Que suerte!
Alquilo una amotillo por dos días, que son los que me quedan aquí. Así los aprovecho bien. 15 euros en total.

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Tras volver al hotel para recoger mis cosas, salgo rumbo a la ciudad de las máscaras.
Es imposible perderse. Solo hay que seguir la carretera que va por la costa, dirección oeste.
Como quería llegar lo antes posible, ya que 40 km aquí pueden ser dos horas perfectamente, mi intención era no parar y ya a la vuelta detenerme en los sitios que me gustaran.
He tomado nota de un pueblo que quiero visitar mañana (había mucho que ver para hoy) y he visto algún sitio chulo para la vuelta.
Para variar, toda la costa está llena de playas muy bonitas. Algunas tan bonitas que no he podido seguir mi plan y me he tenido que parar.

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Hay una zona donde hay varias playas con el agua de un color increíble. Parecía Cancún. Sin duda las playas más bonitas que he visto aquí, y de las mejores que he visto en mi vida.

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La vía del tren va paralela a la carretera y a la costa. Debe ser un viaje muy bonito.
Me doy cuenta que hay muchas tumbas por las playas. Aunque al principio no encuentro una razón, a la vuelta, como os contaré más adelante, me entero de la triste historia de esta zona.
Una curiosidad. Me he cruzado con “La vuelta ciclista a Sri Lanka”. Bueno, no sé que carrera sería, pero iban montando mucho pollo.

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Arriba, el escapado. Abajo, el grupo perseguidor (bueno, todo el pelotón porque no había más ciclistas). Hay que elogiar el ritmo al que iban con la calor y humedad que hacía.

Al final han sido algo más de dos horas en llegar a Ambalangoda. El tráfico es muy lento, especialmente al cruzar los pueblos.
Me voy directamente al lugar donde quiero comprar la máscara: al Museo de máscaras de la ciudad.
Además de ser un museo, donde te cuentan la historia y tipos de máscaras, tienen una tienda. Me dijeron que aunque eran algo más caras que en las tiendas de turistas, la calidad era mucho mejor.
Por suerte el museo está abierto, pero tengo hambre. Es la hora de almorzar.
He estado un buen rato dando vueltas con la moto pero todos los restaurantes locales estaban cerrados. Al final he encontrado un hotel donde servían comidas hoy.

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Y otra vez… arroz frito con pollo.

El hotel impresionante, por cierto.

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Hotel en el que he comido. Digamos que está “un pelin” mejor que el mío. (Hotel Ambalandonga, por si a alguien le interesa 😏).

Tras comer, directo al museo.
Se trata de un edificio de dos plantas. Abajo está el museo. Es gratis. No es que sea muy grande, pero te explican muy bien los diferentes tipos de máscaras que hay, que rituales o bailes se hacen con ellas, y la historia de las máscaras más importantes.

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Estas fotos son del museo. Ahí sí se podían sacar. En la tienda no.

La planta de arriba es la tienda. Una tienda de las que me gustan. Al poco de entrar, el dueño se me ha acercado para decirme que si tenía alguna duda que le preguntara y se ha ido y me ha dejado tranquilo para que mirara las cosas. No como en las tiendas que he visto para turistas, donde tienes al dependiente pegado a ti como una lapa todo el rato.
Otra cosa que me ha gustado es que todos los artículos tienen el precio indicado. La primera tienda de este tipo de productos que los tiene. En las demás te dicen un precio según la cara que te vean y ya depende de cómo seas de bueno regateando.
Por último, efectivamente la calidad ya no solo de las máscaras, sino de todos los artículos de madera que venden, es muy superior al de las tiendas normales.
Me habría llevado media tienda, pero ya solo tengo sitio para una máscara (eso creo, ya veremos cuanto la trate de meter en la mochila…).
Me gustan más las máscaras que se utilizan para los bailes. Son muy bonitas y coloridas. Unas representan animales y otras demonios. Todas se suponen que te dan protección a alguna cosa (fuego, serpientes…), pero alguien me dijo que las de los demonios pueden atraer “energías negativas”. Así que, aunque son las más chulas, me decanto por una máscara de pavo real, que se supone que trae suerte al hogar.
Dentro de la tienda no se pueden echar fotos y como me la han embalado tan bien no la voy a abrir. He bajado una foto de Internet para que os hagáis una idea de cómo es.

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La máscara que he comprado es muy parecida a esta. Las de demonios estaban más chulas, pero prefiero evitar los “efectos secundarios”. Esta debería traer suerte a mi casa.

Toca volver. Otras dos horas y pico y cargando una bolsa enorme.
Quiero llegar pronto así que prefiero no hacer muchas paradas.
He visto algunas playas llenas de gente y he sacado algunas fotos. En general hoy mucho oleaje en toda la costa. Hay sitios donde alguna barrera natural o artificial ha creado como piscinas, y allí se amontona la gente local.

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Cuando voy a mitad de camino veo varios carteles que hacen que comprenda el por qué de las tumbas y de tanto edificio y casa destruida: Tsunami.

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Hay varios museos y varios monumentos a lo que ocurrió aquí el 26 de diciembre de 2004.
Aunque afectó a muchos países del sudeste asiático, aquí golpeo con especial fuerza. Sobre todo en esta parte.
Solo en el pueblo de Pereliya, donde estoy ahora, la gran ola destruyó el 99.8% de los edificios y murieron más de 2500 personas.
Pero no queda solo ahí…
Quiso la mala suerte que un tren se encontrara pasando justo por el pueblo cuando el Tsunami tocó tierra. Murieron los más de 1500 pasajeros que llevaba.
En el lugar donde se encontraba el tren han construido un pequeño templo con un gran buda, que es una reproducción de las estatuas de Bhamian (las que destruyeron los Talibanes).

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Punto por donde estaba pasando el tren el día del Tsunami.

Las fotos son estremecedoras, al igual que los relieves de uno de los monumentos. Tuvo que ser un infierno.

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Uno de los monumentos a las víctimas del Tsunami. Los grabados del muro expresan muy bien como fue ese día. Bueno, en realidad fueron solo 10 minutos de muerte y destrucción.

Después de esto, ya no he hecho más paradas. Hace mucha calor y no quiero llegar muy tarde al hotel.
A simple vista parece que la máscara entrará en la mochila pero tendré que jugar un rato al tetris.
Ducha y en un rato a cenar.

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Para cenar, plato de marisco. Tengo que aprovechar que en casa esto es difícil de conseguir

Mañana, más excursiones. Espero que no tan tristes.
¡Hasta mañana!

Día 20. Pescadores fake.

Hoy me he despertado con la maravillosa melodía de los “niños cantores de Buda” de fondo. Eran las cinco de la mañana.

Por más que lo he intentado, no he logrado volver a dormirme.
He desayunado temprano y he cogido la moto dirección Galle.
Se trata del siguiente pueblo, a una media hora. Quiero ir allí por varias razones. La primera es que al pasar ayer vi un par de sitios que tenían muy buena pinta. La segunda es para ir a la estación de tren a confirmar horarios para mañana (sigue siendo festivo) y comprar el billete.
Es una pena, pero este viaje está llegando a su final y toca acercarse al aeropuerto de salida.
De camino, veo como en una playa están llegando varios barcos de pesca (ventajas de madrugar).

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Un marinero de uno que ya está en la playa me dice con el brazo que me acerque. Para allá que voy.

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En las redes hay peces muy pequeños, como chanquetitos. Saco algunas fotos y me voy, ya que no quiero retrasar mucho mi llegada a Galle.
Conducir en Galle es toda una aventura. Hay que ir con veinte ojos (diez no son suficientes). Hay muchísimos vehículos y el nivel de pirulas es extremadamente alto. Por no hablar de los autobuses que, amparándose en su tamaño, campan a sus anchas no solo por su carril, sino por el tuyo. Si a eso le sumas la ingente cantidad de tuk tuks y motocicletas que circulan sin ninguna norma y a la costumbre de incorporarse a las carreteras sin siquiera mirar, tienes como resultado una actividad de alto riesgo.
Mi primera parada ha sido en el Fuerte de Galle.

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Este fuerte, construido inicialmente por los portugueses en el siglo XVI, y mejorado más tarde por holandeses e ingleses, se encuentra en muy buen estado. Hay toda una pequeña ciudad en su interior y aun se conservan algunos edificios emblemáticos de la época colonial.

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He aparcado la moto y me he dedicado a pasear durante varias horas por sus murallas y calles. No está nada mal, aunque todo el interior ahora sea muy turístico.

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Fuerte de Galle. Calles del interior.

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Tras la visita y pasar mucha calor, me he acercado a ver el templo del Centro Budista Internacional, que está muy cerca. Me llamó la atención ayer por ser de un solo color. No sé si es que aún lo están construyendo o si este templo hinduista no va a ser tan colorido como suelen serlo los otros.

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Justo en frente se encuentra la estación de tren.
Está hasta arriba de gente. Colas kilométricas en las taquillas y los andenes a reventar.
Le pregunto a un guardia si mañana salen todos los trenes y me dice que pregunte en ventanilla, pero que cree que no.
Tardo cero coma en decidir que mañana no voy a coger el tren. A poco más de dos días de coger el avión de vuelta, no me puedo arriesgar a quedarme tirado. Taxi que te crió .
Estoy sudando como un pollo, así que es hora de volver a coger mi amotillo.
Si ayer tiré hacia el oeste, hoy será hacia el este. Voy en busca de una foto, la de los pescadores de los que os hablé en otro día.
He ido parando por donde me apetecía. Las playas no son tan bonitas como las de ayer aunque no están nada mal.

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Hay mucho oleaje en todas y eso atrae a muchos surferos. Hay muchas escuelas y tiendas para ellos.
Tras unas dos horas de camino, he parado a comer en un garito local. Arroz con curri, barato y muy picante.

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Ahí he dado la vuelta, dirección al hotel.
Durante la ida he visto varios puntos donde había muchos palos clavados en el mar pero sin pescadores. Quizás ahora tenga más suerte.

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Si que la tengo. A los pocos minutos veo a dos pescadores en un lugar un poco escondido. He podido sacarles algunas fotos.

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Pescadores reales. Estos si estaban con sus cañas y tratando de pescar

El resto de sitios me he dado cuenta de que eran para turistas.
Junto a los palos, siempre hay una casetilla con varios “pescadores fake”. Al verte llegar te preguntan si quieres echarles una foto (a cambio de dinero, claro está).

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Pescadores fake, solo para turistas. Con un palo mucho vais a pescar 😂😂.

Lo que he hecho es aprovecharme de otros guiris que habían parado y pagado. Es un poco triste ver cómo estos “pescadores fake”, cogen su dinero, se van al poste, hacen como que pescan con un palo (no llevan ni una caña siquiera, un palo sin tanza ni nada), y cuando se van los guiris, se bajan y a esperar a los siguientes.
Hay varios sitios de estos. La mayoría.

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He sacado algunas fotos desde lejos, para que no me vieran y me pidieran dinero también a mi.
La última media hora ya no he querido parar. Hace muchísima calor y solo quiero volver al hotel a refrescarme.
El resto de la tarde lo he empleado en jugar al tetris con la mochila (cabe todo perfectamente), en devolver la moto, en reservar el taxi, en buscar hotel para mañana y en alguna cosilla más 😊.
En cuanto a la cena, sin comentarios. Con la foto creo que basta 😝.

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Mi cena de hoy… 1 kg de langosta 😊. Cuando me han dicho que las tenían, no me he podido resistir (unos 20 euros al cambio).

Mañana vuelvo al lugar en el que comenzó todo: Colombo.
No me gusta la ciudad y no tenia pensado pasar por ella, pero tengo una misión especial que cumplir allí 😆.
¡Mañana más!

Día 21. Misión secreta completada.

Hoy no tengo casi nada que contar.
He salido temprano rumbo a Colombo. He tardado unas tres horas en llegar.

No tenía pensado quedarme aquí pero surgió una cosa que tenía que hacer, por lo que pasaré una noche.

El hotel está muy bien y tiene un restaurante japonés excelente.

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Como estoy en mis últimos días, he continuado dándome caprichos, y me he pedido el menú especial. De sobresaliente.

Luego me he ido a recorrer las calles, en busca de algo muy muy especial. Tras varias horas, lo he conseguido. ¡Mission accomplished!

Mañana me traslado a la última ciudad que visitaré en este viaje: Negombo.

Allí estaré todo el 19 y parte del 20, día en el que sale mi primer vuelo.

Queda poco pero tengo que disfrutarlo hasta el último segundo.

Mañana más.

Día 22. Todo lo que empieza…

Hoy es el último día completo que paso en Sri Lanka. Mañana por la tarde saldré rumbo al aeropuerto internacional de Bandaranaike, donde cogeré el primer de los vuelos que me llevarán de vuelta a casa.

Por lo tanto, hoy es también mi último relato de este viaje que, tras 22 días, llega a su fin.
Un país en el que no había pensado hasta hace muy poco y que me ha sorprendido por completo.
Tras haber visitado 44 países, sigo sorprendiéndome de los paisajes, las costumbres, las gentes. Sigo llevándome experiencias de vida, la mayoría muy buenas, que son al final lo que te queda y te enriquecen de un viaje.
En un par de días volveré a la rutina de mi día a día. A tener todo planificado, todo previsto, todo preparado (¿o no? 😊).
Claro que no.
Es cierto que no tendré la misma libertad que he tenido estos días y que tendré que seguir otras reglas y horarios, pero eso no significará que no siga disfrutando cada día, a mi manera, de esta vida que tengo. La única que tengo.
Por eso hay que aprovechar cada día, cada minuto. Nunca sabes cuando la vida te va a golpear, ni de que forma, por lo que no podemos permitirnos el lujo de dejar las cosas que nos gustan “para luego”.
Aunque es una frase hecha, “la vida no es un destino, sino un camino”. Si no disfrutas de cada metro de ese camino, la estás malgastando. Cuando te des cuenta puede que sea demasiado tarde y que te queden ya pocos metros por recorrer. Así que no esperes más. Aún estas a tiempo. ¡Vive!

Después de esta proclama (perdonad pero el final de un viaje me afecta mucho), os voy a contar como me ha ido hoy, aunque he hecho más bien poco.
Primero, tenía que mudarme a Negombo, ya que en esta ciudad se encuentra el aeropuerto internacional. Cuanto más cerca, mejor.
He elegido un buen hotel para despedirme por lo grande. La habitación es como un dúplex. En la planta de abajo hay un salón y el cuarto de baño y arriba el dormitorio y un balcón con vistas a la playa.

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En el mismo hotel hay un muy buen restaurante, con el marisco como especialidad.
Además, te llevan gratuitamente al aeropuerto.
He tardado como una hora el llegar. Tras dejar mis cosas en la habitación me he ido a pasear por la playa. Tenia muchas cosas en la cabeza así que necesitaba relajarme un rato y aclarar ideas.

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Nada mejor que caminar descalzo por la playa para eso.

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La playa en si no es de las mejores que he visto aquí, más bien de las peorcitas, aunque esta ciudad es famosa por tener mucho turismo playero.

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Prueba de ello es la cantidad de hoteles, restaurantes y tiendas de regalos que hay por todas partes.
Aunque hace mucha calor, ya no me afecta tanto como los primeros días. Cómo se nota que el cuerpo se va aclimatando.
Tras el paseo he vuelto al hotel y, para seguir relajándome, me he metido otro buen rato en la piscina. El agua estaba muy fresquita. Perfecta.

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Solo he salido del agua porque empezaba a tener hambre.
Me he ido directamente al restaurante, ya que se encuentra junto a la piscina.
Como la especialidad es marisco, me he pedido… ¡unas costillas de cerdo con patatas fritas! (si Vero, con patatas fritas) 😂😂😂😂.

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Llevaba con mono de costillas varios días, así que no he podido resistirme.
El resto de la tarde lo he pasado en la habitación, descansando, lavando ropa y preparando la mochila en “configuración final”.
Cuando ha bajado el sol, otro paseo por las calles, evitando meterme en las muchas tiendas de figuras de madera que hay, y al hotel a cenar.
Esta vez sí, me he pedido el plato más grande de marisco que había en la carta.

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Mañana, poco más. Terminar la mochila, piscina…
Solo me queda despedirme de tod@s vosotr@s y agradeceros la compañía que me habéis dado estos días.
Nos leemos en el próximo viaje.

Día 23. ¡Malditos seáis!

Aunque ya he terminado el viaje, no he podido evitar introducir un último comentario.

Al llegar a casa y encender el móvil, veo que tengo muchos mensajes y llamadas perdidas. Al leerlos me entero de lo que ha pasado.

A las pocas horas de despegar, unos malditos cobardes han llevado a cabo varios atentados en Sri Lanka, matando a cientos de personas. Me da mucha pena por la gente que he conocido allí, por la buena gente. Espero que estén todos bien.

Espero que estos atentados no afecten al desarrollo del país, que estaba en un muy buen momento, y que sus gentes sean capaces de reponerse y de seguir adelante.

Un abrazo a todos. ¡Animo!

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